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Tucuman y su historia: La Capital solicitó la expropiación de la Casa Sucar al Concejo Deliberante

La Capital solicitó la expropiación de la Casa Sucar al Concejo Deliberante

Desde la Intendencia se presentó el pedido formal para declarar de utilidad pública el edificio ubicado en calle Salta al 500.


La Municipalidad de San Miguel de Tucumán solicitó formalmente el pedido de expropiación de la Casa Sucar al Concejo Deliberante capitalino.

En forma de ordenanza y firmada por el propio intendente Germán Alfaro, se declara de interés público y sujeto a expropiación el inmueble ubicado en calle Salta 532. La petición fue presentada cerca de las 13 de este martes.

El municipio pretende convertir la Casa Sucar en un paseo urbano, que forme parte del circuito de edificios pertenecientes al patrimonio histórico de la capital tucumana.

Ahora el destino de la histórica propiedad, perteneciente a la empresa Citrusvil S.A., está en manos del Concejo Deliberante.

http://www.eltucumano.com/noticia/237508/capital-solicito-al-concejo-expropiacion-casa-sucar

FOTOGRAFIAS DE LA CASA SUCAR

La Municipalidad confía en una permuta por la casa Sucar

El intendente ofrecerá a la firma Viluco la ex sede de Tránsito; la expropiación, el plan B. La administración de la capital no cuenta con los recursos para adquirir el histórico inmueble, que podría ser demolido pronto.

La Municipalidad de San Miguel de Tucumán tiene dos planes para tratar de evitar la demolición de la histórica casa Sucar, edificada hace casi un siglo en calle Salta al 500.

El intendente, Germán Alfaro (ApB-Cambiemos), anunció que le propondrá a la firma Viluco SA, propietaria del inmueble e interesada en desarrollar allí un emprendimiento privado, una permuta por la ex sede de la Dirección de Tránsito, ubicada en Buenos Aires primera cuadra.

Si la empresa no acepta la oferta, desde la Intendencia se pondrá en marcha una estrategia alternativa, que consiste directamente en la expropiación de la casa Sucar. Alfaro advirtió que las arcas municipales no cuentan con recursos para adquirir por esa vía la vieja construcción, levantada en 1923 por la familia Barbieri. La idea, entonces, consiste en que el Concejo celebre una sesión extraordinaria en enero o febrero para habilitar la venta de la ex Dirección de Tránsito, a través de una licitación pública. “Como vimos que el gobernador (Juan Manzur) dijo que no tiene la voluntad de expropiar este predio, sin explicar las razones y motivos, realizamos una reunión de gabinete y adoptamos una decisión política: no queremos demoler la casa Sucar”, aseguró Alfaro ayer.

Si bien la casona no integra la lista de bienes protegidos por ser parte del Patrimonio de la Provincia, entidades dedicadas a la defensa del capital cultural y arquitectónico tucumano pugnan por evitar su demolición. Desde 2012 la empresa Viluco SA tramita una causa judicial para poder avanzar con un proyecto propio. Una sentencia reciente obliga a la Municipalidad a expedirse sobre la habilitación y dispuso una multa de $ 1.000 por cada día de mora. La oferta de la Intendencia a los dueños de la casa Sucar incluye el desestimiento de esa acción judicial. “No puede ser que el bien económico o los negocios inmobiliarios estén por encima del bien común y de la identidad de nuestra ciudad”, señaló Alfaro. Aclaró que todavía no se ha definido qué uso se le daría a la histórica propiedad de calle Salta, en caso de que sea adquirida.

El miércoles, cuando se supo que Sala III del fuero contencioso, integrada por Ebe López Piossek y Sergio Gandur, había fallado a favor de Viluco SA, la UCR propuso en la sesión de la Legislatura el tratamiento sobre tablas de una ley para expropiar la casa Sucar. El PJ rechazó el debate. Antes, Manzur había anunciado que la Provincia no adquirirá la vieja casona.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/713371/politica/municipalidad-confia-permuta-casa-sucar.html

Casa Sucar: para salvarla, la Municipalidad planea permutarla o expropiarla

Una pequeña luz puede salvar a la casa Sucar…

Alfaro ofrecerá a los propietarios de la casona una permuta por el inmueble municipal de Buenos Aires al 100. “Durante 12 años tuvimos un proceso de ‘qué me importa’ en el patrimonio cultural”, disparó.

EN LA MIRA. La empresa dueña de la casa Sucar buscaría derribarla, pero la Municipalidad capitalina busca resguardarla. LA GACETA / FOTO DE INÉS QUINTEROS ORIO

La Municipalidad capitalina apuesta todo para preservar la casa Sucar. El intendente Germán Alfaro anunció que ofrecerán a la empresa propietaria la permuta del predio de avenida Salta al 500 por el inmueble municipal ubicado en Buenos Aires primera cuadra (ex Dirección de Tránsito). Si ese proceso fracasa, el funcionario aseguró que están dispuestos a expropiar la casona.

“Si la otra parte no acepta, estamos dispuesto a hacer el proceso de expropiación. Se vendería el predio de Buenos Aires primera cuadra, a través de una licitación pública, y con esos recursos se compraría el predio”, anunció en diálogo con “Los Primeros”.

Mirá más: Juntan firmas contra la demolición de la casa Sucar en Change.org

Alfaro remarcó que, actualmente, la Municipalidad no cuenta con los recursos para expropiar la casona construida en 1923 por la familia Barbieri. Por ello, cuestionó que el Gobierno de Juan Manzur haya decidido no expropiar el inmueble sin dar un motivo contundente.

“Los pueblos son su historia, su cultura. El patrimonio cultural hace mucho a la identidad de una ciudad. (…) Durante 12 años tuvimos un proceso de ‘qué me importa’ en el patrimonio cultural. No puede ser que los negocios inmobiliarios estén por encima del bien común”, disparó, en alusión a la gestión del ex senador José Alperovich.

Consultado sobre el fin que se le daría a la casona, en caso de llegar a un acuerdo con la empresa Viluco SA o de expropiarla, Alfaro señaló que eso lo determinarán más adelante. “No hay que dejar que esa casa se deteriore más. Se puede hacer desde un museo o hasta el despacho del intendente. Es una casa importante. Estoy más preocupado en preservarla. Después veremos qué se hace.

Alfaro adelantó que hoy mantendrá una reunión con los concejales para brindarles detalles del plan para servar la casa de Salta 532, mientras que a las 10.30 brindará una conferencia de presenta en la sede del municipio.

En junio de este año, la Sala 3 de la Cámara en lo Contencioso Administrativo solicitó al municipio que se expida sobre el pedido de autorización para demoler la casa que ya en 2012 habían interpuesto los propietarios. Días atrás, el tribunal pidió a la Municipalidad que cumpla la sentencia de la Sala (integrada por Ebe López Piossek, Sergio Gandur y José Ernesto Soraie), al tiempo que le aplicó a Alfaro una multa progresiva de $ 1.000 por día hábil desde el 07/07/2016 hasta que se cumpla lo exigido.

Ayer, durante la última sesión de la Legislatura, el oficialismo rechazó a debatir sobre tablas respecto a la preservación de la casa construida a principios de siglo XX. La cuestión derivó en una tensa discusión entre la radical Adela Estofán -autora de la iniciativa junto a colegas de la UCR- y Ramón Santiago Cano, jefe del bloque Tucumán Crece. “¡Lamento que me estén censurando!”, exclamó Estofán, quien aseguraba que no le habían permitido terminar su alocución. “¡Señora, usted ha hablado más de 10 minutos! No se la ha censurado. (Sólo) si reúne los (dos tercios de los) votos puede fundamentar”, refutó Cano, mientras otros legisladores trataban de calmarlo. Otra vez los abucheos sonaron en el salón, mientras Estofán y Cano -de trato usualmente gentil con sus pares- seguían cruzando reproches

“A la casa la sentimos nuestra, por eso no queremos que la saquen”

Los vecinos de la Casa Sucar se oponen a la demolición, pero sienten que no tienen las fuerzas suficientes para oponerse.

CASA SUCAR. Así luce la casa hoy. LA GACETA/ JOSÉ NUNO

 Edificios, comercios, clínicas, inmobiliarias, organismos, bares, drugstores, salones y, algunas pocas casas ocupan las veredas de la calle Salta al 500. Estas últimas son casonas antiguas. Cada una con sus historias, sus recuerdos y sus vivencias. La Casa Sucar es una de ellas y, por tercer año consecutivo se ve amenazaba por la posibilidad de ser demolida. En 2012, cuando se produjo la primera alarma, los vecinos marcharon durante varios días, escribieron peticiones y hasta hubo un hombre que se encadenó en la puerta. Hoy están resignados. “Hicimos todo ¿Qué más podemos hacer?”, se preguntan.

La empresa dueña del inmueble es la que intimó a la Municipalidad a realizar la demolición. En cuanto LA GACETA publicó la noticia, se encendió el enojo de muchos ciudadanos que tienen la esperanza de que la casona sea preservada. “No queremos que la demuelan, pero dejaron que pase el tiempo, que todo se desgaste y la gente se terminó cansando”, expresó Rodolfo Castillo, un vecino que vive hace 15 años en frente de la casa en peligro.

