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Las primeras ilustraciones pornográficas de la historia

Amenazado de muerte, repudiado por la iglesia católica, prisionero por el papa Clementino VII, Marcantonio Raimondi se convirtió en el primer personaje perseguido por producir imágenes sexuales explícitas bajo el término de pornografía.

Era el año de 1524 cuando Raimondi publicó I modi (también conocido como Los dieciséis placeres), basado en una serie erótica de Giulio Romano. El libro fue un éxito incluso cuando el papa Clementino VII encerró en la cárcel a su creador y mandó quemar cada uno de los ejemplares que existieran del libro. Sin embargo, el deseo sexual que el libro emanaba se expandió hasta alcanzar al poeta y satírico Pietro Aretino, quien trató de revivirlo a toda costa. Aretino sabía que sería imposible encontrar un ejemplar de I modi, por lo que decidió dirigirse a su fuente, a la versión privada de Giulio Romano, y hacer una reescritura acompañada de sonetos eróticos. En 1527, no sólo se publicó una segunda edición del libro con los sonetos de Aretino, sino que también Raimondi salió de prisión gracias a las influencias del poeta. Esta vez, de nuevo, el papa prohibió el libro y todas las copias fueron destruidas, salvo pequeños fragmentos tanto de las ilustraciones como de los sonetos que se encuentran actualmente en el British Museum.

2 siglos y poco más después, en 1798, una nueva versión de I modi resurgió en Francia bajo el título L’Arétin d’Augustin Carrache ou Receuil de Postures Érotiques d’Après les Gravures à l’Eau-Forte par cet Artiste Célèbre, Avec le Texte Explicatif des Sujets, basado en las grabaciones del pintor barroco Agostino Carracci. Este libro se trató principalmente en una reescritura, en donde se mezclaba el mito clásico e historia dentro de un escenario contemporáneo, y tenía el objetivo de que el lector aprendiera a disfrutar de los placeres del sexo. Podría decirse incluso que fue el primer educador sexual de su época.

Estas son algunas de las imágenes que han rondado desde el siglo XVI, XVII y hasta nuestros días, del I modi:

Mas imágenes en http://pijamasurf.com/2017/04/descubre_aqui_las_ilustraciones_del_primer_libro_pornografico/

La utopía socialista que no pudo ser

Un investigador reconstruye la historia del proyecto de falansterio de Cádiz, que estuvo a punto de erigirse en un idílico paraje

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Ubicación elegida para el falansterio en la provincia de Cádiz. PABLO MARTÍNEZ

“Si el edén de los habitantes fuera posible, sólo se encontraría en el sitio en el que se pretende formar esa población”. La comisión de la Diputación Provincial de Cádiz se dejó llevar por el entusiasmo en su dictamen y respondió así al proyecto que nacía de una clara utopía. En 1841, un grupo de intelectuales gaditanos se propuso con ahínco crear un falansterio, es decir una comunidad rural autosuficiente inspirada en el socialismo utópico del francés Charles Fourier, del siglo XIX. Tenían el lugar, llamado Tempul, un paradisíaco entorno natural cercano a Jerez de la Frontera; disponían del capital e incluso llegaron a perfilar los planos. Tan solo restaba el sí de las instituciones. Pero, como buen edén, se quedó en eso: en un paraíso inalcanzable. El proyecto de falansterio acabó en un cajón. Hubo alguna otra experiencia como esta en España, por ejemplo la colonia de Santa Eulalia, en Alicante, de finales del XIX, declarada bien de interés cultural.

Pablo Martínez Cousinou, investigador, fotógrafo y profesor en el centro adscrito a la Universidad de Sevilla EUSA, se ha propuesto desempolvar el recuerdo de esta quimera gaditana y ha puesto en marcha la investigación Utopía Tempul.“Me llamó la atención el potencial que tenía el proyecto y que llegara a convertirse en la propuesta más consolidada de socialismo utópico que hubo en España”, relata el investigador. Así surgió el acercamiento de Martínez Cousinou a la idea del político liberal exaltado Joaquín Abreu y Orta (1782-1851).

