VII JORNADAS NACIONALES DE HISTORIA SOCIAL (La Falda, Mayo 2019)

15, 16 y 17 de mayo de 2019
La Falda – Córdoba

COMITÉ EJECUTIVO
Beatriz Moreyra – Silvia Mallo – Fernando Remedi –
María José Ortiz Bergia – María Belén Portelli – Franco Reyna –
Nicolás Moretti – Inés María Belén Domínguez – Loreta Giannone

Estimados colegas,
Desde el Centro de Estudios Históricos “Prof. Carlos S. A. Segreti” (CEH) y el Instituto de Estudios Históricos, Unidad Ejecutora de doble dependencia CEH/CONICET, estamos organizando las VII Jornadas Nacionales de Historia Social a desarrollarse en La Falda, provincia de Córdoba, para los días 15, 16 y 17 de mayo próximos.
El evento se propone avanzar en la comprensión de la dinámica endógena de las sociedades, la organización de sus diferencias internas y el proceso de construcción de los grupos y las identidades sociales en diferentes contextos espaciales y temporales, permitiendo acceder a algunas claves significativas para el ahondamiento y la relectura de la historia social argentina, americana y europea.
Además, aspiramos a impulsar el debate sobre la identidad de la historia social, sus desafíos actuales y perspectivas de desarrollo futuro, en un contexto en el cual ella transita una coyuntura paradójica: presenta todavía innumerables vacíos temáticos, temporales y regionales, pero al mismo tiempo adolece de una creciente balcanización, con cierto descuido, en no pocas ocasiones, del contexto social dentro del cual las acciones humanas adquieren significado. En esta séptima edición buscamos propiciar debates teóricos, metodológicos e historiográficos sobre núcleos articuladores que permitan superar la atomización y el individualismo culturalista de algunas propuestas de investigación y avanzar en la construcción de enfoques más integradores en la historia social contemporánea.

FUNCIONAMIENTO DE LAS JORNADAS
Las jornadas se desarrollarán en once mesas temáticas dedicadas al análisis de las problemáticas sociales fundamentales vinculadas con la historicidad de las formaciones sociales.

Mesa 1
Historiografía, metodología y fuentes de la historia social

Mesa 2
Sociedades americanas coloniales: relaciones, diferenciación e identidades sociales

Mesa 3
Iglesia y religiosidad

Mesa 4
Familias, mujeres y género

Mesa 5
Justicia, delito y violencia

Mesa 6
Estado y sociedad civil: saberes, burocracias y políticas públicas

Mesa 7
Grupos sociales (siglos XIX-XX): prácticas, representaciones e identidades

Mesa 8
El mundo de los trabajadores: espacios, actores, cultura y conflictos
Mesa 9
Historia social del pasado reciente
Mesa 10
Política, sociabilidades y redes sociales en la Argentina (siglos XIX-XX)
Mesa 11
Sociedad y cultura en el mundo antiguo y medieval

PRESENTACIÓN Y ADMISIÓN DE LOS TRABAJOS

Los resúmenes y las ponencias presentados serán formal y académicamente evaluados. Los organizadores y los coordinadores podrán reorientar los resúmenes y las ponencias presentadas a la mesa que consideren más pertinente.

Resumen:
El resumen tendrá una extensión máxima de 300 palabras y deberá incluir una sucinta exposición de la problemática a tratar, los principales objetivos a seguir, la metodología y las fuentes a utilizar. El mismo deberá enviarse a la dirección electrónica jhistoriasocial@yahoo.com.ar hasta el 9 de noviembre.

Ponencias:
Los trabajos tendrán una extensión máxima de 60.000 caracteres con espacios, incluyendo citas y bibliografía, con fuente Times New Roman tamaño 12, a 1,5 espacio, notas a pie de página y en formato Word.
Deberán ser enviados por correo electrónico a las direcciones que se informarán en la próxima circular hasta el 20 de diciembre.
Se podrán presentar hasta dos ponencias por autor (incluye coautoría) y las ponencias no podrán tener más de dos autores.
Sólo se otorgarán certificados a los autores que expongan sus ponencias en las mesas y horarios que correspondan. En el caso de coautoría, se emitirán certificados solamente para los expositores presentes.
La admisión del resumen no implica necesariamente la aceptación de la ponencia. La admisión definitiva de la ponencia quedará a cargo de los coordinadores de las mesas.