Años atrás, la Casa Sucar era una de las más atractivas de la cuadra. Admirada por muchos, deseada por otros siempre llamó la atención de quienes pasaban por ahí. Actualmente está despintada, apagada, deteriorada. En su vereda se amontonan los cajones de verduras y en sus jardines el pasto crece sin control. “Yo creo que la dejaron así para que se venga abajo y poder tirarla más fácilmente. Antes era divina, tenía una fachada impresionante y una arquitectura tremenda”, describió Santiago Assaf, encargado de una forrajería y vecino del barrio desde hace 11 años.

No importa la edad, el sexo ni el tiempo de residencia en la zona; todos los vecinos consultados por este diario coincidieron en que el edificio debería ser refaccionado y habilitado como centro cultural. “Deberían hacer un museo o algo para que la gente pueda disfrutar”, propuso Mauricia. “Me parece mal que la quieran tirar para hacer más departamentos”, acotó Assaf.

“A la casa la sentimos nuestra. Es algo emblemático del barrio, por eso no queremos que la saquen”, argumentó Castillo. “Tampoco sabemos qué más podemos hacer. En su momento hicimos de todo pero el sistema te desgasta y más cuando sabés que no tenés con qué pelearla”, acotó.

Desde 2012, los reclamos y las marchas lograron lo que parecía imposible: detener las demoliciones. Pero ahora ocurre algo singular: muchos de los que en aquel momento lucharon por la casa ya no viven en el mismo lugar. Algunos de ellos, inclusive, venieron sus propiedades a empresas constructoras que las demolieron para hacer edificios. “Es raro, muchos de los que se quejaban vendieron sus casas”, dijo Esteban Nieva, encargado de un drugstore de la zona.

Hoy, el gobernador Juan Manzur declaró que el Gobierno no va a expropiar la casa A su vez, la Legislartura se opuso a tratar un proyecto que propone que el Estado se quede con ella para evitar que sea demolida.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/713200/sociedad/a-casa-sentimos-nuestra-eso-no-queremos-saquen.html

La casa Sucar quedó al borde de la demolición

Un nuevo pedido de derribo pesa sobre la casona ubicada en la avenida Salta al 500.

LA GACETA / FOTO DE ANALIA JARAMILLO  |
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Lamentablemente, Tucuman se caracterizó desde comienzos del s. XX en tirar abajo edificaciones típicas que tranquilamente serían hoy patrimonio histórico provincial (y porque no nacional). Sin ir mas lejos, se demolió la casa de Juan Bautista Alberdi.
Este año, edificaciones de gran valor arquitectónico como una de las últimas casas Art Nouveau fue demolida sin pensarlo dos veces, otras tantas corrieron con la misma suerte (ej.1 y ej.2). Hoy le toca nuevamente a la histórica y magnífica Casa Sucar, ubicada en una de las arterias más transitadas de San Miguel de Tucumán. 
Durante los gobiernos de Alperovich se presionó para lograr su demolición pero ante las protestas del Ente Cultural, Institutos y la gente, se lo impidió. Ahora, con la presión de la justicia, le exigen al intendente capitalino que se firme el derrumbe…
Desde Revista Historia para Todos, una revista nacidad en Tucumán y que lucha por la revalorización de la historia tucumana, instamos a las autoridades a no cometer ningún acto que implique otro avasallamiento sobre el patrimonio histórico de todos nosotros, que podría ser reutilizado, reabierto y aprovechado con un objetivo cultural, que tanta falta hace.
Por nuestra historia, por nuestra identidad, no a la demolición de la Casa Sucar
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La casa Sucar tambalea una vez más. Un nuevo pedido de demolición llegó a la Municipalidad de San Miguel de Tucumán por parte de la empresa privada propietaria del inmueble. A través de un acta de notificación se solicitó al intendente Germán Alfaro que autorice el derrumbe de la casona de principios de siglo XX, tal como había ocurrido en 2012 y en 2015.

En junio de este año, la Sala 3 de la Cámara en lo Contencioso Administrativo solicitó al municipio que se expida sobre el pedido de autorización para demoler la casa que ya en 2012 habían interpuesto los propietarios. Ahora, el tribunal pidió a la Municipalidad que cumpla la sentencia de la Sala (integrada por Ebe López Piossek, Sergio Gandur y José Ernesto Soraie), al tiempo que le aplicó a Alfaro una multa progresiva de $ 1.000 por día hábil desde el 07/07/2016 hasta que se cumpla lo exigido.

Los legisladores José María Canelada (jefe de bloque de la UCR), Adela Estofán de Terraf y Eudoro Aráoz presentaron en junio un proyecto de ley de expropiación de la casona, ubicada en Salta 532. Citan en los fundamentos diferentes pedidos de previos, entre ellos, varios del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura (el último, de agosto de 2015) y el del propio Ente Cultural de Tucumán, de marzo de 2014.

Lo que se propuso fue crear en la casa el Centro Cultural Luis Lobo de la Vega para artistas Emergentes, y ponerlo bajo custodia y administración del Ente de Cultura de la Provincia.

La alarma por la posible demolición de la casona que ocupaba la Fundación Vicente Lucci se encendió por primera vez en enero de 2012, cuando se corrió la voz de la presunta venta del inmueble ubicado en Salta al 500. A partir de ese momento, un grupo de ciudadanos comenzó a movilizarse para impedir que la histórica casa cayera bajo la piqueta. Incluso, por esos días llegó a constituirse una informal “guardia ciudadana” en las puertas de esa singular construcción. También se organizaron marchas y acciones artísticas convocadas a través de las redes sociales.

La casona fue construida en 1923 por la familia Barbieri, y se la conoce por el nombre de la última familia que la habitó, los Sucar. Intervinieron en el diseño el arquitecto Luis Lucena y los artesanos italianos Perinotti y Colotti.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/713079/sociedad/casa-sucar-quedo-al-borde-demolicion.html

El parque de Santa Ana de Carlos Thays cumple 115 años. Magnifico en su tiempo hoy en estado de abandono

El Parque de Santa Ana, creado hace 115 años, necesita ser puesto en valor.  (23/09/2016)

El parque está ubicado entre las calles Pellegrini, Sarmiento y Belgrano, de Santa Ana, en diagonal al predio del ex ingenio. La atractiva y misteriosa superficie de dos hectáreas refleja las características de jardín paisajista del siglo XVIII y XIX. Es el espacio verde más importante de la localidad, y allí se realizan diversos eventos culturales y deportivos.

El parque se resiste terco al paso del tiempo y a la ausencia de la familia Hileret con su dulce y adinerado ingenio. Todavía pueden apreciarse las maravillosas especies autóctonas y del otro lado del mundo, dispuestas sabiamente por el famoso paisajista francés Carlos Tahys, el mismo que diseñó el Parque 9 de Julio de nuestra capital y el Jardín Botánico de Buenos Aires, entre otros.

El parque fue un sueño de María Luisa, la única mujer de los tres hijos de don Clodomiro Hileret.

“Un día, como hacen todos los chicos cada mañana, María Luisa ingresó al dormitorio de sus padres y se metió en la cama grande para contarles el sueño tan lindo que había tenido. Ella estaba en un lago con peces de todo tipo y tamaño; un lugar provisto de barquitos, amarradero y una gruta, donde ella subía y bajaba con sus amigas. El espejo de agua estaba en el medio de un hermoso predio de árboles gigantes y de flores exóticas”.

“Luego de describir su onírica visión, María Luisa se durmió. Y su papá le dijo a su esposa, Luisa Cayetana Dode, que para cumplir el sueño de su adorada hija debía inventarle un viaje a París. Así fue. Tal era la fortuna de don Clodomiro que pudo darle ese gusto. Al retornar María Luisa -extrañada por su larga estadía en la Ciudad Luz- se encontró con el regalo del padre por sus 15 años. ¡Nada menos que el parque!.”

Mediante la Ley Provincial N°7535 de 2004, el parque de Santa Ana fue declarado patrimonio cultural provincial. Está incluido como bien protegido dentro del punto c) del artículo 3 de esa ley. Sin embargo, hoy el parque se encuentra en estado de abandono.

2011 – La Gaceta http://www.lagaceta.com.ar/nota/456527/sociedad/simbolo-poder-economico-hileret.html

LA GRUTA. La rodean singulares especies arbóreas y está ubicada en el centro del parque. Las escaleras convocan a propios y extraños. Abajo ya no hay agua, apenas un hueco. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL

Sin dudas es un emblema del poder económico de Clodomiro Hileret, el visionario industrial -y también arquitecto, según el libro de la masonería en Argentina-. El singular y enigmático parque está ubicado entre las calles Pellegrini, Sarmiento y Belgrano, de Santa Ana, en diagonal al predio del ex ingenio. La atractiva y misteriosa superficie de dos hectáreas refleja las características de jardín paisajista del siglo XVIII y XIX. Es el espacio verde más importante de la localidad, y allí se realizan diversos eventos culturales y deportivos.

