El parque de Santa Ana de Carlos Thays cumple 115 años. Magnifico en su tiempo hoy en estado de abandono

El Parque de Santa Ana, creado hace 115 años, necesita ser puesto en valor.  (23/09/2016)

El parque está ubicado entre las calles Pellegrini, Sarmiento y Belgrano, de Santa Ana, en diagonal al predio del ex ingenio. La atractiva y misteriosa superficie de dos hectáreas refleja las características de jardín paisajista del siglo XVIII y XIX. Es el espacio verde más importante de la localidad, y allí se realizan diversos eventos culturales y deportivos.

El parque se resiste terco al paso del tiempo y a la ausencia de la familia Hileret con su dulce y adinerado ingenio. Todavía pueden apreciarse las maravillosas especies autóctonas y del otro lado del mundo, dispuestas sabiamente por el famoso paisajista francés Carlos Tahys, el mismo que diseñó el Parque 9 de Julio de nuestra capital y el Jardín Botánico de Buenos Aires, entre otros.

El parque fue un sueño de María Luisa, la única mujer de los tres hijos de don Clodomiro Hileret.

“Un día, como hacen todos los chicos cada mañana, María Luisa ingresó al dormitorio de sus padres y se metió en la cama grande para contarles el sueño tan lindo que había tenido. Ella estaba en un lago con peces de todo tipo y tamaño; un lugar provisto de barquitos, amarradero y una gruta, donde ella subía y bajaba con sus amigas. El espejo de agua estaba en el medio de un hermoso predio de árboles gigantes y de flores exóticas”.

“Luego de describir su onírica visión, María Luisa se durmió. Y su papá le dijo a su esposa, Luisa Cayetana Dode, que para cumplir el sueño de su adorada hija debía inventarle un viaje a París. Así fue. Tal era la fortuna de don Clodomiro que pudo darle ese gusto. Al retornar María Luisa -extrañada por su larga estadía en la Ciudad Luz- se encontró con el regalo del padre por sus 15 años. ¡Nada menos que el parque!.”

Mediante la Ley Provincial N°7535 de 2004, el parque de Santa Ana fue declarado patrimonio cultural provincial. Está incluido como bien protegido dentro del punto c) del artículo 3 de esa ley. Sin embargo, hoy el parque se encuentra en estado de abandono.

2011 – La Gaceta http://www.lagaceta.com.ar/nota/456527/sociedad/simbolo-poder-economico-hileret.html

LA GRUTA. La rodean singulares especies arbóreas y está ubicada en el centro del parque. Las escaleras convocan a propios y extraños. Abajo ya no hay agua, apenas un hueco. LA GACETA / FOTO DE OSVALDO RIPOLL

Sin dudas es un emblema del poder económico de Clodomiro Hileret, el visionario industrial -y también arquitecto, según el libro de la masonería en Argentina-. El singular y enigmático parque está ubicado entre las calles Pellegrini, Sarmiento y Belgrano, de Santa Ana, en diagonal al predio del ex ingenio. La atractiva y misteriosa superficie de dos hectáreas refleja las características de jardín paisajista del siglo XVIII y XIX. Es el espacio verde más importante de la localidad, y allí se realizan diversos eventos culturales y deportivos.

Cuentan los lugareños que cuando fue inaugurado ocupaba ocho hectáreas y contaba con varios lagos que contenían peces de diferentes colores. Incluso se podía navegar en botes de madera, a los que se accedía por medio de una gruta artificial de cuya cima emanaba agua, que caía en cascada.

Exóticas especies

En sendos invernaderos se cultivaban las orquídeas más hermosas; avenidas de limoneros dulces proveían de sombra a los numerosos paseos. Había y hay especies arbóreas y plantas exóticas. Entre ellas una que aún perdura y provoca en quienes la observan inexplicables temores: semeja un muñón negro, sin hojas, con una especie de globo verde oscuro en la punta, que florece una vez por año durante ocho días. También pájaros de diversas latitudes del planeta y numerosos cisnes habitaban el lugar.

Al ingresar al centenario parque, que fiel a los designios de la naturaleza se resiste terco al paso del tiempo y a la ausencia de la familia Hileret con su dulce y adinerado ingenio, pueden apreciarse las maravillosas especies autóctonas y del otro lado del mundo, dispuestas sabiamente por el famoso paisajista francés Carlos Tahys. Sí, el mismo que diseñó el parque 9 de Julio de nuestra capital y el Jardín Botánico de Buenos Aires, entre otros.

Próxima a un inmenso ficus bengahelense una losa sella la entrada a los túneles, que unía la casa de los Hileret -se incendió y fue saqueada- con la del administrador y la fábrica.

Desconcertante

Durante la visita de LA GACETA, la quietud de la siesta convocó al parque a los estudiantes en sus horas libres, a jóvenes desocupados jugando a la taba, a motociclistas temerarios, a una pareja que bebía cerveza y a uno que otro muchachote, sin rumbo, intentando inhalar alguna sustancia extraña, a la vista de todos. No había presencia policial en las cercanías.

Un sueño de María Luisa

“El parque fue un sueño de María Luisa, la única mujer de los tres hijos de don Clodomiro Hileret”, contó Lucía Rosa Vázquez.

La inquieta docente destacó: “mi abuelo me contó que un día, como hacen todos los chicos cada mañana, María Luisa ingresó al dormitorio de sus padres y se metió en la cama grande para contarles el sueño tan lindo que había tenido. Ella estaba en un lago con peces de todo tipo y tamaño; un lugar provisto de barquitos, amarradero y una gruta, donde ella subía y bajaba con sus amigas. El espejo de agua estaba en el medio de un hermoso predio de árboles gigantes y de flores exóticas”.

“Luego de describir su onírica visión, María Luisa se durmió. Y su papá le dijo a su esposa, Luisa Cayetana Dode, que para cumplir el sueño de su adorada hija debía inventarle un viaje a París. Así fue. Tal era la fortuna de don Clodomiro que pudo darle ese gusto. Al retornar María Luisa -extrañada por su larga estadía en la ?Ciudad Luz?- se encontró con el regalo del padre por sus 15 años. ¡Nada menos que el parque!”, enfatizó Vázquez.

Hoy aún están los gigantes banyanes de la India y de Australia junto a tipas del monte tucumano, que se mezclan con inmensos ficus bengahelenses -de troncos llamativamente gruesos y de múltiples raíces a la vista- y tarcos de la zona. También se observan cipreses propios de los pantanos de América del Norte, palmeras canarias, pandó y de otros géneros, escasas flores y caminería nueva.

La riqueza de sus especies -y más allá del deterioro- hace del parque de Santa Ana uno de los mejores de Sudamérica. Cada planta o árbol exhibía un cartel identificatorio, pero muy pocos aún lo conservan. Visitantes desaprensivos no sólo los destruyeron; también arruinaron las instalaciones.