Encabezamiento de resúmenes y ponencias:
El encabezamiento de los resúmenes y ponencias deberá incluir los siguientes datos:

Mesa Sugerida (número y nombre de la mesa para la que se sugiere el trabajo)
Autor/es-as (Apellido/s y nombre/s)
Inserción Institucional (Universidad, Centro de Investigación, Facultad, Dependencia)
Situación de revista (Cargo Docente, Investigador-a, Alumno-a)
Dirección particular (postal completa y electrónica)
Dirección institucional (postal completa y electrónica)
Título de la ponencia
Resumen

PRESENTACIÓN DE LIBROS

El Comité Ejecutivo recibe propuestas para la presentación de libros de historia social recientemente publicados (editados entre los años 2017-2019).
La aceptación de las propuestas quedará a criterio de los organizadores, que evaluarán la pertinencia de los libros en relación con la temática general del evento. La programación se determinará según el número y los tópicos desarrollados. Y las propuestas se recibirán hasta el 1º de marzo.

ALOJAMIENTO

Para facilitar la participación de todos los interesados estamos acordando con el Hotel de I.O.S.E., lugar donde se desarrollará el evento, una tarifa promocional para los asistentes. En una próxima circular informaremos sobre el costo del mismo y acerca de otras alternativas de alojamiento. Este lugar es el mismo en el cual se desarrollaron las anteriores ediciones de estas jornadas.

Para consultas o dudas sobre el desarrollo de las Jornadas contactarse con:
jhistoriasocial@yahoo.com.ar

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Una guia pre-pantone de colores: libro holandés de 1692 documenta cada color

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Nota adaptada y traducida de forma personal del Inglés

En 1962, la empresa Pantone comenzó a publicar dos veces al año una guía de colores, que dividía y categorizaba cada color bajo el sol. La sorprendente guía es una herramienta esencial para diseñadores de cualquier rubro, desde gurús de la moda pensando que color puede resaltar una línea al chico encargado de crear una paleta de colores para el interior de un nuevo Boein 787

Dos veces al año, Pantone, junto a una gran cantidad de coloristas del mundo, se reunian en una ciudad europea y, como si de una elección papal se tratara, elegían el color de la temporada

Ellos son la razon por la cual podes pintar la cocina de ciertos colores y el porqué, quieras o no, vestirás con un color u otro cada año.

250 años antes que la complejidad de la industria del color diera con sus formas, un misterioso artista holandés también detalló cada color del espectro, solo que lo hizo a mano. Conocido como A. Boogert, el autor pudo demostrar cómo se mezclaban los colores al agua y como manipular el valor de la pintura agregando agua. El libro resultado “Traité des couleurs servant à la peinture à l’eau” tiene 700 paginas. Es una guia de colores como uno la podría imaginar en un mundo sin impresoras a color.

El libro cayó en el olvido, ganando polvo en la Biblioteca Méjanes in Aix-en-Provence, Francia hasta que el historiador del arte holandés Erik Kwakkel, quien tradujo la introducción, publicó selecciones del libro en su blog. Herr Boogert aparentemente buscó que el libro sea de educación para aspirantes a artistas. Desafortunadamente, solo pocos artistas de su tiempo tuvieron la posibilidad de consultar esta libro, único en su rubro.

Pueden visitar la pagina de Kwakkel http://erikkwakkel.tumblr.com

Eichmann en la Argentina, el genocida protegido que nunca buscó esconderse

Eichmann en la Argentina, el genocida protegido que nunca buscó esconderse – Por Ignacio Montes de Oca
Ben Kingsley como Adolf Eichmann en la película “Operación final”
Ben Kingsley como Adolf Eichmann en la película “Operación final”

Suele creerse que el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann vivió en Argentina hostigado por el riesgo de ser detectado. Sin embargo, la verdad es un poco diferente. Tanto el criminal de guerra como su familia pasaron años sin tomar precauciones e incluso tuvieron actividades políticas y contacto público con grupos y personajes del universo nazi.