Cuentan los lugareños que cuando fue inaugurado ocupaba ocho hectáreas y contaba con varios lagos que contenían peces de diferentes colores. Incluso se podía navegar en botes de madera, a los que se accedía por medio de una gruta artificial de cuya cima emanaba agua, que caía en cascada.

Exóticas especies

En sendos invernaderos se cultivaban las orquídeas más hermosas; avenidas de limoneros dulces proveían de sombra a los numerosos paseos. Había y hay especies arbóreas y plantas exóticas. Entre ellas una que aún perdura y provoca en quienes la observan inexplicables temores: semeja un muñón negro, sin hojas, con una especie de globo verde oscuro en la punta, que florece una vez por año durante ocho días. También pájaros de diversas latitudes del planeta y numerosos cisnes habitaban el lugar.

Al ingresar al centenario parque, que fiel a los designios de la naturaleza se resiste terco al paso del tiempo y a la ausencia de la familia Hileret con su dulce y adinerado ingenio, pueden apreciarse las maravillosas especies autóctonas y del otro lado del mundo, dispuestas sabiamente por el famoso paisajista francés Carlos Tahys. Sí, el mismo que diseñó el parque 9 de Julio de nuestra capital y el Jardín Botánico de Buenos Aires, entre otros.

Próxima a un inmenso ficus bengahelense una losa sella la entrada a los túneles, que unía la casa de los Hileret -se incendió y fue saqueada- con la del administrador y la fábrica.

Desconcertante

Durante la visita de LA GACETA, la quietud de la siesta convocó al parque a los estudiantes en sus horas libres, a jóvenes desocupados jugando a la taba, a motociclistas temerarios, a una pareja que bebía cerveza y a uno que otro muchachote, sin rumbo, intentando inhalar alguna sustancia extraña, a la vista de todos. No había presencia policial en las cercanías.

Un sueño de María Luisa

“El parque fue un sueño de María Luisa, la única mujer de los tres hijos de don Clodomiro Hileret”, contó Lucía Rosa Vázquez.

La inquieta docente destacó: “mi abuelo me contó que un día, como hacen todos los chicos cada mañana, María Luisa ingresó al dormitorio de sus padres y se metió en la cama grande para contarles el sueño tan lindo que había tenido. Ella estaba en un lago con peces de todo tipo y tamaño; un lugar provisto de barquitos, amarradero y una gruta, donde ella subía y bajaba con sus amigas. El espejo de agua estaba en el medio de un hermoso predio de árboles gigantes y de flores exóticas”.

“Luego de describir su onírica visión, María Luisa se durmió. Y su papá le dijo a su esposa, Luisa Cayetana Dode, que para cumplir el sueño de su adorada hija debía inventarle un viaje a París. Así fue. Tal era la fortuna de don Clodomiro que pudo darle ese gusto. Al retornar María Luisa -extrañada por su larga estadía en la ?Ciudad Luz?- se encontró con el regalo del padre por sus 15 años. ¡Nada menos que el parque!”, enfatizó Vázquez.

Hoy aún están los gigantes banyanes de la India y de Australia junto a tipas del monte tucumano, que se mezclan con inmensos ficus bengahelenses -de troncos llamativamente gruesos y de múltiples raíces a la vista- y tarcos de la zona. También se observan cipreses propios de los pantanos de América del Norte, palmeras canarias, pandó y de otros géneros, escasas flores y caminería nueva.

La riqueza de sus especies -y más allá del deterioro- hace del parque de Santa Ana uno de los mejores de Sudamérica. Cada planta o árbol exhibía un cartel identificatorio, pero muy pocos aún lo conservan. Visitantes desaprensivos no sólo los destruyeron; también arruinaron las instalaciones.

Patrimonio cultural de la provincia

Mediante la Ley Provincial N°7535 (sancionada por el Poder Legislativo el 15 de julio de 2004; promulgada el 1 de abril de 2005 y publicada en el Boletín Oficial del 8 de abril del mismo año) el parque de Santa Ana fue declarado patrimonio cultural provincial. Está incluido como bien protegido dentro del punto c) del artículo 3 de esa ley.

Los delirios de Monsieur Clodomir, Santa Ana, Tucumán, Argentina http://cercanorte.blogspot.com.ar/2014/05/los-delirios-de-monsieur-clodomir-santa.html

Santa Ana es un pueblo nacido a la sombra del Ingenio y Refinería Santa Ana, el centro urbano gira en torno del delirante parque mandado a construir por el poderoso señor Hileret, dueño de todo, destinado a su hija.
El diseño del mismo le correspondió al mismísimo paisajista Carlos Thays, dotándolo de especies arbóreas únicas en Sudamérica
El ingenio, es un cúmulo de esqueletos arrumbados, aguardando su destino final de chatarra o escombro, mientras tanto los habitantes de los 17 barrios o colonias como aquí se los llama, lloran todavía el cierre definitivo del coloso y las circunstancias que determinaron su declinación y muerte.
Todo comenzó en 1889, cuando su mentor el francés Clodomiro Hileret, adquirió veintisiete mil hectáreas de tierra para ubicar allí su mega proyecto, con el correr de los años, monsieur logró que su emprendimiento fuera una verdadera ciudad con ferrocarril propio, usina de luz eléctrica, 1800 obreros, 1500 hectáreas de cañaverales y una producción anual de 8 millones de kilos de azúcar y más de 2 millones de litros de alcohol.
La prosperidad llevó a Don Clodomiro a trabar amistad con las personas más granadas del ambiente político nacional, principalmente con Julio Argentino Roca, con quién negoció una importante suma de dinero destinada a financiar la Campaña del Desierto a cambio de un considerable lote de originarios Mapuches, traídos desde la Patagonia trágica, para trabajar como mano de obra esclava.
Restos óseos de un monstruo
Santa Ana se fue convirtiendo en una especie de pueblo en donde muchas cosas sólo tenían explicación dentro del campo del realismo mágico o de la fábula mas bizarra y siniestra, con el único objetivo de salvaguardar intereses económicos y desterrar cualquier atisbo de organización social y protesta obrera.
Dice la leyenda que Hileret hizo un pacto con Lucifer, a cambio que éste cuidara y acrecentara su ya incalculable fortuna. Fue entonces que el diablo le entregó al mismo un perro guardián de ojos celestes llamado “El Familiar”, para que velara por la fortuna y el órden establecido, desde los túneles que comunicaban el ingenio con la casa de monsieur.
Se cuenta que la presencia de “El Familiar” se reconocía porque arrastraba unas enormes cadenas de plata y que todo obrero que osaba desafiar el cúmulo de leyes internas que regían el ingenio, terminaba en las fauces del mismo, así el enviado del demonio, o el mito del enviado del demonio, logró en casi cien años ocultar cientos de muertes sospechosas, causadas por el abuso extremo de la explotación y la represión hacia el retobado.
Cualquiera que cruce dos palabras con algún viejo poblador tendrá como premio alguna versión del tema que acabo de contar, la versión que recogí de Don Sosa se refiere que una vez , el hablaba que la ofrenda que hacía el patrón al Familiar ocurría sólo una vez por año, bueno en esa oportunidad, monsieur ofreció a su guardián el servicio de un obrero muy rudo y problemático, que fue llevado bajo engaños hasta la mismísima casa principal, una vez allí Don Clodomiro lo invita a pasar a su “despacho” que no era otro que la habitación en donde “El Familiar” se ocupaba de recibir el regalo anual.
Pasó toda una noche y cuando por la mañana Hileret, abrió la puerta para constatar lo sucedido, el rudo obrero salió despavorido y un imprevisto zarpazo terminó con una oreja del magnate, ensangrentado e impávido consigue que le traigan al imprevisto sobreviviente para comprar su silencio, éste acepta un dinero a cambio de nunca jamás revelar que había sucedido entre esas cuatro paredes. El pacto, según Don Sosa, enseguida se rompe porque el obrero gasta parte del soborno en bar del pueblo y tumbado por el alcohol comienza a gritar que había sido víctima de la maldad de Hileret, poniéndole cuerpo a la leyenda y generando a partir de ese momento la declinación del imperio azucarero.
Durante el primer gobierno del General Perón, éste le expropia el ingenio a Don Clodomiro Hileret, para que la administración estuviera en manos del estado, ocurriendo eso hasta el fatídico 1966, cuando el dictador Juan Carlos Onganía, a través de la Ley de Cierre de Ingenios certificó la defunción del imperio.
El asalto contra la factoría-pueblo se hizo con aviones de la fuerza aérea y con gendarmes llegados para ese menester desde Buenos Aires, entre el 21 de agosto y finales de setiembre de 1966. La toma inicial se consideraba resuelta en un día de acciones, pero la misma se prolongó durante cuarenta días producto de la lucha llevada a cabo por las mujeres de los obreros y por un grupo de empleadas domésticas de personal de la empresa, mientras que los compañeros se sostenían desde adentro del ingenio. Las mujeres resistieron en un cordón humano que envolvió al edificio principal, impidiendo que las fuerzas de ocupación derriben la chimenea e instalaciones. Si bien las mujeres impidieron la destrucción del edificio, tanto ellas como los trabajadores no pudieron impedir el desalojo final con la consiguiente pérdida de los puestos de trabajo. La mayoría de los ocupantes fueron apresados y torturados, sufriendo muchos de ellos el destierro.
En la década de los 70, las instalaciones todavía en pié del ingenio, fueron utilizadas por la dictadura militar instaurada en 1976, como un campo de detenciones clandestino en donde perdieron la vida muchos de los militantes del ERP que habían participado en la experiencia guerrillera del monte tucumano, como también militantes sociales, gremiales y estudiantiles. Fue precisamente el gobierno de Domingo Bussi quién terminó desguazando los edificios que supieron pertenecer a uno de los ingenios más importantes de toda Sudamérica.
El parque del ingenio es un verdadero símbolo del poder que había conseguido Don Clodomiro Hileret.
Cuentan los lugareños que al momento de su inauguración, el mismo se extendía por 8 hectáreas, y contaba con varios lagos sembrados con peces de colores, lagos en los cuales se podía navegar en botes de madera, a los que se accedía mediante una gruta artificial desde donde emanaban chorros de agua en forma de cascada. Invernaderos en donde lucían relucientes las orquídeas mas hermosas, avenidas de limoneros dulces, lagos con cisnes y peces de colores y un sin fin de especies arbóreas importadas de sitios más allá del horizonte.
El parque fue un sueño de María Luisa, la única hija mujer de Don Clodomiro, cuentan que un día la joven ingresó al dormitorio de sus padres y se metió en la cama grande para contarles el sueño tan lindo que había tenido. Ella contó que se vió en medio de un lago con peces de todo tipo, barquitos de colores y una gruta desde donde caían chorros de agua clara y todo eso estaba en medio de un parque poblado de árboles gigantes y flores exóticas. Monsieur luego de escuchar el relato de su amada hija concluyó que para cumplirle el sueño debía enviarla durante algún tiempo al París de sus ancestros, mientras él llevaría acabo la concreción de la onírica visión. Al volver de Francia María Luisa se encontró con el regalo de quince que le había concretado su padre de la mano de Carlos Thays, el paisajista mimado por la afrancesada alta sociedad argentina.
Ficus Bengahelenses, Banyanes de la india, Tipas del monte tucumano, Tarcos, Cipreses de los Pantanos, Palmeras Canarias, especies hoy en día exóticas y únicas dentro del territorio argentino.
Hoy santa Ana vive gracias a la fabricación de ladrillos, actividades agropecuarias y en menor medida al turismo rural y fotográfico. Otro punto relevante en al actualidad lo conforma la Reserva Natural Estricta Santa Ana, se trata de una extensión de 20000 hectáreas intangibles de yunga y selva tucumana-boliviana, la cual no admite visitantes.
Dejo Santa Ana con la impresión de haber estado sumergido en un libro de García Márquez, a esta altura dudaba de todo, del mito, de la fábula, de la lucha, me costaba creer que todo lo que ví y escuché hubiera sucedido, por lo menos que todo hubiera sido real, y ahora que lo revivo y confirmo la historia me parece todavía más increíble.
Vuelvo a Tucumán, me despido de Isidro con la promesa de volver en agosto en búsqueda de un lugar aún más extremo de los hasta aquí retratados, es posible?, sí, es posible, paciencia…

