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Michel Foucault – La pintura de Manet

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FCE: “En la historia de la pintura del siglo XIX Manet es reconocido como el artista que modificó las técnicas y los modos de representación pictórica a tal punto que hizo posible el impresionismo. En este ensayo, Michel Foucault propone que el pintor francés no solo fue el precursor de dicho movimiento, sino que posibilitó toda la pintura del siglo XX, la pintura en cuyo marco se desarrolla aún hoy el arte contemporáneo. Manet fue, en efecto, quien por primera vez en el arte occidental, al menos desde el Quattrocento, se permitió utilizar y, en cierta forma, hacer jugar dentro mismo de sus cuadros, las propiedades materiales del espacio sobre el cual pintaba, aquellas que la tradición pictórica había tenido hasta entonces la misión de rehuir y enmascarar. La superficie rectangular, los grandes ejes verticales y horizontales, la iluminación real de la tela, la posibilidad brindada al espectador de mirarla en un sentido u otro: todo eso está presente, se recupera, se restituye en los cuadros de Manet.
Con el objeto de demostrar la dimensión de la transformación llevada a cabo por Manet, Foucault analiza trece obras agrupadas en torno a tres cuestiones fundamentales: el tratamiento aplicado al espacio mismo de la tela, el problema de la iluminación y el lugar que ocupa el espectador con respecto al cuadro. Se incluye también en este volumen un ensayo del crítico de arte Thierry de Duve, donde retoma y dialoga con el texto de Foucault en relación a la construcción de Un bar en el Folies-Bergère.”

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Fragmento de Conferencia “Historia ¿para que?” expone Roberto Pittaluga

Buenos días, hoy les dejamos un pequeño fragmento de la conferencia que se realizó el jueves pasado en las XVI Jornadas Interescuelas de Historia, con la participación de Roberto Pittaluga, Andrea Andújar y Luciano Alonso (con la coordinación de Cristina Viano. Es un pequeño fragmento con la exposición de Pittaluga que esperamos disfruten (archivo en formato 3gpp)

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Peter Burke – MULTIDISCIPLINARIEDAD, INTERDISCIPLINARIEDAD Y ESPECIALIZACIÓN

MULTIDISCIPLINARIEDAD, INTERDISCIPLINARIEDAD Y ESPECIALIZACIÓN

Peter Burke, reconocido investigador de la historia cultural moderna, estuvo en Medellín- Colombia para su condecoración como Profesor Honorífico por parte de la Universidad Nacional de Colombia, Facultad de Ciencias Humanas y Económicas- Sede Medellín. Durante su estancia impartió el Seminario “Historia del conocimiento”. Conversó con la Revista Luciérnaga-Comunicación, sobre multidisciplinariedad, interdisciplinariedad y especialización.

La Revista, es una publicación académica, editada por la Facultad de Comunicación Audiovisual del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid & la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí- México. http://revistas.elpoli.edu.co/index.p…

Video disponible: Revista Luciérnaga-Comunicación (2015). Peter Burke. Multidisciplinariedad, Interdisciplinariedad y Especialización [Vídeo]. Disponible en: https://www.youtube.com/channel/UCwo9…

François Dosse. La historia en migajas: de los Annales a la Nueva Historia

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Fundamental libro que todo historiador debe conocer. El autor indaga el derrotero que ha seguido la historiografía francesa en los últimos sesenta años, más concretamente de la Escuela de los Annales. El autor critica la posición de “historia total” propuesta por los Braudel y los antiguos analistas y nos da a entender que debajo de esa historia total de larga duración existen infinidad de pequeñas historias que pueden ayudar a comprender el imaginario colectivo, la cultura popular y el funcionamiento de la sociedad. La historia en migajas es un libro que no sólo nos muestra la evolución que ha tenido “Annales”, sino que propone una nueva forma de ver y abordar el pasado.