Su brutal historia

Adolf Eichmann fue el máximo burócrata detrás de la “solución final”, que era el eufemismo usado para describir la deportación y aniquilamiento de más de 25 millones de seres humanos en los campos de concentración nazis. El criminal de guerra organizó con especial eficiencia el confinamiento y muerte de seis millones de judíos raptados en toda la Europa dominada por el Tercer Reich.

Hannah Arendt lo describió como “un oscuro burócrata” cuyo amor por la eficiencia y militancia ideológica obturó cualquier duda a la hora de organizar una masacre a escala industrial. Comenzó a militar en el nazismo desde joven. Por su fanatismo y eficiencia, había sido asignado en 1933 a la oficina de asuntos judíos del Servicio de Seguridad dirigido por Heinrich Himmler. Allí se le encargó la organización logística del exterminio de los ciudadanos judíos en Alemania, responsabilidad que luego abarcaría a los miembros de esa colectividad en todos los territorios ocupados por el III Reich.

Al finalizar la guerra supo que era uno de los hombres más buscados de Europa. Fue capturado por las tropas estadounidenses, pero logró pasar desapercibido gracias a los documentos falsos a nombre de Otto Eckmann. Tras escapar del campo de detención se escondió en varios sitios de Alemania. Obtuvo una nueva identidad como Richard Klement el 2 de junio de 1948 en la ciudad de Termeno en el norte de Italia.

El 14 de junio de 1950, el Consulado Argentino en Génova le otorgó todos los permisos necesarios para viajar. Tres días más tarde, Eichmann embarcaba en el buque Giovanna C rumbo a Buenos Aires.

Apenas llegó a Buenos Aires el 15 de julio siguiente, consiguió trabajo y lo hizo con su verdadero nombre. No era para menos, ya que su primer empleo fue en la empresa CAPRI, una de las más beneficiadas por contratos de obra pública durante el período peronista y cuyo dueño era Carlos Fuldner. En esa empresa realizó estudios hidrológicos en Tucumán para un proyecto de construcción de una represa.

Fuldner era un argentino germano que había prestado servicio en las SS alemanas y luego pasó a ser enlace entre la dictadura militar Argentina y el Tercer Reich. Cuando finalizó la guerra en Europa, fue contratado por el gobierno peronista para que armara una red clandestina destinada a rescatar a decenas de figuras del nazismo que eran buscados para ser juzgados por crímenes de guerra. Tras encaminar su tarea, Fuldner se dedicó a hacer fortuna como contratista estatal. Una de las obras públicas en la ciudad de Tucumán fue el primer trabajo de Eichmann a poco de llegar a la Argentina.

Puede decirse que Fuldner contrató a muchos prófugos nazis. Pero no menos cierto es que en el caso de Eichmann, además de encargarse de darle empleo, se tomó la molestia de alquilarle un departamento para que se instalara apenas llegó a la Argentina.

Un tiempo después, Eichmann consiguió otro trabajo en Buenos Aires y decidió instalarse con su familia en San Fernando, en el norte del conurbano. Su nuevo empleo fue en la sede local de la empresa Mercedes Benz, que en ese momento era regenteada por Jorge Antonio, el empresario más cercano al presidente Juan Domingo Perón. El criminal de guerra fue contratado como electricista y escaló hasta ocupar un cargo de inspector en la línea de producción de automóviles. En todo momento, Eichmann figuró con su verdadero nombre, al igual que decenas de otros prófugos reclamados por países europeos por crímenes de lesa humanidad.

Los archivos de inteligencia de posguerra desclasificados por EEUU indican que se tenía constancia de todas las actividades de Fudlner y de la presencia de nazis en la fábrica Mercedes Benz, de manera que es embarazoso sostener que se ignoraba que le había dado trabajo a uno de los prófugos más buscados del momento.