Patrimonio cultural de la provincia

Mediante la Ley Provincial N°7535 (sancionada por el Poder Legislativo el 15 de julio de 2004; promulgada el 1 de abril de 2005 y publicada en el Boletín Oficial del 8 de abril del mismo año) el parque de Santa Ana fue declarado patrimonio cultural provincial. Está incluido como bien protegido dentro del punto c) del artículo 3 de esa ley.

Los delirios de Monsieur Clodomir, Santa Ana, Tucumán, Argentina http://cercanorte.blogspot.com.ar/2014/05/los-delirios-de-monsieur-clodomir-santa.html

Santa Ana es un pueblo nacido a la sombra del Ingenio y Refinería Santa Ana, el centro urbano gira en torno del delirante parque mandado a construir por el poderoso señor Hileret, dueño de todo, destinado a su hija.
El diseño del mismo le correspondió al mismísimo paisajista Carlos Thays, dotándolo de especies arbóreas únicas en Sudamérica
El ingenio, es un cúmulo de esqueletos arrumbados, aguardando su destino final de chatarra o escombro, mientras tanto los habitantes de los 17 barrios o colonias como aquí se los llama, lloran todavía el cierre definitivo del coloso y las circunstancias que determinaron su declinación y muerte.
Todo comenzó en 1889, cuando su mentor el francés Clodomiro Hileret, adquirió veintisiete mil hectáreas de tierra para ubicar allí su mega proyecto, con el correr de los años, monsieur logró que su emprendimiento fuera una verdadera ciudad con ferrocarril propio, usina de luz eléctrica, 1800 obreros, 1500 hectáreas de cañaverales y una producción anual de 8 millones de kilos de azúcar y más de 2 millones de litros de alcohol.
La prosperidad llevó a Don Clodomiro a trabar amistad con las personas más granadas del ambiente político nacional, principalmente con Julio Argentino Roca, con quién negoció una importante suma de dinero destinada a financiar la Campaña del Desierto a cambio de un considerable lote de originarios Mapuches, traídos desde la Patagonia trágica, para trabajar como mano de obra esclava.
Restos óseos de un monstruo
Santa Ana se fue convirtiendo en una especie de pueblo en donde muchas cosas sólo tenían explicación dentro del campo del realismo mágico o de la fábula mas bizarra y siniestra, con el único objetivo de salvaguardar intereses económicos y desterrar cualquier atisbo de organización social y protesta obrera.
Dice la leyenda que Hileret hizo un pacto con Lucifer, a cambio que éste cuidara y acrecentara su ya incalculable fortuna. Fue entonces que el diablo le entregó al mismo un perro guardián de ojos celestes llamado “El Familiar”, para que velara por la fortuna y el órden establecido, desde los túneles que comunicaban el ingenio con la casa de monsieur.
Se cuenta que la presencia de “El Familiar” se reconocía porque arrastraba unas enormes cadenas de plata y que todo obrero que osaba desafiar el cúmulo de leyes internas que regían el ingenio, terminaba en las fauces del mismo, así el enviado del demonio, o el mito del enviado del demonio, logró en casi cien años ocultar cientos de muertes sospechosas, causadas por el abuso extremo de la explotación y la represión hacia el retobado.
Cualquiera que cruce dos palabras con algún viejo poblador tendrá como premio alguna versión del tema que acabo de contar, la versión que recogí de Don Sosa se refiere que una vez , el hablaba que la ofrenda que hacía el patrón al Familiar ocurría sólo una vez por año, bueno en esa oportunidad, monsieur ofreció a su guardián el servicio de un obrero muy rudo y problemático, que fue llevado bajo engaños hasta la mismísima casa principal, una vez allí Don Clodomiro lo invita a pasar a su “despacho” que no era otro que la habitación en donde “El Familiar” se ocupaba de recibir el regalo anual.
Pasó toda una noche y cuando por la mañana Hileret, abrió la puerta para constatar lo sucedido, el rudo obrero salió despavorido y un imprevisto zarpazo terminó con una oreja del magnate, ensangrentado e impávido consigue que le traigan al imprevisto sobreviviente para comprar su silencio, éste acepta un dinero a cambio de nunca jamás revelar que había sucedido entre esas cuatro paredes. El pacto, según Don Sosa, enseguida se rompe porque el obrero gasta parte del soborno en bar del pueblo y tumbado por el alcohol comienza a gritar que había sido víctima de la maldad de Hileret, poniéndole cuerpo a la leyenda y generando a partir de ese momento la declinación del imperio azucarero.
Durante el primer gobierno del General Perón, éste le expropia el ingenio a Don Clodomiro Hileret, para que la administración estuviera en manos del estado, ocurriendo eso hasta el fatídico 1966, cuando el dictador Juan Carlos Onganía, a través de la Ley de Cierre de Ingenios certificó la defunción del imperio.
El asalto contra la factoría-pueblo se hizo con aviones de la fuerza aérea y con gendarmes llegados para ese menester desde Buenos Aires, entre el 21 de agosto y finales de setiembre de 1966. La toma inicial se consideraba resuelta en un día de acciones, pero la misma se prolongó durante cuarenta días producto de la lucha llevada a cabo por las mujeres de los obreros y por un grupo de empleadas domésticas de personal de la empresa, mientras que los compañeros se sostenían desde adentro del ingenio. Las mujeres resistieron en un cordón humano que envolvió al edificio principal, impidiendo que las fuerzas de ocupación derriben la chimenea e instalaciones. Si bien las mujeres impidieron la destrucción del edificio, tanto ellas como los trabajadores no pudieron impedir el desalojo final con la consiguiente pérdida de los puestos de trabajo. La mayoría de los ocupantes fueron apresados y torturados, sufriendo muchos de ellos el destierro.
En la década de los 70, las instalaciones todavía en pié del ingenio, fueron utilizadas por la dictadura militar instaurada en 1976, como un campo de detenciones clandestino en donde perdieron la vida muchos de los militantes del ERP que habían participado en la experiencia guerrillera del monte tucumano, como también militantes sociales, gremiales y estudiantiles. Fue precisamente el gobierno de Domingo Bussi quién terminó desguazando los edificios que supieron pertenecer a uno de los ingenios más importantes de toda Sudamérica.
El parque del ingenio es un verdadero símbolo del poder que había conseguido Don Clodomiro Hileret.
Cuentan los lugareños que al momento de su inauguración, el mismo se extendía por 8 hectáreas, y contaba con varios lagos sembrados con peces de colores, lagos en los cuales se podía navegar en botes de madera, a los que se accedía mediante una gruta artificial desde donde emanaban chorros de agua en forma de cascada. Invernaderos en donde lucían relucientes las orquídeas mas hermosas, avenidas de limoneros dulces, lagos con cisnes y peces de colores y un sin fin de especies arbóreas importadas de sitios más allá del horizonte.
El parque fue un sueño de María Luisa, la única hija mujer de Don Clodomiro, cuentan que un día la joven ingresó al dormitorio de sus padres y se metió en la cama grande para contarles el sueño tan lindo que había tenido. Ella contó que se vió en medio de un lago con peces de todo tipo, barquitos de colores y una gruta desde donde caían chorros de agua clara y todo eso estaba en medio de un parque poblado de árboles gigantes y flores exóticas. Monsieur luego de escuchar el relato de su amada hija concluyó que para cumplirle el sueño debía enviarla durante algún tiempo al París de sus ancestros, mientras él llevaría acabo la concreción de la onírica visión. Al volver de Francia María Luisa se encontró con el regalo de quince que le había concretado su padre de la mano de Carlos Thays, el paisajista mimado por la afrancesada alta sociedad argentina.
Ficus Bengahelenses, Banyanes de la india, Tipas del monte tucumano, Tarcos, Cipreses de los Pantanos, Palmeras Canarias, especies hoy en día exóticas y únicas dentro del territorio argentino.
Hoy santa Ana vive gracias a la fabricación de ladrillos, actividades agropecuarias y en menor medida al turismo rural y fotográfico. Otro punto relevante en al actualidad lo conforma la Reserva Natural Estricta Santa Ana, se trata de una extensión de 20000 hectáreas intangibles de yunga y selva tucumana-boliviana, la cual no admite visitantes.
Dejo Santa Ana con la impresión de haber estado sumergido en un libro de García Márquez, a esta altura dudaba de todo, del mito, de la fábula, de la lucha, me costaba creer que todo lo que ví y escuché hubiera sucedido, por lo menos que todo hubiera sido real, y ahora que lo revivo y confirmo la historia me parece todavía más increíble.
Vuelvo a Tucumán, me despido de Isidro con la promesa de volver en agosto en búsqueda de un lugar aún más extremo de los hasta aquí retratados, es posible?, sí, es posible, paciencia…