LIBRO

Alrededor del mundo ¿Buenos Aires? 1900: “Las envenenadoras”

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Siempre resulta interesante hojear revistas tipo Caras y Caretas, porque puede encontrarse con miradas de una época, en este caso del mundo criminal donde se hace una reseña de las “envenenadoras más célebres”. Pertenece a la revista “Alrededor del mundo”, ¿de Buenos Aires?

https://drive.google.com/file/d/0ByUqOM_57NyGaUp6S2t4Q2pYeW8/view

Los invito a visitar la página http://antiguosdocumentos.blogspot.com.ar/

 

Boureau, Alain. “Satan the Heretic. The birth of demonology in the medieval west”, Chicago, 2006

Una traducción de “Satan heretique”, del año 2004. En este trabajo Alain Boureau intenta rastrear los orígenes de la demonología radical (es decir, el pensamiento teologal que le daba un respaldo teórico a la persecución brujeril) observando la cuidadosa relación, en el pensamiento clerical, entre la figura del demonio y las herejías. En efecto, en la medida en que se consideraba que las herejías eran en última instancia invenciones diabólicas para engañar a los creyentes, ¿acaso el aumento del fenómeno herético en la Europa bajomedieval no podría haber conllevado también un aumento en la importancia de la figura satánica en las mentes y teorizaciones clericales?
Ahora bien, un momento peligroso del texto es cuando este autor francés comienza a plantear que en el siglo XIV encontramos una ruptura total en la forma en que los aparatos represivos de la Iglesia entendían a la herejía. Según Boureau, estaríamos presenciando cómo la categoría de “herejía” pasa de ser la mera ‘sententia’ errónea (un “error” de pensamiento, un pecado de pensamiento) a ser analiza desde la perspectiva de la praxis pura (bajo la forma del ‘factum hereticale’). Es decir, pasa de pensarse en una “herejía de pensamiento” cuyo ‘sujeto’ serían intelectuales aislados, a pensar en una “herejía de la práxis” cuyo ‘sujeto’ serían grupos colectivos o sociales.

Sin embargo, podemos establecer que la tradición eclesiástica ya había dado muestras de no restringir la herejía al campo de lo meramente intelectual-individual. En el Liber Extra de Gregorio IX, por ejemplo, encontramos que aparecen catalogados como “pecados” actos tales como la simonía (la mercantilización de los cargos eclesiásticos). Incluso la definición de Grossatesta, un teólogo medieval que parecería darle la razón al esquema de Boureau, encontramos que el pecado interno-‘mental’ se emparenta con su expresión en una práctica concreta. Se suele citar a Grossatesta para plantear que la Iglesia hasta el siglo XIV consideraba que la herejía era la defensa obstinada de la sententia errónea, pero tal “defensa obstinada” está ligada necesariamente a una difusión pública. Es decir, sin un acto que exteriorice, no hay herejía.

Esta “individualización” del hereje de tiempos pre-modernos constituye el anacronismo que Guerreau denomina “doble fractura”: La naturalización de categorías ilustradas del pensamiento (que, como tal, son históricas) por parte del historiador.
“El creyente premoderno no puede distinguir aquello que llamamos ‘religión’ como una esfera de la vida social, dado que la fides se concibe como la práctica que precisamente estructura toda su vida social, una praxis de intercambios temporalizados que cimienta la sociedad en todas sus instituciones y que asegura la correcta ligazón entre sus miembros en tanto colectivo interlocutor de un diálogo con el Otro divino. La creencia es ante todo un creer encarado como norma social. De esta forma, lejos está de la adhesión individual a un listado de enunciados dogmáticos que clasifica a un creyente como perteneciente a una religión o a otra (operación ilegítima en un mundo que no reconoce la pluralidad de cultos desde un punto de vista ontológico). Si esta perspectiva de la creencia medieval es correcta, entonces las faltas a la creencia tampoco pueden configurarse en el plano doctrinario o debe contemplarse para su detección el aspecto práctico, social y de intercambio que define al creer.” (Morín, Alejandro. “La herejía medieval entre la sententia errónea y la pura praxis” [Actas del III Simposio Internacional sobre Religiosidad, Cultura y Poder], Buenos Aires, Argentina, 25 al 27 de agosto de 2010, p 5).