Jaque al genocida
La imagen de Adolf Eichmann caminando entre las sombras para que no se descubriera su verdadera identidad vuelve a contradecirse con los hechos históricos. Lejos de la imagen de un personaje gris que buscaba la clandestinidad, su vida social hacia presagiar su localización y posterior captura.

El criminal de guerra mantuvo en todo momento contacto con otros prófugos alemanes, lo cual contradecía la imagen de un ciudadano que vivía escondido y tratando de pasar desapercibido. Por el contrario, en una fecha tan temprana como el año 1956 se asoció con otro delincuente de su calaña, el ex oficial SS Franz Pfeiffer, para crear una empresa dedicada a la cría de conejos. El negocio no prosperó y Pfeiffer buscó refugio en Chile, en donde creó el Partido Nacional Socialista Obrero Chileno. Eichmann también incursionó en otros negocios en los que no se cuidaba de entrar en contacto con el público, como fueron los fallidos intentos para montar un taller mecánico y una lavandería.

Además de juntarse con otros prófugos en reuniones de la comunidad alemana en la zona norte de Buenos Aires, Eichmann solía tener una actividad hasta hoy poco conocida.De tanto en tanto, viajaba hasta la casa de la familia Pilsel para jugar al ajedrez. James Pilsel, el anfitrión, era un antiguo oficial ustasha, nombre que recibían las escuadras nazis que sembraron el terror en los Balcanes durante la Segunda Guerra Mundial.
En la casa de los Pilsel, Eichmann pasaba largas horas jugando al ajedrez con Ante Pavelic, que aún era conocido como el “Poglavnik” o caudillo croata.

Adolf Eichmann fue uno de los criminales nazis que se ocultó en Argentina

Adolf Eichmann fue uno de los criminales nazis que se ocultó en Argentina

Pavelic dirigió un gobierno títere nazi entre 1941 y 1945 que fue responsable del asesinato de un millón de personas, incluyendo la aniquilación del 94% de los judíos croatas y la muerte de 600.000 eslavos, gitanos y miembros de minorías en el complejo de la muerte de Jasenovac. Escapó a la Argentina en donde creó el único régimen nazi en el exilio y durante años fue objeto de una estricta vigilancia por parte de los servicios secretos extranjeros y de una celosa custodia por parte de la Policía Federal, con la que trabajó como asesor en los días iniciales de su vida en Argentina.

Ni antes ni durante la guerra existen puntos de contacto entre Eichmann y el régimen de Pavelic. Aquellas visitas llaman la atención de parte de un hombre que cultivaba el bajo perfil durante su residencia en Argentina y que de ese modo se exponía a ser detectado cuando visitaba a tan prominentes miembros del fascismo en el exilio.

Mientras tanto, la justicia alemana y luego la de Israel, cursaron por lo menos veinte pedidos de información sobre el paradero de Adolf Eichmann a los diferentes gobiernos que ocuparon el poder en Argentina desde la llegada del criminal de guerra. Siempre se repitió la misma respuesta: “No se tienen constancias de la presencia de Adolf Eichmann en nuestro territorio”.

Piedra libre
El primero en descubrir la verdadera identidad de Richard Klement fue un judío sobreviviente del campo de concentración de Dachau llamado Lothar Hermann. Lothar llegó junto a dos de sus hermanos en 1938. Sus padres y los restantes seis hijos perecieron en los centros de exterminio nazis.
Fue mera casualidad el enterarse que uno de los amigos de su hija Silvya de 14 años se llamaba Klaus Eichmann. Sin importarle la pertenencia de Silvya a la comunidad judía, Klaus le exhibió fotos de su padre vistiendo el uniforme de la SS.

Lothar investigó a la familia del amigo de su hija y no tardó en concluir que se trataba de uno de los criminales de guerra más buscados del mundo. Sin perder el tiempo, le escribió al fiscal general de Frankfurt, Fritz Bauer, que un tiempo antes había dictado una orden de captura internacional contra Eichmann. Pero nadie pareció escuchar a aquel judío superviviente de la barbarie nazi.