Miércoles 28/9: Seminario intelectuales, política y cultura de izquierda en Argentina y América Latina – “Radicalizar la reforma universitaria”

 
INTELECTUALES, POLÍTICA Y CULTURA DE IZQUIERDA EN ARGENTINA Y AMÉRICA LATINA
 

El CECYP invita a participar de los Encuentros sobre “Intelectuales, política y cultura de izquierda en Argentina y América Latina”.

“Radicalizar la reforma universitaria”

MIÉRCOLES 28 de SEPTIEMBRE de 18 a 20HS. 
IIGG , AULA 2, J. E. Uriburu 950 6° piso, CABA.
 

En este encuentro discutiremos el trabajo de Natalia Bustelo y Lucas Dominguez Rubio (CeDInCI-UNSAM-CONICET) “Radicalizar la reforma universitaria. La fracción universitaria del movimiento estudiantil argentino (1918-1922)”
Comenta: Luciana Anapios (UNSAM).

El texto puede descargarse AQUÍ.
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Coordinan: Lucas Rubinich (IIGG, UBA), José María Casco (UNLAM-UNSAM), Adrián Celentano (IdIHCS-FaCHE/UNLP), Jimena Montaña (CHI-UNQ/CONICET)  y Mariano Zarowsky (UBA/CONICET).

Grupo de Estudios en Cultura, Economía y Política

Instituto de Investigaciones Gino Germani, UBA
J. E. Uriburu 950 6° – C1114AAD – CABA – ARG

cecypiigg.sociales.uba.ar   cecyp@sociales.uba.ar

Manifiesto por la Historia

De Historia Global Online por José Ragas

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Bajo el título de Manifiesto por la Historia (Madrid: Alianza, 2016), acaba de aparecer la tan ansiada traducción de The History Manifesto, publicado en 2014 por los historiadores Jo Guldi & David Armitage. El libro era peculiar por muchas razones, y desde el título mismo, buscó un perfil de polémica que los libros académicos suelen esquivar. Desde ya hace un buen tiempo que los textos académicos, especialmente los de Historia, no adoptaban el perfil provocador propio de un manifiesto. No han faltado los debates, como tampoco los libros con una visión tras de sí, pero sin una posición que pudiese ser asumida como un compromiso.

En sus casi trescientas páginas, el Manifiesto busca llamar la atención sobre el problema del análisis del corto plazo a la vez que invoca a los investigadores a retomar una mirada más amplia, de modo que permita una contribución más efectiva a los problemas actuales, que no son pocos y van desde la inmigración hasta el cambio climático. Los autores hacen un repaso por cómo los paradigmas de largo y corto plazo determinaron las agendas académicas y políticas de los investigadores, estableciendo relaciones poco conocidas y muy sugerentes entre los perfiles personales de historiadores de las últimas décadas y la orientación de sus proyectos para solucionar problemas sociales concretos.

La versión en español ha sido publicada por Alianza Editorial, la cual reanuda la difusión de textos historiográficos clásicos como lo había hecho con La Historia y las Ciencias Sociales, de Fernand Braudel. El formato en español es más pequeño que el original en inglés, pero su tamaño permite llevarlo en el bolsilo. Aunque se extrañan las portadas que diseñaba Daniel Gil y que hicieron de Alianza su sello distintivo, la del Manifiesto es efectiva. Ahora que ya se encuentra traducida es de esperar que pueda ser leída más ampliamente y que los debates se extiendan en torno a las propuestas lanzadas por Guldi & Armitage. Se espera que el libro aparezca traducido próximamente al chino, italiano, japonés, coreano, ruso y turco.

Para animarlos a leer el libro, ya sea en inglés o español, hemos traducido un fragmento de la Introducción.

Más (fragmento traducido, descarga del libro en inglés y más) en…http://historiaglobalonline.com/2016/09/20/manifiesto-por-la-historia/

“Sé alegre, vive la vida”, escritura en un mosaico del siglo III a.C. encontrado en Antioquía

De nuestros colegas de REDHISTORIA

Un equipo de arqueólogos ha encontrado lo que se ha considerado como el “meme” más antiguo del mundo: un mosaico griego con la inscripción motivadora “sé alegre, vive la vida”, el que fue bautizado como “Mosaico Esqueleto” por el equipo que dirige Demet Kara (perteneciente al Museo Arqueológico de Hatay), el que pertenecía al comedor de una casa del siglo 3 a.C., descubierto recientemente en la ciudad de Antioquía.

mosaico-esqueleto-completo

Mas del artículo en http://redhistoria.com/se-alegre-y-vive-la-vida-escritura-en-un-mosaico-del-siglo-iiiac-encontrado-en-antioquia/#.V-F154jhApt

Horacio Tarcus presenta El socialismo romántico en el Río de la Plata (1837-1852)

UNTREF Novedades

Presentación de libro

El socialismo romántico en el Río de la Plata (1837-1852)

El reconocido historiador Horacio Tarcus presentará su nuevo libro El socialismo romántico en el Río de la Plata (1837-1852) en el marco de las actividades que realiza el Programa de Historia Cultural, Instituto de Estudios Históricos (IEH).