Tras ser uno de los diputados que, en el Trienio Liberal (entre 1820 y 1823), defendió la vuelta de la Constitución de 1812, Abreu sufrió 11 años de exilio. En su periplo por Europa, conoció durante junio y julio el falansterio de Condé-sur-Vesgre, la propuesta piloto de comunidad del propio Fourier. “Proponía una sociedad de vida en armonía y trabajo comunitario, una utopía de lo doméstico, pacífica y libertaria. Era un replanteamiento de la vida, vista como un todo relacionado”, relata Martínez. Fourier planteaba una apuesta por la ruralidad, donde “todo tenía una lógica numérica y cuantitativa, muy positivista”, continúa el fotógrafo. El falansterio ideal no debía incluir más de 1.800 personas, 400 familias, y una extensión no mayor a la legua cuadrada (algo más de 23 kilómetros cuadrados).

Ubicación escogida para el falansterio.ampliar foto
Ubicación escogida para el falansterio. PABLO MARTÍNEZ

Cuando Abreu regresó a Cádiz, se rodeó de una élite intelectual que le apoyó en su deseo de importar las ideas de Fourier. Uno de ellos fue Manuel Sagrario de Beloy, hombre con recursos económicos que acabó firmando la propuesta de creación de la comunidad societaria en un lugar poco habitado en la Sierra de Cádiz, con una ubicación que no era casual. La alta pluviosidad de la zona propicia la riqueza natural y contaba con un manantial que ya surtía de agua fresca al acueducto romano de Tempul. Parecía el sitio ideal para materializar las precursoras ideas de Fourier sobre “ecologismo, cooperativismo y feminismo”, señala Martínez.

Un sueño inconcluso

Falansterio modelo de Charles Fourier.
Falansterio modelo de Charles Fourier.

Sagrario de Beloy entregó el proyecto a la Diputación de Cádiz el 10 de diciembre de 1841. En un primer informe favorable la institución provincial no ahorra halagos: “El terreno que se solicita es adecuado para recibir las mejoras que le quiere dar la mano del hombre cuanto que en él puede muy bien aclimatarse el azafrán, el arroz, la caña dulce, el lino, el trigo y demás cereales”. Con ese beneplácito, De Beloy entrega una segunda versión de la propuesta en febrero de 1842.

En su idea, aparecen planos del falansterio, con una edificación principal y otras más pequeñas a su alrededor. De Beloy incluso determina que para “formar la asociación personal, agrícola e industrial de los pobladores capitalistas, podrá abrirse una suscripción pública” y plantea que el coste total de levantarlo sería de 20 millones de reales.

“Sin embargo, hasta aquí hemos llegado. No existe constancia de qué pasó para que no se hiciese. Probablemente, el proyecto encontró el desinterés del Consejo Jerezano que veía la cesión de los terrenos como una fragmentación de su término municipal”, detalla Martínez. Abreu, casado con una adinerada sobrina suya, 24 años más joven que él, acabó sus días como administrador de loterías en Algeciras. Sagrario de Beloy terminó invirtiendo en la industria minera.

Ahora, Pablo Martínez rescata del olvido la idea de Abreu para realizar un trabajo en Internet (fotografías, texto y sonido) titulado Utopía Tempul. El proyecto ya puede verse en la web y se convertirá en una exposición para la primavera de 2018. El investigador enlaza conceptos como el tiempo, la utopía, la memoria o el horizonte con ese falansterio frustrado. Como el propio Martínez aclara en el portal, su pretensión no es más que “caminar tras las huellas de esta iniciativa, explorar el lugar elegido: un manantial del mismo nombre, y descubrir la memoria compartida del agua como bien común”.

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/04/12/actualidad/1491987377_210061.html?id_externo_rsoc=FB_CM

La advertencia póstuma del pensador Zygmunt Bauman

Dos nuevos textos del pensador, un fenómeno en las redes sociales, analizan la búsqueda de la utopía en un pasado idealizado ante un futuro falto de esperanza

Zygmunt Bauman, en San Sebastián.
Zygmunt Bauman, en San Sebastián. JAVIER HERNÁNDEZ

¿Se han fijado en que las películas y novelas de ciencia ficción se catalogan cada vez más a menudo dentro de las secciones de cine de terror y literatura gótica, es decir, en un futuro tenebroso en el que nadie preferiría vivir? Puede parecer una anécdota, pero para Zygmunt Bauman, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX, es el reflejo de que hemos empezado a buscar la utopía en un pasado idealizado, una vez que el porvenir ha dejado de ser sinónimo de esperanza y progreso para convertirse en el lugar sobre el que proyectamos nuestras aprensiones. El sociólogo y filósofo polaco dejó desarrollada esta tesis de la retrotopía (la búsqueda de la utopía en el pasado) en dos escritos, los primeros traducidos al español tras su muerte el pasado enero con 91 años. Son el ensayo Retrotopía, publicado este mes por Paidós, y el texto Síntomas en busca de objeto y nombre, parte de una obra colectiva sobre el estado de la democracia, El gran retroceso (Seix Barral), que llega a las librerías el próximo día 27 y cuenta con nombres como Slavoj Žižek, Nancy Fraser o Eva Illouz.