Olga Paterlini de Koch: “no debimos haber destruido la ciudad”

La decana de la Facultad de Arquitectura de la UNT fue entrevistada en el Salón de la Jura de la Casa Histórica.

La decana de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Tucumán, Olga Paterlini de Koch, fue contundente: “no debimos haber destruido la ciudad”.

La arquitecta, espcialista en Patrimonio, participó del ciclo “Charlas del Bicentenario” y fue entrevistada por el periodista Roberto Delgado en el Salón de la Jura de la Casa Histórica.

“El desarrollo no se sustenta en demoler y en levantar edificios de 25 pisos de altura. No debimos haber destruido la ciudad. El desarrollo tiene diferentes facetas que van vinculadas a la economía y a la identidad. Podríamos tener una magnífico centro histórico, pero hemos demolido joyas arquitectónicas. También podríamos tener un ambiente suburbano para agregarle a esta ciudad un valor histórico. Pero no lo tenemos”, manifestó.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/696110/charlas-bicentenario/olga-paterlini-koch-no-debimos-haber-destruido-ciudad.html

A 50 años del cierre de los ingenios: producción especial de LA GACETA

El diario publicará el domingo un informe con las crónicas del ayer y del hoy de lo ocurrido en 1966; sus protagonistas y el análisis de los expertos sobre las causas y los efectos de un episodio clave de la historia de Tucumán.

ENTRE CADENAS. Ex ingenio Mercedes, a 50 años de su cierre / LA GACETA – FOTO DE FRANCO VERA  |
Hay un antes y un después en la historia de Tucumán y está marcado por lo ocurrido en agosto de 1966. Por decreto del Gobierno nacional se dispuso la intervención de siete ingenios y ese fue el detonante de una crisis que, al cabo de dos años, derivó en el cierre definitivo de 11 fábricas. El resultado fue dramático: la economía provincial quedó tambaleante, se perdieron 50.000 puestos de trabajo y alrededor de 200.000 tucumanos se desarraigaron, la mayoría para siempre.
Pasó medio siglo y las heridas no han cicatrizado, sobre todo en los pueblos que sufrieron lo peor de la crisis. LA GACETA ofrecerá mañana un informe especial, que incluirá la visita a los 11 ingenios cerrados: Amalia, Lastenia, San José, Esperanza, Los Ralos, San Antonio, Mercedes, Nueva Baviera, Santa Lucía, Santa Ana y San Ramón; una captura de los memoria de esos pueblos por medio de la palabra de los protagonistas; las crónicas del ayer y del hoy; y el análisis de los expertos sobre las causas y los efectos de lo ocurrido. Textos, fotos y videos documentan este abordaje a un espisodio clave de la historia de Tucumán.

Hay un antes y un después en la historia de Tucumán y está marcado por lo ocurrido en agosto de 1966. Por decreto del Gobierno nacional se dispuso la intervención de siete ingenios y ese fue el detonante de una crisis que, al cabo de dos años, derivó en el cierre definitivo de 11 fábricas. El resultado fue dramático: la economía provincial quedó tambaleante, se perdieron 50.000 puestos de trabajo y alrededor de 200.000 tucumanos se desarraigaron, la mayoría para siempre.

Pasó medio siglo y las heridas no han cicatrizado, sobre todo en los pueblos que sufrieron lo peor de la crisis. LA GACETA ofrecerá el domingo un informe especial, que incluirá la visita a los 11 ingenios cerrados: Amalia, Lastenia, San José, Esperanza, Los Ralos, San Antonio, Mercedes, Nueva Baviera, Santa Lucía, Santa Ana y San Ramón; una captura de los memoria de esos pueblos por medio de la palabra de los protagonistas; las crónicas del ayer y del hoy; y el análisis de los expertos sobre las causas y los efectos de lo ocurrido. Textos, fotos y videos documentan este abordaje a un episodio clave de la historia de Tucumán.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/696247/politica/a-50-anos-cierre-ingenios-produccion-especial-la-gaceta.html

Impulsan la expropiación para la casa Succar

Impulsan la expropiación para la casa Succar

Un proyecto de ley del radicalismo quizás pueda salvarla de la piqueta. La Justicia había reactivado el pedido de demolición. Apoyo de instituciones.
 

NO QUIEREN QUE SE DEMUELA. El bloque de la UCR propone que en la casona ubicada en Salta 532 se instale un centro cultural. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO (ARCHIVO).

Las luces de alerta han vuelto a encenderse: la casa Sucar está de nuevo en peligro. La Sala 3 de la Cámara en lo Contencioso Administrativo dio orden de pronto despacho al municipio para que en 10 días se expida sobre el pedido de autorización para demolerla que ya 2012 habían interpuesto los propietarios. Así consta en la nota con la que hace ya una semana el subsecretario de Planificación Urbana de la Municipalidad, Luis Lobo Chaklián, remitió el pedido al director del Ente de Cultura,Mauricio Guzman… y los plazos corren.

Pero no todo son nubarrones negros: los legisladores José María Canelada (jefe de bloque de la UCR), Adela Estofán de Terraf y Eudoro Aráoz presentaron un proyecto de ley de expropiación de la magnífica casona, ubicada en Salta 532. Citan en los fundamentos diferentes pedidos de previos, entre ellos, varios del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura (el último, de agosto de 2015) y el del propio Ente Cultural de Tucumán, de marzo de 2014.

Y las reacciones ya han comenzado a producirse. Ayer, tanto la directora del Instituto,Ana Lía Chiarello, como la decana y la secretaria de Extensión de la Facultad de Arquitectura, arquitectas Olga Paterlini de Koch y Daniela Moreno, enviaron una nota a Canelada y a Estofán de Terraf agradeciendo y apoyando la iniciativa.