En total, Lothar envió 26 cartas a Alemania e Israel para pedir que se detenga a Eichmann, pero nunca obtuvo una respuesta. La captura del prófugo en Argentina lo llevó a reclamar la recompensa que ofrecía Israel por información que permitiera su captura y recién pudo cobrarla en 1974. Apenas pudo usar los 10.000 dólares que recibió para luchar contra el cáncer terminal que lo había arrinconado.

Las cartas de Lothar reflejaban una verdad que contradice la idea de que Eichmann era un experto en esconderse. Sus cuatro hijos concurrían al Colegio Alemán con el apellido verdadero y lo usaban en público sin inconvenientes. Resultaba raro que aquello sucediera si sus padres habían tomado alguna precaución mínima para no ser detectados. Un apellido famoso en un colegio de la comunidad era como colgarse un cartel para ser hallados con mayor facilidad por los cazadores de nazis. En realidad, en todo momento fue suficiente con seguir a algún nazi prominente para hallar a Eichmann en alguno de los encuentros que reunía a la lacra de los prófugos de guerra.

Rapto y furia nacionalista
Eichmann fue capturado por un comando mixto de israelíes y argentinos que trabajaron durante meses para planificar la captura y salida del país del genocida. El 11 de mayo de 1960 por la noche lo emboscaron cuando llegaba a su casa en la calle Garibaldi y lo llevaron a un sitio seguro en donde fue interrogado por primera vez para confirmar que se trataba de la persona que buscaban.

Las primeras horas luego del secuestro fueron puro nerviosismo para la familia Eichmann. Klaus, el mayor de los hijos, buscó la ayuda de Carlos Fuldner. En los días siguientes, cientos de alemanes y nazis prófugos de otras nacionalidades desaparecieron de los lugares que frecuentaban. Alguien avisó que corrían un grave riesgo.

Tras verificar que habían atrapado a uno de los mayores criminales de guerra prófugos que quedaban con vida, los captores de Eichmann le administraron drogas y lo hicieron pasar por la aduana del aeropuerto de Ezeiza como uno de los miembros de la tripulación de un avión de la línea aérea israelí que sufría de una descompensación grave.

Adolf Eichmann durante su juicio en Jerusalén en 1961

Adolf Eichmann durante su juicio en Jerusalén en 1961

Apenas tocó tierra el avión que lo transportaba, comenzó el proceso de juzgamiento en el que se exhibieron pruebas contundentes de su participación en la organización de la masacre de millones de seres humanos en nombre de las ideas de Hitler.

El gobierno del presidente Arturo Frondizi protestó enérgicamente al saberse del secuestro y evasión hacia Israel, por lo que consideraba una afrenta insoportable contra la soberanía nacional. Sin embargo, tras tanta furia, se escondían años de notificaciones sobre la presencia de Eichmann en Argentina y constantes obstrucciones de las autoridades locales a los pedidos de extradición que llegaban para que entregara al organizador de la “solución final”.

Pero la furia presidencial era un mar de calma frente a la reacción de los grupos nacionalistas locales y en particular de los más antisemitas, que veían en Eichmann un héroe y en su captura un motivo adicional para sacar a pasear su judeofobia.

Mientras era juzgado Eichmann en Israel, las huestes del fascismo criollo mostraron la potencia de su descontento. El mayor peso de la protesta lo cargó el grupo Tacuara, una organización de jóvenes admiradores del fascismo que no renegaban de su odio a los judíos. Entre el día en que se conoció la captura de Eichmann y la fecha en que se le dictó veredicto, se cometieron por lo menos 35 ataques contra sinagogas y colegios judíos.
Esos mismos grupos, organizaron guardias frente al domicilio de la familia Eichmann en la calle Garibaldi y la vistieron con banderas argentinas e insignias nazis con la esvástica.