Publicado bajo el sello editorial Fondo de Cultura Económica, el libro da cuenta, con una erudición notable, del curso de las ideas socialistas en el espacio rioplatense entre 1837, cuando el término aparece por primera vez en la prensa porteña, y 1852, momento en el que las ideas socialistas se imbrican de un modo singular en el proyecto de la nueva Confederación Argentina.

Contacto: ieh@untref.edu.ar

Fecha y Lugar
Lunes 19 de septiembre – de 18.30 a 20.30 hs.

Actividad no arancelada 

Sede Los Aromos, Aula 8
Los Aromos 6231 – Palomar
Provincia de Buenos Aires

Organiza: Programa de Historia Cultural, Instituto de Estudios Históricos (IEH) de la UNTREF

CV del autor   Inscripción

Nuevo libro de Jose Carlos Chiaramonte

Raíces históricas del federalismo latinoamericano, el nuevo libro de José Carlos Chiaramonte

Editorial SUDAMERICANA comunica la publicación del nuevo libro del historiador José Carlos Chiaramonte, Raíces históricas del federalismo latinoamericano disponible en librerías de todo el país desde el mes de septiembre.

En 1853, la Constitución Argentina creaba un Estado federal, forma surgida por primera vez en la historia con la Constitución de Filadelfia. Pero lo que en el caso norteamericano fue resultado de negociaciones basadas en el libre consentimiento de los Estados, en el argentino fue producto de la imposición de la voluntad del vencedor de la batalla de Caseros sobre un conjunto de provincias débiles que excluía a Buenos Aires, la cual rechazó el Acuerdo y se mantuvo independiente durante diez años.

Este libro parte del convencimiento de que no es posible comprender la historia de las independencias latinoamericanas sin compararla con la de las ex colonias angloamericanas, asunto al que dedica sus dos primeros capítulos. Los otros ofrecen al lector rica e innovadora información y un agudo análisis sobre los orígenes del federalismo argentino y latinoamericano. Y además de explicar los orígenes históricos del federalismo, contribuye a comprender las raíces de su mal funcionamiento actual.

José Carlos Chiaramonte es historiador, profesor de Filosofía por la Universidad del Litoral, profesor honorario de la Universidad de Buenos Aires e investigador emérito del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Actualmente es investigador del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” (Universidad de Buenos Aires / CONICET), del cual fue director entre 1986 y 2013, y dirige la colección “Historia Argentina y Americana” de Editorial Sudamericana.

Entre otros trabajos ha publicado: Nacionalismo y liberalismo económicos en la Argentina.1860-1880 (1971), Formas de sociedad y economía en Hispanoamérica (1983), Mercaderes del Litoral (1991), Ciudades, provincias, Estados: Orígenes de la Nación Argentina (1997 y 2007), Nación y Estado en Iberoamérica. El lenguaje político en tiempos de las independencias (2004), Fundamentos intelectuales y políticos de las independencias. Notas para una nueva historia intelectual de Iberoamérica (2010) y Usos políticos de la historia. Lenguaje de clases y revisionismo histórico (2013). Se desempeñó como profesor en las universidades argentinas del Litoral, de Córdoba, del Sur y de Buenos Aires, y como investigador en el Instituto de Investigaciones Sociales, UNAM, México.

 

Ha dictado cursos y seminarios en universidades argentinas y extranjeras. Es también doctor honoris causa de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (2002), la Universidad Nacional de Salta (2006) y la Universidad de Concepción del Uruguay (2012). Recibió, entre otras distinciones, la beca de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation (1982) y el Premio Bernardo Houssay 2005 a la Trayectoria Científica, de la SECyT.

Encuentran nuevas páginas ocultas en el Códice Selden mixteca (imagenes en el link de fuente)

De Red Historia

Encuentran nuevas páginas ocultas en el Códice Selden mixteca

Investigadores de las Universidades de Oxford y los Países Bajos han descubierto detalles impactantes en un antiguo códice mixteca precolonial, utilizando imágenes de muy alta resolución.

Las páginas del Códice Selden, también conocido como Codex Añute (datado de alrededor de 1560), estaban ocultas a la vista y así han permanecido durante los últimos 500 años, escondidos bajo una capa de yeso y tiza.

Utilizando imágenes hiperespectrales, los científicos han logrado revelar las escenas pictográficas que se escondían en este documento y han publicado sus hallazgos en la revista Journal of Archaeology.

En concreto y como muestra la segunda imagen que acompaña este artículo, las páginas 10 y 11 del Códice Selden estaban totalmente en blanco ante nuestros ojos, aunque en 1950 fueron raspadas durante una serie de pruebas invasivas que permitieron descubrir una vaga impresión, insinuando la posibilidad de que antiguas imágenes estaban ocultas debajo.

La imagen inferior fue creada utilizando imágenes hiperespectrales, mostrando las escenas ocultasque se encontraban debajo de las capas de yeso y tiza.

 

La imagen de arriba muestra el códice tal y como lo vemos, en tanto que la inferior muestra lo que las fotos hiperespectrales han descubierto. Crédito: Universidad de Oxford.

Hasta ahora, ninguna otra técnica había sido capaz de revelar la narrativa oculta de una manera no invasiva. Las pinturas orgánicas que se emplearon en estos primeros códices mixtecas no absorben los rayos X, por lo que los análisis con esta técnica no daban ningún resultado, siendo la más empleada en la actualidad para estudiar las obras de arte.

Durante cinco años probando diferentes técnicas, hemos sido capaces de revelar una gran cantidad de imágenes sin dañar el material extremadamente vulnerable. Ahora podemos confirmar que el Códice Selden es un palimpsesto“, expresó Ludo Snijders de la Universidad de Leiden.

Esta es la primera vez que un códice mixteca temprano demuestra ser un palimpsesto. “Lo que es interesante es que el texto que hemos encontrado no coincide con la de otros manuscritos mixtecas tempranos. La genealogía que vemos parece ser única, lo que significa que puede resultar muy valiosa para la interpretación de los restos arqueológicos hallados en el sur de México“, sentenció Snijders.

El misterioso mensaje que Benito Mussolini “escondió” en un obelisco de Roma y que acaba de ser descifrado

  • 1 septiembre 2016
El líder fascista italiano Benito Mussolini en 1934Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionEl pergamino oculto en la base del monumento es una oda al gobernante fascista italiano y un intento de preservar el legado de su régimen.

Como en una buena novela de intriga, el pergamino escrito en latín se encuentra oculto bajo un enorme obelisco en Roma, Italia.

¿El problema para los que quieren conocer su contenido? Que el obelisco de 300 toneladas no se puede mover.