El proyecto de ley

Lo que se propone es crear en la casa el Centro Cultural Luis Lobo de la Vega para artistas Emergentes, y ponerlo bajo custodia y administración del Ente de Cultura de la Provincia.

“Se persigue un doble objetivo. Por un lado, salvar una casa de gran valor patrimonial, que los tucumanos ya salieron a defender en numerosas ocasiones -explicó Canelada-. Por otro, generar un espacio que albergue y estimule en su formación a jóvenes artistas tucumanos; que sirva de usina para nuestra cultura y como mecanismo de difusión de las producciones locales”.

En los fundamentos del proyecto se citan todos los valores de la casa, no sólo como inmueble particular, sino también como integrante de un conjunto urbano, “uno de los más significativos y de mayor calidad paisajístico-ambiental del casco histórico de la ciudad”.

El texto rescata también el marco normativo y los antecedentes legales que protegen la casa, incluso aunque no esté estrictamente protegida por la Ley de Patrimonio, por tratarse de una propiedad privada.

“Precisamente por eso es que creemos que es un deber del Estado protegerla. Y convencidos de ello, confiamos en que nuestros colegas legisladores escuchen los reclamos que desde 2012 hace la población tucumana y apoyen esta iniciativa, con la urgencia que los hechos establecen”

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Tucuman y su historia: Banco Español del Río de la Plata (1907)

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Ubicado en la esquina de calles San Martín y Maipú se erige este imponente edificio que gran parte de los jóvenes conocemos como el Paseo Español, galería de locales comerciales emplezadas en la zona bancaria de San Miguel de Tucumán, pero basta con mirar con mirar un poco más arriba, esculpido se lee todavía bien claro “Banco Español del Río de la Plata”, entidad bancaria que tuvo su sede central en Buenos Aires, y que en la provincia fue construido en 1907, a cargo de un arquitecto argentino, el Ing. Arq. Carlos Agote. Pueden ver el antiguo banco en la siguiente postal

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Existe una publicación académica muy interesante sobre la entidad, pueden acceder para descargarla desde aquí www.refa.org.ar/file.php?name=FILE_ediciones1369161888.pdf

Algo más de esta historia mínima, escondida y muchas veces olvidada en pleno centro tucumano.

El rascacielos tucumano de 1939

Por Carlos Páez de la Torre

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“LA CONTINENTAL”. En esta imagen de la década de 1940, el edificio señorea la esquina de Las Heras (hoy San Martín) y Laprida.

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CASERON DE LA OCHAVA. La ex sede de “la Londres” y de ”El Buen Gusto” en 1938, cuando ya estaba sentenciada.

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DEMOLICIÓN. La piqueta avanzó rápidamente sobre la vieja construcción, en 1938.

Hasta promediar la década de 1930, nuestra San Miguel de Tucumán era una ciudad chata, dejando de lado sus templos. Planta baja y un primer piso, constituían la máxima altura que se llegaba a alcanzar.

En 1928, el gran edificio del Banco de la Provincia, frente a la plaza Independencia, proporcionó el primer indicio de que pronto iban a acometerse construcciones ambiciosas. Hay que tener en cuenta que, además de sus dependencias estrictamente “bancarias”, la mole diseñada por el arquitecto Alejandro Virasoro tenía, sobre la hoy calle San Martín, un ala con 4 locales de negocios y 14 departamentos de renta. Estos fueron los primeros nucleados en un solo edificio, que conoció la ciudad.

Ocho años más tarde, en 1936, don Adelmo Rosello construyó el edificio “Rosello”, en Las Heras (hoy San Martín) 573, que contaba con planta baja y tres pisos destinados a oficinas. Su vasto frente estaba decorado con elegantes y sobrias pilastras por todo ornamento. Sigue en pie hasta hoy, aunque su revoque oscurecido y el bullicio de la calle hacen que no lo note quien no mira hacia arriba.

Ochava con historia

Un año más tarde, en 1938, en la siguiente cuadra de la actual San Martín, al 650, doblaba la apuesta la habilitación de la Galería “Juan B. Pezza”, con notas de estilo “art déco”. Tenía planta baja y seis pisos de departamentos, donde alternaban viviendas con oficinas.

Y el siguiente año aparecería la mole de “La Continental”, en la ochava noroeste de las hoy San Martín y Laprida. Contaba con planta baja y siete pisos. Sería, por varios años, un “rascacielos” que enorgullecía a Tucumán. Vale la pena detenerse en el solar y en el edificio.

La ochava tenía su historia. Allí residió, en las décadas iniciales del siglo XIX, el coronel Emidio Salvigni. Era un militar de origen italiano: había guerreado en el ejército de Napoleón, quien premió su desempeño con varias condecoraciones. Luego vino a la Argentina, sirvió en el Ejército del Norte y anudó gran amistad con el general Manuel Belgrano. Este apadrinó su casamiento con una tucumana, doña Cruz Garmendia Alurralde.

La “Londres”

A fines del XIX, el caserón ya tenía una planta alta. Entrado el XX, la planta baja albergó a la confitería “Londres”, uno de los establecimientos tradicionales de la ciudad, dotado de “biógrafo”, como se denominaba a la proyección de las primitivas películas de cine.

Recordaría LA GACETA que “la Londres” fue “un refugio de jóvenes y de hombres maduros, que iban a buscar la expansión amable del cine, cuando éste aún no había sido privilegiado con el don de la palabra y del sonido. Allí se hacían amables rendez vous sociales y se deslizaban las horas del descanso, creándose, sin sentirlo, una vida serena y alegre al lado de la otra, laboriosa y amarga”.

También funcionó allí, inicialmente, la confitería “El Buen Gusto”. En cuanto a la planta alta, se alquiló para vivienda –uno de sus inquilinos fue el gobernador Lucas Córdoba- y luego, en 1908, alojó al exclusivo club social “El Círculo”, fundado ese año.

Pero, en la siguiente década, “El Círculo” construiría su magnífica sede propia, metros más allá: al fusionarse con “El Club Social” para constituir el “Jockey Club”, el edificio quedó como propiedad de este último, hasta hoy.

La Continental

En 1938, una importante compañía de seguros, “La Continental”, sociedad anónima de capitalización, anunció que en esa ochava levantaría un edificio para albergar sus oficinas en la planta baja, con departamentos en las superiores. Sería similar a los que ya había edificado en Mendoza, en La Plata y en Córdoba.

En ese momento, la ciudad ya iba saliendo agresivamente de su chatura. A los citados edificios Rosello y Pezza, se agregaban ese año los Tribunales, la Caja Popular de Ahorros, el Correo, el Mercado del Norte

Pero era la primera vez que se erigían nada menos que una planta baja y siete pisos de departamentos. La prensa había ido siguiendo la construcción, y periódicamente publicaba fotografías que iban documentando sus avances, lo que despertaba toda clase de comentarios admirativos, como es de imaginar.

Esto convirtió a la habilitación de “La Continental” en un suceso de gran importancia, al que el periodismo de la época destinó muy generoso espacio. La inauguración tuvo lugar exactamente el martes 29 de agosto de 1939, a las seis de la tarde.

Gran ceremonia

Tanta trascendencia revestía la ceremonia, que a ella concurrieron el gobernador de la Provincia, doctor Miguel M. Campero; el presidente del Senado, doctor Arturo R. Álvarez; los ministros, doctores Manuel Andreozzi y Rufino Cossio; el comandante de la guarnición militar, teniente coronel Leonardo Molina, encabezando una serie de encumbrados personajes a los que rodeaba una imponente masa de público.

El obispo diocesano, monseñor Agustín Barrere, procedió a la bendición. Recorrió todos los pisos, seguido por los superintendentes y empleados de “La Continental”. El orador fue el subgerente de la compañía, J.M. Marchetti Tarrés. Se firmó un acta y se ofreció un lunch a la concurrencia que colmaba el local.

Al día siguiente, los empleados de la compañía rindieron homenaje, en el mausoleo de El Hogar del Empleado, a la memoria de don Ricardo J. Robinson, quien por muchos años había sido el responsable de la empresa en Tucumán.

Los siete pisos de “La Continental” tenían todas las condiciones para llamar la atención de los tucumanos.

Las comodidades

Los departamentos eran tres por piso y se alquilaban: no se vendieron hasta años después. Cada uno contaba con instalación completa “de agua filtrada, fría y caliente”. Estaba dotado de cocina eléctrica con sus instalaciones completas. Tenía heladera eléctrica, marca “Siam”, la más prestigiosa de entonces. Esto además, describía LA GACETA, de “armarios, alacenas y aparadores embutidos; incinerador automático de residuos; espejos movibles en el baño; artefactos eléctricos de líneas sobrias y estratégicamente ubicados; espaciosos lavatorios y piletas; línea de teléfono interno y línea adicional de teléfono directo a la portería; timbre de llamada para el servicio, etcétera”.