Miembros de la organización salieron a hacer pintadas que decían “Mueran los judíos, viva Eichmann”, “queremos a Eichmann de vuelta” o la vieja consigna de la Alianza Libertadora Nacionalista: “haga Patria, mate un judío”.

Tacuara hizo demostraciones durante meses y se preparó para una represalia. Su red de contactos con oficiales de la Fuerza Aérea le permitió entrar en contacto con Willem Sassen, un colaboracionista holandés condenado en su país natal por haber integrado las SS flamencas y por haber asistido en la deportación de miles de judíos de su país. Sassen estuvo reunido en muchas oportunidades con Eichmann en Argentina e incluso lo entrevistó para un intento de autobiografía que salió publicada parcialmente en la revista norteamericana Life antes de su captura. Se sabía que Sassen estaba refugiado en Argentina y era obvio que por lo tanto el genocida estaba viviendo en nuestro país. Todos sabían dónde estaba Eichmann, menos los gobiernos argentinos que negaban haberlo cobijado.
En los días posteriores a la captura de Eichmann, Horacio Bonfatti, uno de los tenientes de Tacuara, se encargó de esconder a Sassen ante la eventualidad que se hubieran planificado más secuestros.

La cercanía de Sassen con Eichmann fue la excusa de Tacuara para organizar un intento de secuestro del embajador israleí en Argentina. La idea era capturarlo y canjearlo por Eichmann. El plan avanzó hasta el punto en que Sassen entendió que era una tarea imposible, pese a los reclamos de Alberto Ezcurra Uriburu y Joe Baxter, los líderes de Tacuara que insistieron en llevar adelante el ataque.

Tacuara era apenas una parte del archipiélago de organizaciones nazis argentinas de aquella época. En una de ellas, el Partido Nacional Socialista Argentino, militaban dos de los hijos de Eichmann. En efecto, y nuevamente en contra de la idea que la familia vivía discretamente, los dos hijos del genocida, Klaus y Horst Adolf Eichmann, mantenían una nutrida agenda política dentro de una agrupación que se destacaba por sus actividades y discurso antisemita y por su reivindicación de las políticas del Tercer Reich.
Fundada a inicios de la década del sesenta, la agrupación fue liderada por los hermanos Eichmann por más de un lustro. Entre sus actividades se recuerda la verba anti judía, los campamentos de entrenamiento de corte militar y las arengas pro nazis. En junio de 1964, Adolf Eichmann hijo dio una conferencia de prensa ataviado con su previsible camisa parda, correajes militares, botas y un brazalete nazi. Fue para reconocer su filiación política cercana a Tacuara y volver a protestar por el destino de su padre en Israel.
En aquellos días, todo el nacionalismo se unió en un grito para clamar por la suerte del organizador de la “solución final”. Incluso el obispo porteño Antonio Caggiano al opinar sobre su captura, dijo que: “había llegado a nuestra patria en busca de perdón y olvido y no importa como se llame, Ricardo Clement o Adolf Eichmann; nuestra obligación de cristianos es perdonar lo que hizo…”.

Cuando Ante Pavelic fue herido por los disparos de un montenegrino en abril de 1957 y su presencia en Argentina se convirtió en motivo de escándalo por la anterior negativa de los gobiernos argentinos a admitir su presencia en nuestro territorio, un grupo de jóvenes de ultra derecha montó guardia frente a su casa para prevenir su arresto. Entre ellos, había una mezcla de jóvenes hijos de ustashas, integrantes de Tacuara y del Partido Nacional Socialista Argentino, la agrupación en la que se integraban los hijos de Eichmann. Eran los mismos que unos años más tarde iban a montar una nueva guardia frente a la casa de la calle Garibaldi en San Fernando.

Quedaba claro que Pavelic y Eichmann no sólo habían pasado largas tardes dedicados al ajedrez. También habían sido compañeros políticos en el exilio. Y que además, ninguno de los dos había jugado a las escondidas.