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THOMPSON, E.P. Agenda para una historia radical.

agenda-para-una-historia-radical-e-p-thompson_MLA-F-3153192452_092012Un nuevo volumen del historiador británico E. P. Thompson, procedente de una antología publicada en Inglaterra póstumamente, es un compendio de ensayos de diferente naturaleza y es una muestra de las espléndidas maneras y procedimientos del investigador anglosajón. Cuando ya nadie lo esperaba, cuando únicamente la muerte había acallado su voz rebelde de individuo y de historiador, cuando ya sólo nos resignábamos a releerlo, justamente en ese momento de desamparo y de orfandad, E.P. Thompson regresaba al mercado español. En efecto, hacia finales del año 2000, la editorial Crítica entregaba a sus lectores todo un presente, un volumen que no era mera reedición y que reunía trabajos menores o circunstanciales del gran investigador británico. Se trataba de un compendio de ensayos de diferente naturaleza, unos de índole biográfica y otros, por el contrario, analíticos, metodológicos o, incluso, autobiográficos. Imaginemos a un joven historiador que, estando interesado por Thompson, lo ignorara todo o casi todo acerca de este libro, que no supiera su naturaleza y su procedencia. ¿Un nuevo volumen del británico?, se preguntará. ¿Pues no había muerto en 1993? Quizá sea ésta una obra que dejara inédita —podría decirse nuestro joven lector— y que sólo ahora, varios años después, haya podido editarse en castellano. Revisa en su interior, echa un vistazo a sus páginas, comprueba el pie de imprenta, busca un prólogo justificativo, examina los paratextos que se incluyen en la contracubierta, hace un esfuerzo indagatorio, pero nada de eso le resuelve su ignorancia, sus dudas y su desconcierto. Nada, en efecto, se aclara y lo único que le resta a este lector contumaz es aceptar el título (Agenda para una historia radical), informarse de la cronología de los ensayos –que, salvo en un caso, sí que se incluye en la primera plana de cada uno de los capítulos–, hacer averiguaciones extratextuales y, a la postre, confiarse a la lectura del volumen. ¿Y qué descubre? No hay equivalente inglés de este libro, es decir, no hay una obra que cuyo epígrafe sea Agenda for a Radical History; pero sí que hay un volumen póstumo de E.P. Thompson al que podemos tomar como su remota fuente y que lleva por título Making History: Writings on History and Culture, un volumen aparecido en Merlin Press inmediatamente después del fallecimiento de su autor. Ese libro contenía veinte ensayos de desiguales extensión y objeto, de diferentes propósito y esfuerzo, ensayos que el historiador había ido entregando a lo largo de tres décadas a publicaciones tales como Dissent, The Times Literary Supplement o The London Review of Books. En las páginas de Making History se amalgamaban trabajos sobre Mary Wollstonecraft, sobre Eleanor Marx, sobre Tom Maguire, sobre William Morris, sobre Peterloo o sobre la familia británica. Además, para hacer más heterogénea, más variada y más rica la antología, el volumen añadía un extenso poema (“Powers and Names”), testimonio de su condición de versificador y ejemplo de la dedicación literaria en la que también se empeñaron su padre y su hermano. El libro, en fin, acababa con un brevísimo ensayo titulado -ahora sí- “Agenda for a Radical History.”  