Además de estas comodidades, en los sótanos del edificio se habían instalado “grandes secaderos eléctricos para el uso de los inquilinos y, además, un depósito para equipajes, donde podían guardarse los objetos fuera de uso”. Subrayaba el diario que la administración había establecido un “interesantísimo” reglamento interno, que preveía todos los detalles para el mejor aprovechamiento del local.

En la planta baja

En la planta baja, se distribuían “una serie de locales espaciosos, con profusión de luz y aire, destinados a casas de comercio”. Una de estas dependencias se había reservado “La Continental” para sus oficinas tucumanas.

Como muchos recuerdan, el gran salón de la ochava albergó, durante largas décadas, a la tradicional joyería “Yanicelli”; y sobre calle Laprida funcionó, también muchos años, una célebre peluquería para varones, “Los Oficiales”. LA GACETA destacaba que las oficinas habían sido “amuebladas y decoradas de un modo sobrio y práctico”, y que “en esta sobriedad de detalles, se descubre fácilmente el insuperable gusto y la seriedad de los ambientes”.

Hacía notar también que “cada departamento tiene perfectamente separadas sus entradas principales y sus entradas para el servicio”.

77 años de solidez

En síntesis, afirmaba la crónica, “la estructura general de este nuevo palacio que engalana a la ciudad de Tucumán, ha permitido dotar a todo el edificio del máximo de luz y aire, comenzando por su excelente orientación y siguiendo por los amplios ventanales y balcones, exentos de ornamentaciones inútiles, y que aseguran la utilización del máximo de superficie en las aberturas”.

Diseñado por los arquitectos Raúl Togneri y Jaime Roca en el estilo “Internacional” –ortodoxo, salvo la novedad de los cerámicos colorados- el edificio tiene, actualmente, 77 años. Quien lo visite puede apreciar la solidez que rodeaba a las construcciones en aquellos tiempos. Los pisos de parquet en los departamentos y los de mosaico de los palieres están intactos, así como el revestimiento de estos y las puertas, de excelente madera.

Así, “La Continental” tiene, de pleno derecho, un sitio de relieve en la historia de las construcciones en altura de San Miguel de Tucumán.

A 41 años del inicio del Operativo Independencia

La Gaceta recorrió los lugares donde se llevó a cabo. Video.

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“Si estos ladrillos pudieran hablar”, suspira Juan Jiménez. El calor tucumano de febrero parece agobiarlo. Frente a él, como un mudo vigilante, miles de ladrillos se amontonan unos sobre otros formando lo que alguna vez fue la “chimenea mota” de Caspichango.
La vegetación esconde su entrada -costó abrirse paso en el monte-. Juan recuerda que alguna vez hubo un campo abierto allí. Un campo donde jugaban a la pelota con los “muchachos”, un campo donde aterrizaban helicópteros militares en los setenta.
Jiménez es sobreviviente de la última dictadura militar. El 18 de octubre del ’76, un grupo que él identifica como fuerzas de seguridad policial, lo secuestró de su casa en medio de la noche. Durante siete meses fue víctima de torturas y permaneció privado de su libertad en condiciones infrahumanas. Después de su liberación logró identificar el lugar donde lo retuvieron como la “Escuela General Lavalle”, de la ciudad de Famaillá. “A mí me llevaron durante la dictadura, pero los secuestros y las desapariciones de los compañeros comenzaron mucho antes”, asegura.
El 9 de febrero del ’75 se inició el Operativo Independencia a partir de un decreto firmado por la entonces presidenta, María Estela Martínez de Perón. Cerca de 3.000 soldados se instalaron en el sur de la provincia de Tucumán, en los pueblos ubicados a lo largo de la Ruta 38. El comando táctico se estableció en Famaillá, y la V Brigada del III Cuerpo del Ejército, al mando de Acdel Vilas (y posteriormente, de Antonio Domingo Bussi), se encargó de poner en marcha el plan.
Al poco tiempo, Vilas creó en la Escuela Diego de Rojas, de Famaillá, el primer Centro Clandestino de Detención del país. Por allí pasaron más de 1.500 personas. La mayoría sufrió torturas, y muchos fueron asesinados y desaparecidos.
Este año, 41 años después del inicio del Operativo Independencia, tendrá lugar el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en ese contexto. El debate oral iniciará el 5 de mayo en la sala de audiencias del Tribunal
Federal de Tucumán. Será el juicio por delitos de lesa humanidad más grande de la provincia:  fueron 269 las víctimas, y hay 15 imputados y 15 querellas.
La acusación, a cargo del Ministerio Público Fiscal, describe la envergadura del despliegue territorial militar como parte de un plan represivo extendido a toda la población civil de la región. Con el pretexto de combatir un minúsculo grupo insurgente, se puso en marcha un operativo mucho más ambicioso: buscaba acallar las voces de disenso y destruir el movimiento social tucumano, según consta en el expediente.
La Fiscalía buscará probar que durante el Operativo los militares pusieron en práctica los métodos de la llamada “guerra contrarrevolucionaria”, aprendida en las escuelas norteamericanas y francesas en el marco de la Doctrina de Seguridad Nacional. Estas técnicas incluyeron acciones de terrorismo encubiertas, secuestros, asesinatos, la práctica sistemática de la tortura durante los interrogatorios y la extensión del teatro de operaciones a la población civil. Para su implementación crearon un ejército clandestino paralelo y articulado con la estructura oficial, un feroz aparato de inteligencia y represión.

Tucuman y su historia: El borrascoso Colegio Electoral de 1942

Por Carlos Paez de la Torre para el diario La Gaceta

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El elector conservador, doctor León Rougés (derecha), forcejea para ocupar la presidencia, ayudado por su colega Pedro Fagalde.

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El doctor Alberto Arancibia Rodríguez (derecha), interventor del Colegio Electoral, asume la gobernación. A su lado, de traje claro, el mandatario saliente, doctor Miguel Critto.

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MIGUEL M. CAMPERO. El candidato de la UCR Alianza Partidaria.

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ADOLFO PIOSSEK. El candidato del Partido Demócrata Nacional.

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EDUARDO PAZ. Fue el candidato conservador, tras la renuncia del doctor Piossek.

 

En la historia política tucumana del siglo que pasó, ha quedado célebre, por sus incidencias y por sus peculiaridades, la fallida elección de gobernador de 1942. Regía entonces (y siguió rigiendo hasta la reforma de la Constitución de Tucumán, en 1990) el sistema indirecto: se votaba electores por cada departamento, en proporción a su número de habitantes. Y aquellos, reunidos en el Colegio Electoral, elegían finalmente al gobernador.

A mediados de 1942, el gobernador radical de Tucumán, doctor Miguel Critto, puesto que terminaba su mandato, convocó a elección de electores de gobernador para el 18 de octubre. Eran comicios que encontraban preocupado al radicalismo, dado el avance de los conservadores del Partido Demócrata Nacional (PDN).

Estos, en marzo, en las elecciones de legisladores, habían derrotado al oficialismo, que concurrió dividido en tres fracciones: la UCR Concurrencista (cuyo nombre oficial era “UCR de Tucumán”), la UCR Tradicionalista y la UCR Frente Partidario. Entonces, para la puja de setiembre, resolvieron unirse en la “UCR Alianza Partidaria”.

Los candidatos

Enarbolaban una fuerte candidatura: la del doctor Miguel M. Campero, quien había gobernado ya dos veces (1924-28 y 1935-39) la provincia. Pero la fracción UCR Comité Nacional no quiso integrar la Alianza, y postuló al doctor Roque Raúl Aragón.

Por su lado, el PDN presentaba la candidatura del doctor Adolfo Piossek, quien renunció al rectorado de la UNT para tener mayor libertad. Su nombre había sido aceptado por un desmembramiento conservador, el Partido Civico Popular, como condición para no participar oficialmente en los comicios y votar por el PDN. El Partido Socialista proponía al diputado nacional Julio V. González.

En cuanto a la Bandera Blanca, extraoficialmente apoyaba a Piossek: no presentó candidato a gobernador y se limitó a pujar por la Intendencia de la Capital, donde el PDN y los “cívicos” no competirían. El propósito era “obligar al electorado antirradical a votar por candidatos únicos”.

Resultado parejo

Llegó el 18 de octubre y la elección fue extremadamente reñida. Votaron 101.283 ciudadanos sobre un padrón de 141.368. La candidatura Piossek obtuvo 40.877 sufragios, lo que significaban 26 electores. La de Campero, a pesar de haber logrado 42.926 votos, contaba con 25 electores. En cuanto a la de Aragón, tenía 7.702 votos y 2 electores. El avance conservador era espectacular, y la cifra alcanzada por Piossek batía todas las marcas anteriores del partido, desde 1913.

Estos resultados tan parejos originarían uno de los problemas posteriores. En efecto, sobre los 53 electores que componían el Colegio ¿qué cifra constituía la mayoría absoluta? Una postura sostenía que 27, en tanto otra afirmaba que 28, alegando que 27 no era la mitad más uno sino “la mitad más medio”.