Justicia y represalia cobarde
El acto final de la historia de Eichamnn ocurrió el 31 de mayo de 1962, cuando se cumplió la sentencia a muerte que le dictó el tribunal que lo juzgó por sus crímenes. Fue ahorcado en la ciudad de Ramla. Sus palabras al conocer su condena fueron “Larga vida a Alemania. Larga vida a Austria. Larga vida a Argentina. Estos son los países con los que más me identifico y nunca los voy a olvidar”.

En Argentina, el drama tuvo un epílogo dramático. El 21 de julio de ese mismo año la joven judía de 19 años Graciela Sirota fue secuestrada por un comando, que la raptó en plena calle y la metió a la fuerza dentro de un auto. Durante algunas horas, los atacantes la torturaron con golpes y con cigarrillos que fueron apagados con sadismo en diferentes partes de su cuerpo. Antes de dejarla abandonada en una calle, le grabaron una esvástica en un pecho con una navaja.

El secuestro nunca fue explicado por la Policía, que informalmente intentó justificar el acto por la militancia de la joven en una agrupación comunista. Con el tiempo, cobró fuerza una versión diferente: el padre de Sirota había participado de la acción de secuestro de Eichmann. Alguien dentro de los grupos furiosos por la reciente muerte del genocida en Israel había decidido una represalia tan tardía como cobarde.

Ya casi no quedan rostros de la vida de Eichmann en Argentina. La casa de la calle Garibaldi es hoy un depósito sin ninguna pretensión política. Los hijos del genocida se perdieron en la historia y la mayor parte de su descendencia repudió las decisiones y acciones del hombre que armó que nutrió de millones de almas al sistema de exterminio nazi.

Sin embargo, Eichmann no debe ser olvidado. Pero tampoco debe ser recordado como un ser tímido que vivía escapando del escrutinio público. El genocida nunca se escondió, sino que vivió por años arropado en los pliegues de una sociedad a la que no le molestaba el sonido de su apellido real ni los ecos sangrientos que traía consigo.

https://www.infobae.com/america/historia-america/2018/10/13/eichmann-en-la-argentina-el-genocida-protegido-que-nunca-busco-esconderse/

“Paisanos itinerantes”, de Ricardo Salvatore Miércoles 17 de octubre, 17:10h

A 15 años de la primera edición en inglés de este libro de Ricardo Salvatore titulado Wandering Paysanos. State Order and Subaltern Experience in Buenos Aires During the Rosas Era (Duke University Press, 2003), y con motivo de su publicación en español: Paisanos itinerantes. Orden estatal y experiencia subalterna en Buenos Aires durante la era de Rosas (Prometeo, 2018), tendrá lugar esta mesa de conversación.


Conversan
  • Ricardo Salvatore (UTDT)
  • Roy Hora (CONICET/UNQ, UdeSA)
  • Judith Farberman (CONICET/UNQ, UBA)
Presenta y modera
  • Geraldine Davies Lenoble (CONICET/UNQ, UTDT)
Lugar: Campus Alcorta: Av. Figueroa Alcorta 7350, Ciudad de Buenos Aires.
Contacto: Departamento de Estudios Históricos y Sociales

Jornada “Las derechas argentinas en el siglo XX” IEHS-IGEHCS-UNCPBA/CONICET- Pinto 348, Tandil 11 y 12 de octubre 2018

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Jornada “Las derechas argentinas en el siglo XX”
IEHS-IGEHCS-UNCPBA/CONICET- Pinto 348, Tandil
11 y 12 de octubre 2018

Comité científico 
Dra. Lucía Lionetti (IEHS/IGEHCS-UNCPBA)
Dr. Daniel Dicósimo (IEHS/IGEHCS/UNCPBA)
Dra. Magdalena Broquetas (UDELAR. Uruguay)
Dr. Antonio Costa Pinto (Universidad. De Lisboa. Portugal)
Dr. Joao Fabio Bertonha (Universidade Estadual de Maringá. Brasil)
Dra. Verónica Valdivia (Universidad de Santiago de Chile)
Dr. Ismael Saz Campos (Universidad de Valencia. España)
Dra. María Inés Tato (UBA/CONICET)
Prof. Alejandro Cattaruzza (UBA/CONICET)
Dra. Marina Franco (UNSAM/CONICET)

Primera Jornada. Día 11:
13hs. Almuerzo

14hs. Apertura
Ernesto Bohoslavsky (CONICET-UNGS): “Balance de la historia trasnacional de
las derechas argentinas”.