La obra española, la obra cuya epígrafe reza así (Agenda para una historia radical) carece de indicaciones, está desprovista de instrucciones editoriales, no cuenta con un prólogo informativo y silencia el origen remoto del que este texto sería su traducción parcial. De este hecho sorprenden dos cosas. La primera, la amputación misma; la segunda la carencia de paratextos y de noticias que adviertan al lector español de su procedencia y de las circunstancias personales, biográficas, y de los ensayos reunidos. Ignoramos por qué el editor español adelgaza la obra inglesa, algo extraño si tenemos en cuenta que el fallecimiento del británico cierra definitivamente su producción y que, por tanto, cualquier texto inédito en castellano y del que Crítica pueda hacerse con los derechos se convierte en una lección póstuma, un legado post mortem, en la joya que se rescata del ilustre investigador; e ignoramos también por qué Agenda para una historia radical no cuenta con el acostumbrado prefacio de Josep Fontana, el historiador que ha sido el prologuista habitual de Thompson desde la primera edición, en 1977, de La formación histórica de la clase obrera (The Making of the English Working Class). El primer hecho -el de la amputación-, con ser extraño, no es infrecuente en la edición peninsular de Thompson. En efecto, las obras de este británico esencial han tenido averías en España, como fue el caso de la defectuosa traducción de la Formación que Laia publicara con el aval del historiador catalán y que habría justificado una nueva versión para Crítica en 1989, con prólogo de Fontana otra vez; o como ha sido el caso de las ediciones incompletas, por ejemplo, de The Poverty of Theory and Other Essays, un volumen del que la edición española eliminó los other essays. El segundo hecho -la falta de un prólogo justificativo- es propiamente un arcano sobre el que no podemos pronunciarnos, pero que, a la postre, daña la edición española. ¿A qué puede deberse?, se preguntará nuestro joven lector. ¿Al conocimiento ya universal de Thompson? Si ésta es la razón, en ese caso deberíamos preguntarnos por qué la edición en Crítica de la Intervista sul nuovo secolo, de Hobsbawm, un volumen contemporáneo al de la Agenda, se introducía con un prólogo entusiasta y polémico de Fontana. Alguien podría oponer a nuestro historiador joven e inquisitivo que éstos sólo son datos materiales, datos circunstanciales de la publicación española, pero lejos de ser nonadas o irrelevancias, esos hechos debemos tomarlos como condiciones de lectura, como instrucciones que el editor nos da o nos ahorra y que facilitan o dificultan la recepción de las obras. Por tanto, cabe reprocharle a Crítica esa falta de prólogo o la delgadez misma del volumen, sólo un pálido reflejo del libro inglés, y cabe reprochar esas carencias como averías de la difusión española de E. P. Thompson. ¿Aun así vale la pena leer esta obra?, se preguntará nuestro interlocutor. Por supuesto, Thompson es siempre una fiesta del pensamiento y de la escritura, una joya de la investigación y de la reflexión, un autor en el que incluso sus desvaríos y sus obstinaciones son interesantes. El volumen es misceláneo y la urdimbre es dificultosa, dado que sus retales son de varia procedencia y de distinta confección. Sin embargo, podrá hacerse una lectura significativa y provechosa de esta obra si seguimos una perspectiva historiográfica. Más que empeñarse en validar, defender, corregir o refutar los datos concretos que contienen estos ensayos, más que confirmar o enmendar las informaciones que se dan, el joven lector, ese historiador in pectore que aspira a aprender de sus mayores, hará bien en averiguar su perfil general y el atributo principal que los caracteriza. ¿Y cuál es éste? En el conjunto de la obra domina lo biográfico y lo propiamente autobiográfico, sea esto último de modo explícito o implícito. Hay personajes que se exhuman, personajes de la tradición radical británica, personajes que pertenecieron a una colectividad más vasta y de la que fueron vestigio, resultado y desmentido; personajes que siendo hijos de su tiempo supieron, sin embargo, hacerse a sí mismos comomaking-history-writings-on-history-and-culture individuos peculiares, heroicos y dañados, individuos que se obstinaron en elegir su vida por encima del destino que se les tenía reservados y que debieron hacer frente a las injurias de la historia y de los contemporáneos. Hay personajes a los