Forcejeos e incidentes

El PDN arrancaría usando munición gruesa: impugnó ante la Justicia Federal a dos electores de la Alianza, Jorge Gettas y Manuel Cebe, sosteniendo que los inhabilitaban las irregularidades existentes en sus cartas de ciudadanía. En la primera sesión del Colegio (12 de noviembre), el PDN propuso un cuarto intermedio hasta que el Juzgado Federal se pronunciara. Pero la Alianza negó facultades a ese magistrado, afirmando que el cuerpo era el único juez de los diplomas. De inmediato empezaron los incidentes

Al votarse para presidente “ad hoc”, el PDN consideró electo al doctor León Rougés, descartando los votos emitidos por Gettas y por Cebe. A la vez la Alianza, que los juzgaba válidos, consideró presidente a Guillermo Remis. Entonces, se sucedieron ásperos forcejeos entre los dos elegidos, que pugnaban por ocupar el estrado, mientras gritaba la barra, que fue desalojada por la Policía.

Vino luego la elección de presidente provisional. El PDN insistió con Rougés, y la Alianza votó por el ingeniero Segundo Villarreal. Hubo nuevos forcejeos para sentarse en el estrado: Remis cedió su lugar, pero Rougés se mantuvo en en el suyo. Finalmente, ambos se consideraron electos, por las mismas razones de la votación anterior.

Intervención al Colegio

A la sesión del 13, asistió la Alianza en pleno, y sólo dos electores conservadores. Horas después, se supo que todo el elenco del PDN se había trasladado a Rosario de la Frontera. Hubo un cuarto intermedio decretado el 14, y el 19 el Colegio, con la sola presencia de la Alianza, resolvió formar el quórum. Intimó a asistir a los electores del PDN, invocando el artículo 99 de la Constitución de Tucumán. Éste sancionaba, con multas en escala y hasta con cesantía, a quien faltase a la sesión en que se elegía gobernador, o a cualquiera “indispensable al efecto”.

El 30, se decidió multar a los inasistentes con 500 pesos, y el 21 con 1000, además de dejarlos cesantes. Consecuentemente, el 24 el gobernador Critto convocó a elecciones para reemplazarlos. Pero ese día, el presidente de la Nación, doctor Ramón S. Castillo, resolvió por decreto la intervención al Colegio Electoral. Nombró comisionado al doctor Alberto Arancibia Rodríguez, senador nacional conservador por San Luis.

Sus instrucciones eran presidir la elección y, si el Colegio no podía constituirse, decretar su caducidad y llamar a nuevos comicios. El interventor asumió el 4 de diciembre.

Intento de conciliar

Por cierto que los electores de la Alianza reclamaron enérgicamente contra la medida, y sostuvieron que los actos del Colegio eran irrevocables. A todo esto, y con el beneplácito del presidente Castillo, habían empezado reuniones confidenciales en Buenos Aires. Se buscaba una transacción, justificada por el parejo resultado de los comicios. El PDN aceptó conversar con la UCR Concurrencista, que le parecía el sector radical más potable.

Una variante que se manejaba era sustituir a Campero por alguna figura expectable ajena a la política: el presidente de la Corte, doctor Juan Heller; el médico Gregorio Aráoz Alfaro; el abogado Alberto G. Padilla, por ejemplo. Como gesto de buena voluntad, Critto derogó (7 de diciembre) el decreto que llamaba a nueva elección. Se desencadenó entonces la furia de la Alianza, ya que esa disposición volvía el asunto a fojas cero y lo ponía en manos de un interventor conservador. Incluso resolvieron impulsar un juicio político a Critto.

Piossek renuncia

La UCR Concurrencista, entonces, se abrió de la Alianza, actitud reveladora de que se encontraba en tratos conciliadores con el PDN. Pero a los conservadores no le convenía ceñirse exclusivamente a los concurrencistas. Estos tenían solamente 9 electores en la Alianza, mientras el resto era fiel a Campero.

El 19 de abril, Villarreal volvió a citar al Colegio. Como la intervención les negó el local de la Legislatura, se reunieron en casa de don Solano Peña. Acordaron repudiar toda transacción, y mantener firme la cesantía de los electores conservadores.

El último día de diciembre, el candidato Piossek renunció para facilitar los arreglos. Esto a tiempo que el PDN resolvía mover sus espadas en la Casa Rosada. No le parecía lógico que, teniendo 26 electores, debía aceptar un candidato propuesto por los concurrencistas. Consideraba que el candidato debía ser hombre del PDN.

Fin del Colegio

Los concurrencistas entonces, rompieron el entendimiento y dieron una declaración pública. Explicaron que habían ensayado, “el difícil camino de conciliar”. Al no tener éxito, proponían al partido dar por terminada toda tramitación y no concurrir al Colegio, resolución que se aprobó. Así terminó el año 1942.

El 25 de enero de 1943, Arancibia Rodríguez citó a todos los electores para el 28. Solamente concurrió el PDN, y la sesión se levantó por falta de quórum. El Colegio Electoral ya no volvería a sesionar.

Como se acercaba la fecha de terminación del mandato de Critto, el 10 de febrero el presidente Castillo autorizó a Arancibia Rodríguez a asumir el mando de la provincia. Critto se lo entregó el día 20. De allí en adelante, el PDN solucionó sus diferencias internas y eligió candidato a gobernador, en reemplazo de Piossek, al doctor Eduardo Paz. Esto mientras la UCR se movilizaba para disciplinar a todas sus fracciones en torno de Campero.

El golpe militar

El primer día de junio, Arancibia Rodríguez llamó a elecciones para el 1 de agosto. Pero no podía prever lo que ocurriría tres jornadas más tarde. El 4 de junio de 1943 una revolución militar derrocó al presidente Castillo, fueron intervenidas todas las provincias, y la ardiente cuestión del Colegio Electoral se convirtió instantáneamente en mera anécdota del pasado.

Cuando, tres años más tarde, se realizaron nuevas elecciones de gobernador, ya había aparecido con toda su robustez el Partido Laborista, que apoyaba al general Juan Domingo Perón, nuevo astro de la escena política. El laborismo obtuvo 75.843 votos, más que suficientes para consagrar gobernador al mayor Carlos Domínguez. Los sufragios del radicalismo, contadas todas sus fracciones, se redujeron a 29.240 y los de los conservadores apenas llegaron a 3.227.

Tucuman y su historia: El Cine Majestic

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El edificio del ex-cine hoy, transformado en un local comercial
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El cine, su estado de abandono antes de ser reutilizado

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El Cine Majestic fue uno de los lugares de mayor preponderancia en lo que hace a la industria del entretenimiento en San Miguel de Tucumán. Inaugurado en 1916, cuando la capital tucumana tenía ya una serie de salas dedicada a los espectáculos y proyecciones fílmicas, el Majestic con su estructura y nombre, entraba al mercado para “imponerse” frente a los demás. 

Se destacó en el tiempo y fueron constante las familias, parejas y demás que asistieron a sus funciones. Lamentablemente una crisis en las salas se desató entre el 2005 y 2008, dejando a la capital con 1 sola sala, el cine Atlas, que actualmente fue renovando su tecnología de sonido e imagen. Existen en la actualidad otros cines, pero se encuentran en la localidad de Yerba Buena, dentro de shoppings y que cuentan con tecnología de punta.

El Majestic cerraría sus puertas en el 2008, luego de años de estrenos y alegrías dadas a la sociedad tucumana.

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El Tucuman antiguo en el presente: demolerían la Casa Sucar

Ni los yuyos ni el descuido le quitan el esplendor a la casa construida en 1923. Foto La Gaceta

Como si se tratara del último manotazo de un ahogado, la Municipalidad de la capital remitirá a la Comisión de Patrimonio de la Provincia el pedido de demolición de la Casa Sucar, una pieza singular del modernismo en nuestra ciudad. La solicitud de demolición fue realizada por el Grupo Lucci, propietaria del inmueble ubicado en el bulevar Salta 532. “En realidad, solamente podemos pedir información para estar seguros de si hubo o no algún tipo de avance en el último tiempo, pero lo concreto es que la Comisión se expidió en octubre de 2012 y decidió no hacer lugar al pedido de incluir la casa en el listado de bienes protegidos por la Ley de Patrimonio. Mucho más no se puede hacer”, lamentó Luis Lobo Chaklián, subsecretario de Planificación Urbana.

La única “protección” (valen las comillas) con la que cuenta la casona construida en 1923 es la de integrar el Inventario de bienes de interés municipal, lo que en este caso puntual reviste una categoría meramente declarativa, ya que sus propietarios no solicitaron que el inmueble sea acogido en el régimen de preservación propuesto por la Ordenanza Nº 1773/91 y su decreto reglamentario. Ese sistema prevé una serie de beneficios para el dueño de un bien de interés municipal, a cambio de su conservación, entre otras obligaciones. Sin embargo, la decisión siempre es del propietario.