“El futuro es, en principio al menos, moldeable, pero el pasado es sólido, macizo e inapelablemente fijo. Sin embargo, en la práctica de la política de la memoria, futuro y pasado han intercambiado sus respectivas actitudes”, señala. Bauman habla del temor a perder el empleo, a la multiculturalidad, a que nuestros hijos hereden una vida precarizada, a que nuestras habilidades laborales se vuelvan irrelevantes porque los robots sepan hacer -mejor y más barato- nuestro trabajo. En definitiva, miedo porque todo lo que era sólido (parafraseando a Antonio Muñoz Molina) es ahora “líquido”, usando el adjetivo que popularizó (e hizo popular a) Bauman.

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“Hay una creciente brecha abierta entre lo que hay que hacer y lo que puede hacerse, lo que importa de verdad y lo que cuenta para quienes hacen y deshacen; entre lo que ocurre y lo deseable”, señala. Bauman defiende que hemos regresado a la tribu, al seno materno, al mundo despiadado que describía Hobbes para justificar la necesidad del Leviatán (El Estado fuerte que evite la guerra de todos contra todos) y a la más flagrante desigualdad, en la que “el ‘otro’ es una amenaza” y “la solidaridad se le antoja al ingenuo, al incrédulo, al insensato y al frívolo una especie de trampa traicionera”. “El objetivo ya no es conseguir una sociedad mejor, pues mejorarla es una esperanza vana a todos los efectos, sino mejorar la propia posición individual dentro de esa sociedad tan esencial y definitivamente incorregible”, lamenta. La filósofa Marina Garcés, profesora en la Universidad de Zaragoza, alaba la capacidad de Bauman para “asumir el fin del pensamiento utópico y sus consecuencias”. “No pretende embaucarnos con nuevas y falsas promesas de futuro, sino que intenta comprender qué pasa y qué está pasando tras la era de las revoluciones y sus diversas derrotas”, asegura.

Pensador de inspiración marxista, Bauman cita en Retrotopía al filósofo alemán en un par de ocasiones, carga contra los señuelos de la sociedad de consumo de masas y no renuncia al análisis científico de las contradicciones del capitalismo, pero también “recurre a otras herramientas” para ofrecer “una visión en gran angular”, explica el catedrático de Filosofía en la Universidad de Barcelona y diputado socialista Manuel Cruz. “La idea de que la materialización de la utopía se ha dejado pasar es un runrún en el pensamiento del siglo XX”, pero “en la obra de Bauman hay un esfuerzo por reconocer lo nuevo que trae ‘lo nuevo”. “Los pensadores que ahora consideramos que supusieron una revolución fueron recibidos con un ‘esto ya lo sabíamos’. Hace falta tiempo para que la sociedad entienda lo que tenían de novedad”, señala.

En los dos textos póstumos, el filósofo plantea un reto y una -abstracta y poco desarrollada- respuesta. El reto es “diseñar -por primera vez en la historia humana- una integración sin separación alguna a la que recurrir”. Hasta ahora, argumenta, lo que ha funcionado es la división entre ‘nosotros’ y ‘ellos’ y seguimos empeñados en buscar un ‘ellos’, “preferiblemente el extranjero de toda la vida, inconfundible e incurablemente hostil, siempre útil de cara a reforzar identidades, trazar fronteras y levantar muros”. Sin embargo, esta dicotomía histórica “no termina de encajar” con la “emergente ‘situación cosmopolita”. ¿Cuál es entonces la única respuesta posible? “La capacidad para dialogar”, concluye Bauman tras citar de forma elogiosa al papa Francisco.

Garcés se reconoce “sorprendida” tanto por la llamada al diálogo (“¿de quién con quién?”, se pregunta) como por la invocación de la figura del Papa. “Creo que es una llamada de socorro” de un Bauman que “intenta dibujar un escenario para la palabra compartida” porque sabe que “ya no hay soluciones parciales a ninguno de los problemas de nuestro tiempo”. Es la advertencia final del pensador polaco: “Debemos prepararnos para un largo período que estará marcado por más preguntas que respuestas, y por más problemas que soluciones (…) Nos encontramos (más que nunca antes en la historia) en una situación de verdadera disyuntiva: o unimos nuestras manos o nos unimos a la comitiva fúnebre de nuestro propio entierro en una misma y colosal fosa común”.