que Thompson regresa evitando la arrogancia tan común del biógrafo sabelotodo y parlanchín, la jactancia de quien ha vivido después y se siente capaz de juzgar sus errores y sus empecinamientos. Es ésta una excelente lección que nuestro joven historiador no debería desestimar, pues aunque no son propiamente biografías, esos capítulos –que antes fueron ensayos, conferencias o reseñas— revelan respeto y ternura, erudición, empatía y buen juicio. Ya lo dijo el propio Thompson al principio de la Formación: no deberíamos tener como único criterio de evaluación histórica el que las acciones de un hombre se justifiquen o no a la luz de lo que ha ocurrido después. Es decir, el buen historiador es aquel que reconstruye en contexto y sabe que ese hecho, ese dato o esa conducta forman parte de una cadena de significados copresentes para el biografiado. Pero hay más. Las bellas páginas que Thompson dedica a Mary Wollstonecraft, por ejemplo, son retazos de una autobiografía encubierta o, si se quiere, un modo de autoanálisis. Lo que valora de ella, lo que la hace memorable a ojos del historiador británico, es lo que mejor le caracteriza a él: individualismo contumaz, altruismo noble y elegante y benevolencia moral, arrojo ético, radicalismo y obstinación frente a la fatalidad, y, en fin, coraje intelectual de pensar por sí misma, el coraje de quien no quiere abandonarse a la pereza de lo ya sabido. Lo que celebra en Wollstonecraft, en William Morris o en Christopher Caudwell es lo que les distingue, lo que les hace diferentes y que es resultado no de la fatalidad, sino de la autodeterminación, lo que les hace ser peculiares dentro de su comunidad moral oponiéndose a las rutinas y cegueras de la colectividad política o de las tradiciones intelectuales. Ésta es, desde luego, otra enseñanza espléndida para nuestro joven lector, para nuestro historiador in spe. Por eso justamente, los ensayos dedicados a la historia radical o a las relaciones de la disciplina con la antropología no son un repertorio de instrucciones a seguir ni un compendio de directrices a respetar. Son sobre todo un apuesta en favor de la innovación historiográfica, en favor del estudio de la costumbre y del folklore como formas de la cultura popular, o en favor del microanálisis de lo atípico como revelador de la norma o de lo evidente que no se percibe. Pero esos ensayos son también una invitación a luchar contra los malos hábitos y los lugares comunes de la profesión, como, por ejemplo, la superstición del cuantitativismo, el culto que rendimos a la cifra y al anonimato; son, en fin, un reto a la tradición marxista de la que él procedía y que para Thompson no era ni podía ser autosuficiente ni fundarse en dogmas estériles (base/superestructura, por ejemplo). El joven lector lo debe saber: no hay ni hubo privilegio para la historia marxista ni para la historia radical; no hay ni debe haber prerrogativas para la historia académica: como decía en un ensayo de 1985 y ahora reproducido, la historia que postulo “pide los niveles más exigentes de la disciplina histórica. La historia radical debe ser buena historia. Debe ser tan buena como la historia pueda ser”. Se trata, en efecto, de una historia que aborda con audacia sus objetos, que los crea y no los da por supuestos, que observa a los antepasados con ternura y con camaradería, con la misma distancia y condescendencia con que estamos dispuestos a contemplarnos a nosotros mismos; una historia que rompe las tradiciones, que sortea las barreras de las ciencias y que se sirve intuiciones, de materiales y documentos muy diversos con los que emprender exégesis y evaluación; se trata de una disciplina, en fin, que hace de la prosa histórica un momento de creación, un momento de la más alta literatura, la expresión de un acto comprensivo gracias al cultivo de la excelencia escrita. Nuestro joven lector ya lo sabe: así se es historiador.