Consultado por LA GACETA, un representante del Grupo Lucci confirmó el pedido realizado ante Catastro municipal. “Hemos solicitado autorización para demoler la casa, como cualquier ciudadano que ejerce su derecho sobre un bien que le corresponde. Se cumplieron todos los pasos administrativos y Patrimonio decidió no incorporarla al listado de bienes protegidos y tampoco desde el Gobierno provincial se mostró interés en expropiar, entonces tenemos derecho a disponer del bien”, explicó el representante, quien solicitó mantener su nombre en reserva. “No es nuestra intención polemizar. Simplemente ejercemos nuestro derecho”, concluyó.

La última chance

Agotadas todas las instancias administrativas iniciadas en enero de 2012 con varios pedidos de incluir la casa donde funcionó la Fundación Vicente Lucci a los bienes protegidos por la Ley de Patrimonio, la única posibilidad de que la ciudad no pierda esa joya modernista que integra un conjunto constructivo de reconocido valor cultural es que la Provincia lo someta a expropiación. La Dirección de Patrimonio hizo un pedido en ese sentido el año pasado, pero no ha obtenido respuesta. “La semana pasada volvimos a insistir mediante nota para saber si había alguna novedad respecto del pedido de expropiación, pero no hubo respuesta. Seguiremos insistiendo…”, anticipó Mercedes Aguirre, directora de esa cartera que depende del Ente Cultural.

El representante de la compañía a quien pertenece la casona prefirió no dar detalles sobre el posible uso de la parcela si se concreta la demolición, pero todo indica que estaría destinada a la construcción de un edificio en altura o un complejo de torres. En estos momentos, la casa se encuentra en estado de abandono, con pastos altos y basura acumulada.

Como un balde de agua fría n La noticia del nuevo pedido de demolición de la Casa Sucar cayó como un baldazo de agua fría entre quienes impulsaron su defensa en 2012. “Es increíble que ningún inversor tucumano reconozca la potencialidad de esa casa, donde se podrían hacer otras propuestas redituables, no solo un edificio de departamentos”, opinó la joven arquitecta Paula Iparraguirre.
Foto La Gaceta

La Casa Sucar tiembla por un nuevo pedido de demolición

La Dirección de Catastro elevó la solicitud a Planificación Urbana, ya que integra el inventario de Bienes de Interés Municipal. Una historia que comenzó en 2012 y que movilizó a la ciudadanía.

Un nuevo pedido de demolición pesa sobre la Casa Sucar, la señorial casona ubicada en el bulevar Salta 532. La solicitud ingresó a la Dirección de Catastro de la Municipalidad, pero la Comisión de Patrimonio insistirá en que sea expropiada debido a su reconocido valor patrimonial y cultural para la ciudad. En estos momentos, el trámite aguarda en el despacho de Luis Lobo Chaklián, subsecretario de Planificación Urbana, quien ya anticipó que lo elevará a Patrimonio.

El expediente que solicita su demolición fue iniciado por una empresa privada, propietaria del inmueble. Con esto, se retoma la polémica que se había encendido en enero de 2012 con un pedido similar y que provocó un férreo repudio ciudadano en defensa de esa emblemática casa que integra el Inventario de bienes de interés municipal. Justamente por esa condición Catastro no puede autorizar la demolición sin previa consulta. “Catastro no puede autorizar la demolición si no interviene previamente Planificación Urbana, porque se trata de un edificio de valor patrimonial”, explicó Isabel Salas, directora de Planificación Urbanística Ambiental (dependiente de Planificación Urbana).

Lobo Chaklián, por su parte, aseguró que remitirá el pedido a la Dirección de Patrimonio para que analice la situación de la casona. “Si bien se trata de una propiedad privada y, por lo tanto, no es mucho lo que nosotros podamos hacer, reconocemos que se trata de un bien que ha generado mucha sensibilidad pública, entonces vamos a buscar la opinión de la Comisión de Patrimonio”, informó el subdirector, aunque no pudo dar precisiones sobre el expediente porque aún no lo había analizado en detalle.

“A nosotros todavía no nos han llegado las actuaciones, pero sabemos que existe el pedido de demolición y que nos lo van a remitir. Cuando eso suceda, lo vamos a elevar a la Comisión de Patrimonio para su inmediato tratamiento”, adelantó Mercedes Aguirre, directora de Patrimonio de la Provincia. “Vamos a insistir con el pedido de expropiación, una medida que debe tomar la Legislatura y que ya hicimos oportunamente, pero aún no hemos tenido respuesta”, informó la funcionaria.

Defensa popular

La alarma por la posible demolición de la casona que ocupaba la Fundación Vicente Lucci se encendió por primera vez en enero de 2012, cuando se corrió la voz de la presunta venta del inmueble ubicado en Salta al 500. A partir de ese momento, un grupo de ciudadanos comenzó a movilizarse para impedir que la histórica casa cayera bajo la piqueta. Incluso, por esos días llegó a constituirse una informal “guardia ciudadana” en las puertas de esa singular construcción. También se organizaron marchas y acciones artísticas convocadas a través de las redes sociales.

De aquellas manifestaciones participaron, además de ciudadanos “comunes”, profesionales defensores del patriomonio arquitectónico de la ciudad. La arquitectaDaniela Moreno, en ese entonces directora del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, había advertido en esa oportunidad que no estaba en juego sólo la casa Sucar en particular, sino la calidad ambiental de la zona. “La casa integra un conjunto y, si se la demuele, se pierde el todo. Además está restaurada y rehabilitada hace poco, así que está en muy buen estado de conservación, cumpliendo una función cultural (por la labor de la Fundación Vicente Lucci) lo cual era un avance, y ahora se daría un retroceso”, había expresado. “Tucumán ha ido perdiendo tanto la vivienda popular como las viviendas de mayor valor en el patrimonio arquitectónico. Lo grave es que no se han ido reemplazando por arquitectura significativa, analizó en aquel momentoSilvia Rossi, también arquitecta especializada en patrimonio.

Declaración preventiva

El reclamo popular apuró reuniones de la Comisión de Patrimonio, algunos de cuyos miembros se encontraban de vacaciones y debieron suspenderlas. Tras el debate, el cuerpo dictaminó que la casa fuese declarada preventivamente como bien de valor patrimonial, impidiendo cualquier modificación u operación comercial sin el consetimiento expreso de la Comisión.

Pero en octubre de 2012, cumplidos los plazos administrativos, la declaración preventiva quedó sin efecto y la Comisión, por cuatro votos positivos contra tres negativos, dio via libre para que sus propietarios dispusieran del bien.

Finalmente, en marzo de 2014 el Ente Cultural de Tucumán elevó las actuaciones a la Legislatura para solicitar la expropiación de la Casa Sucar, trámite que hasta al momento no obtuvo respuesta.

Un informe redactado por Ana Lía Chiarello, magíster arquitecta, destaca la casa Sucar como un singular ejemplo del movimiento modernista. Según consta en ese trabajo, la casona fue construida en 1923 por la familia Barbieri, y se la conoce por el nombre de la última familia que la habitó, los Sucar. Intervinieron en el diseño el arquitecto Luis Lucena y los artesanos italianos Perinotti y Colotti. “Tiene innegables valores arquitectónicos y se destaca por su alta calidad de resolución”, destaca el informe.

Punto de vista
Estilo, arte y testimonio
Ana Lía Chiarello – Dir. Inst. de Historia y Patrimonio (FAU-UNT)

¿Qué perdemos los tucumanos si perdemos la Casa Sucar? Obra del arquitecto Luis Lucena, en ella convergen valores que le otorgan particular importancia para la memoria colectiva de nuestra ciudad. Por una parte, es testimonio -junto con otras importantes residencias que aún se conservan- de los modos de vida de la burguesía inmigratoria tucumana de principios de siglo XX. Este chalet pintoresquista refleja una transición entre las costumbres formales y rigurosas propias del siglo XIX y una vivienda más informal y en contacto con la naturaleza que anticipa modos de habitar más intimistas y descontracturados, propios de la modernidad.

El edificio tiene innegables valores arquitectónicos al representar el estilo modernista, corriente de la que quedan pocos ejemplares en Tucumán, lo que otorga un valor de singularidad. Además, se destaca por una alta calidad de resolución: pueden también asignársele valores artísticos, producto de la participación de destacados escultores italianos en su ejecución, que resolvieron con gran maestría muchos de los estilemas formales propios de la corriente modernista.

Cambios en la ley 7.535
La Casa Sucar mostró una importante falla en la ley de patrimonio, que fue modificada

El caso de la Casa Sucar develó una profunda falla en la Ley Nº 7.535, bautizada como “Ley de Patrimonio”, e impulsó su modificación. El texto original estipulaba que si un bien de dominio privado (como en este caso) era declarado parte del Patrimonio Cultural de la Provincia, sería declarada también su utilidad pública y sujeción a expropiación. Ambas medidas exceden las facultades de la Comisión de Patrimonio, lo que convertía la cláusula en inconstitucional. A partir de la modificación, la Comisión solicita esas medidas a la Legislatura, adjuntando el informe que justifica el pedido.

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