Pese a ello, los historiadores Bettina Reitz-Joose y Han Lamers han logrado descifrar lo que dice el documento a través de tres fuentes casi desconocidas que encontraron en bibliotecas y archivos de Roma.

Según aseguran, el pergamino arroja luz el líder fascista italiano Benito Mussolini (1883-1945), su régimen y sobre cómo quería ser visto por las generaciones futuras.

El texto está enterrado junto a monedas de oro en la base del Obelisco de Mussolini, erigido en 1932 en el complejo deportivo Foro Itálico de Roma, antes conocido como Foro Mussolini.

Por eso el pergamino se conoce como Codex Fori Mussolini.

Obelisco Mussolini en RomaImage copyrightISTOCK
Image captionEl texto está fuera del alcance de los estudiosos, en la base del Obelisco Mussolini, de 300 toneladas.

“El texto no estaba pensado para los contemporáneos de la época”, le dice a la BBC la doctora Reitz-Joose, quien trabaja en la universidad holandesa de Groningen.

“El obelisco se convirtió en un espectáculo, pero la existencia del texto no se divulgó. Estaba dirigido a una audiencia de un futuro remoto”.

En aquella época, los fascistas habían hecho muchos descubrimientos arqueológicos de los tiempos del Imperio Romano, cuenta la investigadora.

“A medida que excavaban ruinas, los fascistas pensaron en crear su propia versión autorizada de sus hechos para las generaciones futuras”.

¿Qué dice el texto?

El panegírico de 1.200 palabras fue escrito por el estudioso de la cultura clásica Giuseppe Amatucci y contiene tres partes.

La primera es una historia general de los “logros” del fascismo y el ascenso al poder de Mussolini.

Describe Italia como un país al borde del desastre tras la Primera Guerra Mundial que fue rescatado por Mussolini, “quien regeneró el país gracias a sus conocimientos y determinación sobrehumana”, apuntó el doctor Lameres, quien trabaja en la Universidad Humboldt de Berlín y en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica.

“El texto presenta a Mussolini como una especie de nuevo emperador romano, pero también, con un lenguaje bíblico, como un salvador del pueblo italiano”.

La segunda sección trata de la Organización Juvenil Fascista, en cuya sede se construyó el obelisco, y de sus programas para la juventud.

La tercera parte se centra en la construcción del Foro Itálicoy la erección del obelisco.

Junto al texto se encuentra una medalla que presenta a Mussolini ataviado con una piel de león sobre su cabeza.

Construcción del Obelisco Mussolini en Roma sobre 1932
Image captionComo en Egipto, la construcción de obeliscos de cientos de toneladas de peso era una forma de intentar demostrar el poder y la riqueza del régimen de Mussolini.
El obelisco en medio del Foro Mussolini
Image captionEl obelisco está situado en lo que en la época se llamó Foro Mussolini, un complejo deportivo que quería lanzar la candidatura de Roma para las Olimpiadas de 1944.
Benito Mussolini
Image captionEl pergamino es una alabanza de las hazañas de Benito Mussolini, quien en aquel momento había acaparado el poder político en Italia.

No era raro en el Renacimiento -explican los expertos- que se colocaran medallas bajo los obeliscos. Pero el descubrimiento de un texto largo y detallado aseguran que no tiene precedentes.

¿Por qué en latín?

La doctora Reitz-Joosse sugiere que el autor escogió una lengua del pasado para trazar un vínculo entre el Imperio Romano y el auge del fascismo.

Además, asegura que los fascistas estaban intentando restablecer el latín como la lengua internacional del fascismo: “Era parte del intento de crear un equivalente fascista de la Internacional Comunista”, que defendía el comunismo internacional.

“Esos planes no tuvieron éxito”, explica.

La ironía de este texto es que su descubrimiento estaba ligado a la caída del obelisco y por tanto del fascismo. De algún modo, los fascistas imaginaron su propio declive y caída, señala Reitz-Joosse.

Sin embargo, agrega, el documento cumple su propósito original al enviar la voz del fascismo hacia el futuro.

“El texto está aún allí y no podemos alcanzarlo. Todo lo que hacemos es estudiarlo y analizar sus estrategias, poner el texto en contexto y criticarlo más que permitir que comunique su mensaje sin trabas”.

El Codex del Foro Mussolini: un texto latino de la Italia fascista (The Codex fori Mussolini: A Latin Text of Italian Fascism), escrito por Han Lamers y Bettina Reitz-Joosse fue publicado por la editorial Bloomsbury en inglés.

http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-37232420

“El príncipe ha sido gravemente malinterpretado”

Con motivo del 500 aniversario de El Príncipe, recuperamos la entrevista deDaniel Gascón al profesor Maurizio Viroli,  biógrafo de Nicolás Maquiavelo,publicada originalmente por la revista Letras Libres

Daniel Gascón para El Diario.es (2013)

Retrato de Nicolás Maquiavelo por Santi di Tito

Retrato de Nicolás Maquiavelo por Santi di Tito

Maurizio Viroli (Fozi, 1952), profesor en Princeton y en la Universidad de Lucarno, ha escrito sobre el republicanismo y el constitucionalismo, las relaciones entre política y religión, las ideas de Jean-Jacques Rousseau, la política italiana y el nacionalismo. Ha colaborado con pensadores como Norberto Bobbio y Martha Nussbaum, y ha reflexionado sobre la evolución del lenguaje político. Todos esos temas confluyen en la vida y la obra de Nicolás Maquiavelo, que es uno de los asuntos que Maurizio Viroli ha investigado con más intensidad.

Viroli ha escrito una biografía apasionante, La sonrisa de Maquiavelo, y le ha dedicado numerosos ensayos, entre los que se encuentran Machiavelli’s God, la monografía Machiavelli ola introducción de El príncipe para Oxford University Press, donde ha estudiado la relación de Maquiavelo con la filosofía renacentista italiana, sus concepciones de la libertad, el imperio de la ley y el civismo, la función de la religión o la idea del patriotismo. Estos días, cuando el tratado cumple quinientos años, publica un ensayo sobre la obra maestra de Maquiavelo:Redeeming ‘The Prince’: The Meaning of Machiavelli’s Masterpiece.

Maquiavelo y El príncipe han tenido mala reputación durante siglos. Usted, tanto en su biografía La sonrisa de Maquiavelo como en otras de sus obras, ha intentado corregir lo que considera un malentendido.

El príncipe ha sido gravemente malinterpretado. El primer malentendido es la idea de que Maquiavelo compuso su pequeña obra en torno a 1513 para conseguir un trabajo en el régimen de los Medici, que se había instalado a finales de 1512. Eso es sencillamente falso porque Maquiavelo no escribió en El príncipeargumentos o frases que buscaban complacer a los Medici. Él quería que los Medici hicieran algo importante por Italia. Quería que hiciesen lo que le parecía necesario y urgente para Italia. Por decirlo de forma sencilla, El príncipe de Maquiavelo no es la obra de un adulador sino de un hombre que amaba su país “más que su alma” y quería que este fuera libre. Por esa razón buscaba en el contexto político de su tiempo agentes políticos que pudiesen alcanzar lo que necesitaba Italia.