[Justo SERNA. “Cómo ser historiador”, in Ojos de Papel, sábado 24 de febrero de 2001]

https://introduccionalahistoriajvg.wordpress.com/2013/06/29/%E2%9C%8D-agenda-para-una-historia-radical-1994/

LIBRO

 

E. P. Thompson: marxismo e historia social Julián Sanz, José Babiano y Francisco Erice 2016

E. P. Thompson: marxismo e historia social
Julián Sanz, José Babiano y Francisco Erice (eds.)
Siglo XXI de España Editores, 2016

Toda la obra de E. P. Thompson, hito esencial en el modo de pensar la historia, es una notable aportación para renovar el aparato metodológico y conceptual con el que analizar nuestro pasado y presente. En sus estudios sobre la construcción de la clase obrera, mostró cómo esta no era un mero producto de estructuras económicas, sino sujeto que interviene activamente en su propia conformación: dirigió nuestra mirada a la vida cotidiana, a la cultura popular, a las reivindicaciones de los más desfavorecidos, en suma, a la experiencia como elemento decisivo en la constitución de la clase. Nos enseñó a ver la historia desde abajo. [Texto tomado de la contratapa].

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REVISTA HISTORIA PARA TODOS – AÑO 3 – NÚMERO 5 – JUNIO 2017 – ISSN 2451 – 6333

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Abrimos con todo junio. Es el momento de presentarles el número 5 de Revista Historia para Todos. Disponible como siempre, para su lectura y descarga gratuita.

Como cada número, la presente edición se nutre de una gran variedad de temáticas que permiten enriquecer a la disciplina. Van a poder leer producciones originales de investigadores e investigadoras de Uruguay, Colombia, Argentina y Chile. Tenemos el gran gusto de volver a presentar la sección de historia de Tucumán con dos producciones originales y sumamente interesantes que esperamos disfruten.

Además, inauguramos la sección colaborativa con la Sociedad de Estudios Históricos, Arqueológicos y Geográficos de Chile, donde van a poder leer uno de los artículos publicado en su último boletín. Esto en una clara muestra de nuestros deseos por profundizar esta red que comenzó a andar el año pasado y que ve su consolidación con estas prácticas de reciprocidad mutua.

La sección de artículos, cuenta con una serie de producciones – en su mayoría uruguayas – originales y que tratan tanto sobre siglo XIX como siglo XX, incluyendo la publicación del colega colombiano Andrés Murcia Neira. En la sección de transcripción, podrán encontrar un documento muy interesante transcripto por Julio Córdoba, mientras que en la sección reseñas, Miguel Angel Ochoa y Gerónimo Aguilar se encargan de traernos dos producciones críticas asombrosas.

Ya le hicimos, pero nunca esta demás reiterar, este resulta ser el primer número para la nueva co-directora Mariangel Polich y esperamos que se sienta muy a gusto con esta nueva labor, ¡Bienvenida!. Queremos agradecerle a Graciela Rivas, artista tucumana, por colaborar con nosotros para compartir su producción artística con este cuadro llamado “Sociedad por Caleidoscopio”.

Por último y no por ello, menos importante, queremos agradecer nuevamente la labor de diseño de Dot Estudio por acompañarnos siempre y estar ahí, en cada número, con grandes producciones. Pueden tomar contacto con ellos a través de https://www.dotestudiografico.com/

Sin lugar a dudas, este año nos mostró como RHPT ha crecido en su difusión, demostrándose con la cantidad de recepción de producciones que nos llevó a cerrar de forma adelantada tanto éste como el número 6 (diciembre), por lo que ya se encuentra abierta la convocatoria permanente. Así que los invitamos a que se animen a participar, en este espacio de todos que es Revista Historia para Todos.