14:30. Primer eje: entre el cambio de siglo y la etapa peronista
Martín O. Castro (CONICET-Instituto Ravignani/UNTREF): Itinerarios políticos de los católicos en los ordenamientos liberal-conservadores: la Argentina en una mirada transnacional (1880-1920).
Olga Echeverría (CONICET-IGEHCS-UNCPBA): Nacionalistas, católicos integrales y liberales conservadores: una identidad compartida, con desacuerdos y distintos énfasis discursivos.
Miranda Lida (CONICET-IICS-UCA): Variaciones sobre la hispanidad a la luz de 1939. La Institución Cultural Española de Buenos Aires entre el falangismo y el exilio republicano.
Leandro Losada (CONICET-CEHP-UNSAM): La elite social argentina y el republicanismo. Diagnósticos sobre el liberalismo y la democracia entre 1930 y 1943.
Comentarios: Ernesto Bohoslavsky

17:00. Segundo eje: del momento peronista al final de la última dictadura
María Celina Fares (FCPyS/SeCTyP-UNCuyo): Nacionalismos no peronistas en los sesenta. Entre lo local y lo trasnacional, ¿otra historia nacional?
María Valeria Galván (CONICET-Instituto Ravignani): Vínculos trasnacionales del nacionalismo argentino en las décadas del ‘50 y el ’60.
Laura Graciela Rodríguez (CONICET-UNLP): Los intelectuales de derecha: anticomunistas y antireformistas en la universidad (1955-1983). Un estado de la cuestión.
Comentarios: Olga Echeverría

Segunda Jornada. Día 12:
10:00hs. Tercer eje: en torno a la transición democrática
Mariano Fabris (CONICET-UNMdP): La revista Cabildo frente a los conflictos político-eclesiásticos en la década de 1980.
Ariel Lede (UNLP) y Lucas Bilbao (CONICET-IGEHCS-UNCPBA): El Vicariato castrense frente a la reconstrucción democrática.
Sergio Morresi (CONICET-UNL): La gran transformación criolla: del liberalismo-conservador al proyecto neoliberal.
Juan Luis Besoky (CONICET-UNLP): La derecha peronista durante la transición. Actores, ideas y problemas.
Comentarios: Martín Vicente

12.30. Almuerzo

13:30. Cuarto eje: miradas de largo plazo
Ana Clarisa Agüero (CONICET-IDACOR-UNC): Totoral: una vista en escorzo del liberalismo argentino.
Daniel Lvovich (CONICET-UNGS): Masas y elites en las perspectivas de los nacionalismos de derechas argentinos entre las décadas de 1930 y 1970.
Martín Vicente (CONICET-IGEHCS-UNCPBA): El clivaje elites y masas como determinante del orden sociopolítico argentino. Lecturas de los intelectuales liberal-conservadores (1945-1983).
Comentarios: Daniel Dicósimo (UNCPBA) y Lucía Lionetti (UNCPBA).

16:00. Video conferencia
Jorge Nallim (University of Manitoba): “La lógica histórica de una contradicción:
tendencias de derecha en el liberalismo y el antifascismo argentino”
17:00. Palabras de cierre

Coordinadores: Dr. Ernesto Bohoslavsky, Dra. Olga Echeverría y Dr. Martín Vicente

Comisión organizadora y coordinadores de mesa: Dr. Lucas Bilbao, Mgs. Manuela Calvo, Prof. Luciano di Salvo, Prof. Juan Martín Duana, Mgs. Soledad González, Prof. Florencia Ramón.

FCH-SECAT-IEHS-IGEHCS/UNCPBA-UNGS-CLACSO- Agencia de Promoción Científica-MINCyT