El segundo malentendido importante en torno a El príncipe es que Maquiavielo teorizó la supuesta autonomía de la política con respecto a la ética; es decir, que la política tiene sus propias leyes, sus propios principios, y que las acciones de los príncipes no se pueden juzgar a partir de criterios ordinarios de moralidad, compasión, integridad y conocimiento. La razón por la cual esta idea no tiene ninguna base en el texto es que Maquiavelo afirma la necesidad de los gobernantes de violar los principios morales y practicar el mal cuando sea necesario en una serie de capítulos –15, 16, 17 y 18–que tratan del tema siguiente: cómo se juzga a los seres humanos, como se les alaba o se les condena. Ahora bien, en esos capítulos Maquiavelo habla de príncipes, pero lo que dice es válido para todos los seres humanos.

En otras palabras, no señala principios para juzgar las acciones de príncipes y principios para juzgar las acciones de los seres humanos corrientes. Los principios son los mismos. Maquiavelo simplemente observa que hay circunstancias excepcionales en las que los príncipes pueden verse obligados a ser traicioneros, crueles, infieles. Pero, y esto es algo fascinante, ahora sabemos que mientras Maquiavelo componía El príncipe estaba, casi con total seguridad, escribiendo la célebre comedia La mandrágora.

Se trata de un descubrimiento reciente. Y es extremadamente importante porque, si observamos estas dos obras –El príncipe y La mandrágora, que habla de ciudadanos normales, no de príncipes–, vemos que Maquiavelo llega a las mismas conclusiones con respecto a la ética y el comportamiento humano. En Maquiavelo no aparece la idea de que la política es autónoma de la ética.

El príncipe es un libro esencial en la teoría política moderna, pero usted dice que muchas veces se ha leído mal.

A menudo se lee El príncipe de Maquiavelo como un texto científico, en el que Maquiavelo observa la vida política desde un punto de vista distanciado, frío e imparcial, el espíritu del científico, y donde intenta aislar leyes políticas empíricas. Esa interpretación es un anacronismo evidente. Maquiavelo compuso El príncipesiguiendo las reglas del arte de la retórica que habían establecido los teóricos romanos de la elocuencia. Emplea metáforas, imágenes y termina el libro con una exhortación que pide la liberación de Italia del dominio extrajero. La exhortación es un instrumento retórico típico; las oraciones políticas deben terminar con una exhortación y eso es lo que hace El príncipe. No es un texto científico, sino la obra de un hombre que no solo escribía para describir y explicar la vida política, sino para impulsar a alguien a actuar.

Un politólogo, por definición, debe ser imparcial, mantener una distancia. Maquiavelo no era así: su estilo es apasionado, busca generar un compromiso. A veces, su prosa tiene un tono profético. No deberíamos olvidar que Maquiavelo termina El príncipe con unos versos de Petrarca. Creía en el valor profético de la poesía. Un científico no escribe así. Si uno de mis compañeros terminara un ensayo de ciencia política con un poema, le tomarían por loco.

Maquiavelo trabajó para el gobierno de Florencia. Realizó importantes misiones diplomáticas. Con el cambio de régimen, fue acusado de conspiración, encarcelado y torturado. ¿En qué medida es importante su trayectoria personal para comprender El príncipe?

Maquiavelo llenó El príncipe de la experiencia política y diplomática que había acumulado entre 1498 y 1512. Eso se ve en el libro de varias maneras. Por ejemplo, en algunos capítulos, especialmente cuando describe la experiencia de César Borgia, encontramos las mismas consideraciones que había desarrollado en 1502, cuando la República de Florencia lo envió en una misión ante César Borgia, duque de Valentinois. En otras palabras, Maquiavelo era un escritor político que analizaba su propia experiencia política y que reflexionaba a partir de ella.

Además, si queremos entender El príncipe, debemos pensar quién era Maquiavelo en 1513 y 1514. Era un hombre derrotado. Cuando leemos textos de teoría política tendemos a olvidar las vidas de quienes los escribieron. Eso nos impide entender el significado del texto. Maquiavelo era un hombre derrotado, herido, desconsolado. Eso es esencial para comprender El príncipe. Entre noviembre y diciembre de 1512, Maquiavelo perdió su trabajo, su posición social, su prestigio y sobre todo la posibilidad de practicar su verdadera vocación: la actividad política. Ese hombre, recluido en la soledad de su casa de campo en Sant’Andrea de Percussina, escribe El príncipe.

Escribir El príncipe significaba que debía intentar ser otra vez él mismo, una persona dedicada a las grandes ideas de la política. En resumen, diría que la experiencia personal de Maquiavelo es importante para entender El príncipe en dos direcciones. En primer lugar, por el valor que tiene su experiencia profesional como funcionario activo y de alta graduación. Y, por otra parte, era un hombre que intentaba redimirse escribiendo El príncipe, un texto que trata de la redención de Italia.

Ha dicho que El príncipe está escrito contra dos tradiciones, la política de los Medici y la tradición ciceroniana.

Maquiavelo criticaba la forma de hacer política de los Medici y la filosofía política humanista basada en Cicerón. En el caso de los Medici, criticaba la política del amiguismo y del patronazgo, así como la práctica de repartir favores: dar dinero a los amigos, ayudarles con donativos, echarles una mano cuando tenían problemas con la ley y conceder distinciones públicas a cambio de lealtades. Maquiavelo sabía que a través de esos métodos los Medici habían conseguido gobernar Florencia durante sesenta años, entre 1434 y 1494. ¿Qué había por tanto de malo en esa política?

El objetivo de Maquiavelo al escribir El príncipe era motivar, educar e inspirar a un redentor de Italia, un político capaz de hacer grandes cosas, no un líder hábil y astuto que supiera crear una réplica de un régimen caprichoso como el que los Medici habían establecido en Florencia. La forma de practicar la política de los Medici era caprichosa, mezquina e indigna, y resultaba totalmente incapaz de afrontar los problemas de Italia.

Ocurre algo parecido con la otra tradición que critica Maquiavelo, la tradición humanista y particularmente la ciceroniana. El argumento es bien conocido. Según mi mentor Quentin Skinner, El príncipe critica el principio humanista que dice lo siguiente: si un príncipe quiere preservar su Estado y la gloria, no debe violar los principios de la honestidad. En concreto, la humanidad, la justicia, la liberalidad y la clemencia. Maquiavelo escribe que, si un príncipe sigue en todas las circunstancias el principio de la honestidad no conservará su Estado ni obtendrá la gloria: al contrario, perderá su Estado y será olvidado o culpado por sus acciones. Creo que es cierto, pero hay que tener en cuenta un dato importante: Maquiavelo no tenía a su alcance los libros de esos humanistas. Sencillamente, no podía haberlos leído. Por tanto, lo que estaba criticando era el lenguaje ciceroniano y humanista que circulaba a finales del siglo xv y comienzos del siglo xvi en Florencia.