Sin más, les agradecemos por el apoyo, por acompañarnos y confiar en nosotros. Los invitamos a pasar, sentarse cómodos y disfrutar de este nuevo número. Desde ya, les agradecemos la difusión

SECCIÓN ARTÍCULOS
10 | “Que se vaya la Patria al ajo…” El año XV, las milicias cívicas y los espacios de resistencia al poder artiguista en Montevideo. Pablo Ferreira Rodríguez
24 | ¿El indio Amarillo sitia El Salto? Reconstrucción histórica y reflexiones  metodológicas en torno a un confuso episodio (Salto, 1853). Nicolás Duffau
36 | ¨Cipriano Castro, El Hombre del Destino¨: Representaciones caricaturales del ¨Bloqueo pacífico¨,1902-1903. Andres Murcia Neira
48 | La fotografía como documento social. Las “marchas cañeras” de la UTAA y su exposición mediante el fotoperiodismo en Uruguay, (1961-1971). Belén Ramírez Bueno

SECCIÓN TUCUMÁN
62 | La esclavitud a través de documentos coloniales Análisis de documentación histórica sobre esclavos en la ciudad colonial de San Miguel de Tucumán. Luciana Chavez
72 | Entre la escuela y el taller: Una relación perdurable en la memoria de los obreros ferroviarios taficeños. Alberto Sosa Martos

SECCIÓN RESEÑAS
84 | Javier Yuste, Jablonka, Ivan / Historia de los abuelos que no tuve, El Zorzal, Buenos Aires, 2015. Miguel Ángel Ochoa
88 | Natalia García / El Caso Vigil Historia sociocultural, política y educativa de la Biblioteca Vigil (1933-1981), FHYMAR ediciones, Rosario, 2014. Gerónimo Manuel Aguilar

TRANSCRIPCIÓN DE DOCUMENTOS
92 | AHT. Archivo Historico de Tucumán, Normas establecidas para la incorporación de voluntarios y efectivos del batallón de infantería n°11 y de granaderos a caballo para emprender la campaña a Chile, 1815. Sección Complementaria-Bando (copia) Caja VI. Exp 3. Fojas 1-2. Julio Javier Córdoba

ANEXO//SECCIÓN COLABORATIVA
96 | Guerra Civil de 1891: Causas y Desarrollo. Rosario Meza Martínez

ANEXO//EXPERIENCIA DIDÁCTICA
104 | Viajes por la historia. Pablo Javier Melara

OPCIONES DE LECTURA Y DESCARGA

ISSU: sólo lectura. Podrán poner la revista en pantalla completa y leerla como una revista física

GOOGLE DRIVE: lectura y descarga. Son dos archivos a elección los que pueden leer y descargar, uno se puede visualizar página por página y el otro como revista, al igual que ISSU pero ambos pueden descargarse gratuitamente.

GEOFFREY PARKER – LA GUERRA DE LOS TREINTA AÑOS

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Una de las peores épocas de la historia humana. En países como Alemania o Francia, murió más gente en este conflicto que en II Guerra Mundial. Si en clases no terminaste de entender porqué se tuvo que dividir geográficamente a la gente según su religión en Alemania, un verdadero fracaso generalizado como sociedad, éste es tu libro. Y cuando un evangélico te hable de los indicios de que estamos en el fin del mundo, sólo infórmale que hubo una época mucho peor

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Julián Casanova, “La Historia Social y los Historiadores”

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«Desde hace unas décadas -escribe Julián Casanova- sociedad, economía y cultura han cautivado la atención de los historiadores», reemplazando su vieja dedicación exclusiva al estudio de la política, identificada con las acciones y las aspiraciones de los grupos dirigentes. De esas tres posibilidades alternativas la historia social es, sin duda, la que despierta en estos momentos un mayor interés entre nosotros; pero tal vez sea también la que requiere un mayor esfuerzo de clarificación. Al reeditar este libro, que tuvo una gran acogida por parte de los jóvenes estudiosos e investigadores, el profesor Casanova le ha añadido un nuevo capítulo, «El secano español revisitado», en el que estudia las influencias que orientaron durante los años noventa la investigación de los historiadores españoles y repasa los cambios que se han producido en la forma de abordar la historia social y las repercusiones que ha tenido la irrupción del postmodernismo, con sus debates sobre la objetividad, la verdad y la narración.

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