Sabemos que en las reuniones públicas, en consejos deliberativos de la república de Florencia, los ciudadanos y magistrados de la república usaban a menudo argumentos ciceronianos. Es el tipo de lenguaje que criticaba Maquiavelo; pretendía revisar ese lenguaje para formar o educar a un político capaz de realizar esa ardua tarea de la unificación italiana. No hay que olvidar que el gran héroe deEl príncipe es Moisés: un líder que cometió actos crueles a fin de alcanzar el objetivo de redimir a los judíos de la esclavitud en Egipto y llevarlos hacia la tierra prometida.

Otro de los aspectos controvertidos es la razón de Estado.

Sí, pero Maquiavelo nunca utiliza la expresión “razón de Estado”. Este sintagma apareció por primera vez en la teoría política en una obra de Guicciardini, Diálogo sobre el gobierno de Florencia, compuesta entre 1521 y 1524. Cuando Maquiavelo dice que es posible que el gobernante, el líder o el fundador necesite violar los principios de integridad, humanidad, liberalidad y clemencia, no habla de manera abstracta; no establece la teoría de la “razón de Estado”. Simplemente, escribe que la práctica, la experiencia política concreta, muestra que hay circunstancias en las que el príncipe debe actuar inmoralmente.

La diferencia entre Maquiavelo y la teoría de la “razón de Estado” que hizo célebre Giovanni Botero en su libro Della ragion di Stato, publicado en Venecia en 1586, es que, según la teoría, un político tiene derecho a usar cualquier medio para conservar el Estado y aumentar su poder. Para Maquiavelo, el príncipe no tiene ese derecho; se le pude excusar si realmente se ve obligado a recurrir a medios inmorales. Por decirlo de la forma más sencilla posible, la teoría de la “razón de Estado” justifica todas las acciones de los príncipes, siempre y cuando estos actúen para proteger el poder del Estado. El argumento de Maquiavelo es mucho más restrictivo, y se presta mucho menos a dar a los príncipes una justificación para desviarse de principios morales.

Para muchos, Maquiavelo, como Hobbes, sería uno de los padres del pensamiento político realista.

Todo el mundo dice que Maquiavelo es un pensador político realista. Yo diría que era su realismo era muy especial. Era realista en el sentido de que sabía que para ser efectivo en política debes tener en cuenta la realidad política, las fuerzas disponibles, la naturaleza y la fuerza de tus enemigos, la calidad y cantidad de tus recursos. También lo era porque sabía lo importante que es el ejército en la política. Pero, si nos fijamos, le gustaba imaginar realidades que eran muy diferentes a la realidad de su época.

El ejemplo más claro es la exhortación al final de El príncipe, donde se anima a liberar Italia de los bárbaros. En 1513, la idea de liberar y unificar Italia era no era nada realista. Maquiavelo también consideraba posible resucitar la virtud militar romana. Es difícil pensar en algo menos realista. Además, soñaba con contribuir a la regeneración de la virtud cívica en Italia. Esta idea, ni que decir tiene, no era nada realista. Por tanto, era un realista. Pero un realista con mucha imaginación. Un hombre al que le gustaba tener ideas grandiosas, y hacerlas realidad.

En La sonrisa de Maquiavelo, describe al autor de El príncipe como un hombre aficionado a la amistad y las bromas, a la escritura de comedias y versos burlescos. Al mismo tiempo, tenía una visión bastante áspera de la naturaleza humana. Decía, por ejemplo, que los hombres son “desagradecidos, simuladores y mentirosos; que rehúyen el peligro y son codiciosos”.

Era un hombre capaz de combinar la levedad y la gravedad. Sabía divertirse, le gustaba la transgresión, disfrutaba escribiendo comedias. Pero también podía ser muy serio, extremadamente grave. Cuando hablaba de pecados veniales, de asuntos cotidianos, de debilidades humanas como los celos, un amor excesivo por las mujeres, la avaricia o la vanidad, estaba lleno de humor y espíritu lúdico. Sus amigos lo llamaban “il Machia”, una apócope que hacía referencia a su ingenio. Pero, cuando prestaba atención a cuestiones políticas serias, que tenían que ver con la libertad y la dignidad de su país, era serio.

A mi juicio, una de las cosas que le hacen grande es su capacidad de ser ambas cosas: el autor de El príncipe, Discursos sobre la primera década de Tito Livio y Del arte de la guerra, pero también el autor de La mandrágora y de cartas espléndidas, donde se mostraba totalmente amistoso y dispuesto a divertirse. Era un equilibro muy difícil y en ese sentido podemos ver a Maquiavelo como un auténtico profesor de una valiosa lección de vida que nosotros, en nuestra época, parecemos haber perdido. En la actualidad, tendemos a ser demasiado juguetones, a reírnos de todo, de la libertad y la opresión, el Estado, la ley. Ese es el estilo del bufón, no el del ciudadano. El estilo del ciudadano es saber reírse en su momento y saber ser serio cuando están en juego importantes elementos políticos.

Maquiavelo pensaba que el catolicismo era una fuerza corruptora. Era republicano porque pensaba que un gobierno republicano era más capaz de sostener la virtud cívica que los principados o las monarquías


El príncipe es un manual de consejos para una monarquía, pero usted asegura que para Maquiavelo la forma ideal de gobierno era la república, y concedía un gran valor al imperio de la ley.

Aunque algunos investigadores en los últimos años han dicho que Maquiavelo había abandonado sus principios republicanos, creo que siguió siendo republicano toda la vida. Eso para él significaba estar comprometido con los principios del bien común, el imperio de la ley y la participación activa de los ciudadanos en la deliberación política. Ese es el núcleo de su republicanismo.

Otro aspecto importante era la conexión entre libertad política, virtud cívica y religión. Para Maquiavelo era imposible que un pueblo alcanzara la libertad si sus ciudadanos no practicaban la virtud cívica: es decir, oponerse a la corrupción, servir al bien común, resistir los intentos de ciudadanos poderosos por establecer la tiranía y cumplir sus deberes cívicos, empezando por el pago de impuestos y siguiendo por el servicio militar.

Maquiavelo es muy claro al respecto: si quieres ser libre, necesitas tener lo que hoy llamaríamos una religión cívica. Es lo único que da al pueblo la motivación necesaria para ser buenos ciudadanos.Todos los ejemplos de buenos ciudadanos que conoció, las ciudades libres de Alemania o los romanos de la Antigüedad, eran religiosos. Por supuesto, para Maquiavelo ese tipo de religión no podía ser en modo alguno la religión católica romana. Él pensaba que el catolicismo era una fuerza corruptora. Era republicano porque pensaba que un gobierno republicano era más capaz de sostener la virtud cívica que los principados o las monarquías. Las repúblicas eran mejores para garantizar la libertad, la dignidad y la prosperidad. Hay que tener en cuenta que las repúblicas necesitaban ser fundadas o reformadas por un gran líder político.

La teoría que Maquiavelo propone en El príncipe, la teoría del fundador, del redentor, puede parecer contradictoria con la idea republicana expuesta enDiscursos sobre la primera década de Tito Livo, pero en realidad los dos libros se complementan entre sí.

Uno de los ejes de El príncipe es la cuestión de las armas. ¿Por qué era tan importante para Maquiavelo que una ciudad tuviera una milicia propia?

Maquiavelo había visto en 1512 y luego vería en 1527, poco antes de morir, que si no tienes un ejército, te puede invadir una potencia enemiga. Y, por supuesto, eso es una pérdida de libertad y dignidad. Para Maquiavelo, esta era una clara lección de la historia. La siguiente cuestión que discute es: ¿qué tipo de ejército es un buen ejército? Y responde: un buen ejército es un ejército compuesto de ciudadanos. Eso implica que un ejército mercenario no es adecuado para defender la libertad y la dignidad. Maquiavelo también señala que un buen ejército debe estar compuesto de soldados y capitanes temerosos de Dios, porque solo eso hace que el juramento sea significativo. Si no, el juramento ante Dios es irrelevante, y quienes lo hacen no pueden ser buenos soldados.

Los soldados deben obedecer las leyes de la república y respetar las normas de la guerra. Un ejército ciudadano debe ser capaz de luchar con valentía, pero también ha de resultar fiable desde un punto de vista político. A Maquiavelo le preocupaba la fiabilidad del ejército en todos los aspectos.

Se le ha reprochado a Maquiavelo que prestara poca atención a los aspectos económicos y que subestimase la importancia de las transformaciones tecnológicas.

Es cierto. Maquiavelo era totalmente inepto para hablar de los asuntos de negocios. Dice abiertamente en una carta que era incapaz de hablar de la banca, de los beneficios y las pérdidas. También tendía a infravalorar la importancia de los factores económicos. Por ejemplo, señala que el dinero no es un asunto esencial de la guerra: es una idea bastante discutible. Otra consideración que presenta es que si eres libre es probable que prosperes.

También sabemos que en su propia vida fracasó como hombre de negocios. Todas las actividades económicas que intentó fueron un desastre. Era un hombre que gastaba el dinero que tenía. No hay duda de que, si queremos un teórico político que sea consciente de la importancia de la economía y que explique cómo funciona, debemos buscar en otra parte. A Maquiavelo le interesa la política con mayúsculas. La actividad empresarial y las cuestiones económicas eran de importancia secundaria para él.

Admiraba a algunos fundadores de religiones como Moisés, pero fue muy crítico con muchos aspectos del cristianismo.

Maquiavelo lanza contra la Iglesia Católica, contra Roma y el alto clero, dos serias acusaciones. En primer lugar, que la Iglesia Católica Romana había dividido Italia. Maquiavelo creía que Italia seguía dividida porque la Iglesia había sido hostil a la unificación. Además, consideraba que por culpa de la Iglesia Italia se había quedado “sin religión y débil”. La Iglesia, que era la mayor fuerza religiosa de la época, había convertido a los italianos en gente no religiosa, gente sin fe, poco fiable, desagradable, incapaz… Eso significa “débil”.

Otra acusación se encuentra en el segundo libro de los Discursos sobre la primera década de Tito Livio, donde Maquiavelo dice que la religión católica priva a los seres humanos de la fortaleza necesaria para resistir frente a la opresión. Esa era la conclusión que sacaba Maquiavelo de su análisis de la situación religiosa de Italia y del mundo moderno. Esperaba que surgiese alguien que devolviera la religión a sus principios fundadores. Lo que según él estaba mal no era el cristianismo en sí, sino la interpretación que la Iglesia Católica había impuesto durante siglos. Maquiavelo esperaba, creo yo, ver una reforma religiosa.

Isaiah Berlin escribió que, al establecer una separación entre moral y política, Maquiavelo creó una doble vía y sentó las bases de un liberalismo que quizá no le habría gustado. Habría sido, sin pretenderlo, uno de los fundadores del pluralismo…

Conozco esa idea, expuesta en un ensayo importantísimo, “La originalidad de Maquiavelo”, pero no me convence porque Maquiavelo no era pagano. No proponía una visión pagana de la moralidad. No hay nada en los textos de Maquiavelo que apoye esa idea. Maquiavelo buscaba el renacimiento de un cristianismo cívico y republicano que había existido en Florencia y que se basaba en el siguiente principio: si quieres ser un buen cristiano, debes ser un buen ciudadano, alguien dispuesto a servir al bien común.

Como el objetivo de Maquiavelo era ayudar a dar forma a buenos ciudadanos, y como sabía que a fin de crear buenos ciudadanos puedes utilizar la religión cristiana bien interpretada, no necesitaba soñar con la resurrección del paganismo. El tipo de cristiandad republicana incorporaba algunas dimensiones de las religiones paganas. Pero era cristiana, no pagana.

En muchas cosas, nuestro mundo parece distinto al de Maquiavelo. El nivel de agresividad política ha disminuido en grandes partes del planeta. Las democracias modernas, frágiles e imperfectas, permiten que la participación política de los ciudadanos, la transparencia y el imperio de la ley sean mucho mayores que en sus tiempos. ¿En qué sentido nos siguen sirviendo las reflexiones de El príncipe?

Nos siguen sirviendo, y esperemos que lo sigan haciendo, porque es un libro que habla de la redención política: de las acciones políticas para reformar un orden político existente, necesarias para liberar a un pueblo de la opresión o la corrupción, para que los seres humanos vivan una vida digna. Es un libro sobre la gran política, sobre el redentor. La verdad del libro se encuentra en el último capítulo. Han pasado quinientos años, pero ese tratado habla de una aspiración duradera y persistente de los seres humanos: la aspiración de participar en la redención política.

Líderes totalitarios han tomado el poder presentándose como redentores, pero la idea de Maquiavelo no tiene nada que ver con el totalitarismo. Aunque la redención política se produce muy pocas veces, es una aspiración que todavía existe. Que nos dejase de interesar El príncipe significaría que esa aspiración ya no está presente en nuestro escenario moral e intelectual. Sería un día triste, pero estoy convencido de que el libro de Maquiavelo permanecerá vivo mucho tiempo.

CLAVES PARA ENTENDER NUESTRO TIEMPO