LOS ANTIDEPRESIVOS Y LA CEGUERA

A. P.

Desde su plaza de profesor en Leeds (Inglaterra), Bauman habría podido lanzar una mirada complaciente al presente, después de haber vivido la invasión nazi de su país, la Segunda Guerra Mundial desde el frente, el antisemitismo y las purgas en la Polonia comunista. En cambio, su análisis en Retrotopía es rotundo: “Resulta practicamente inevitable que respiremos una atmósfera de desasosiego, confusión y ansiedad y la vida sea cualquier cosa menos agradable, reconfortante y gratificante”. En este contexto, los cada vez más consumidos tranquilizantes y antidepresivos proporcionan alivio, pero también “contribuyen a cegar a los propios seres humanos ante la naturaleza real de su padecimiento, en vez de ayudar a erradicar las raíces mismas del problema”.

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/04/17/actualidad/1492423945_605390.html

Palabras de Antonio Garrigues Walker sobre la novedad de Ediciones Clarín Limitando el poder, libro escrito por Alfonso Goizueta

Palabras de Antonio Garrigues Walker sobre la novedad de Ediciones Clarín Limitando el poder, libro escrito por Alfonso Goizueta

“El análisis de los movimientos diplomáticos o las personalidades de los grandes genios de las relaciones internacionales, como Bismarck o Salisbury, son algunos de los aspectos de Limitando el poder. En el periodo entre los estertores de la vieja diplomacia y el cataclismo de 1939 se dio una verdadera revolución en el ámbito geopolítico, conformándose el germen del mapa que conocemos hoy en día. Hay una especial mención al papel de los europeos en el Extremo Oriente, donde China asumió el papel de una segunda África, lista para ser despedazada, y Japón el de una potencia emergente destinada a combatir a los viejos occidentales. Los temas abarcan desde impacto de la Primera Guerra Mundial en el auge y expansión del nacionalismo y bolchevismo, hasta las reflexiones más pragmáticas sobre el porqué del apaciguamiento a Hitler.

Este es el resumen de un libro bien pensado y bien escrito por Alfonso Goizueta, de 18 años de edad, en un país donde el amor por la historia –ya sea propia o ajena- es muy limitado. Esta idea y la idea de que el autor lo empezara a escribir antes de cumplir su mayoría de edad hacen que la obra que el lector tiene entre sus manos sea un acontecimiento especial, y también excepcional. En sus 633 páginas se recorren unos hechos históricos apasionantes que merece la pena revisar en una época en la que también hay estertores del orden liberal y un temor creciente de un cataclismo de la globalización, dos circunstancias que van a requerir una diplomacia más comprometida con los derechos humanos y la superación de ideas agotadas.

Cada época tiene sus problemas y soluciones particulares, pero el libro de Alfonso Goizueta nos permite sensibilizar nuestras ideas sobre cómo la humanidad acaba teniendo comportamientos similares para entrar y salir con reiteración cíclica de situaciones caóticas”.

Antonio Garrigues Walker

Recordatorio: Reseñas y Transcripciones

e43e81c8be4374d4c530c17f6ce1903eLes recordamos  que seguimos recibiendo reseñas críticas y transcripciones de documentos para el nº6 de diciembre. Aquellos que deseen participar, pueden enviarla a revistahistoriaparatodos@gmail.com 

No se olviden de pasar por la sección de normas editoriales: https://revistahistoriaparatodos.wordpress.com/2014/11/21/normas-editoriales/

I Congreso Internacional Los Archivos Personales (19/21-4, Bs. As.)

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Compartimos estas interesantes Jornadas y I Congreso Internacional “Los archivos personales: prácticas archivísticas, problemas metodológicos y usos historiográficos” a realizarse a partir de mañana. Las mismas están organizadas por el CeDinCI.

La sede del evento es el edificio Volta, de la Universidad Nacional de San Martín, situado en la Av. Roque Sáenz Peña (Diagonal Norte) 832, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Transportes:

– Colectivos: 5, 6, 7, 8, 9, 10, 17, 23, 24, 26, 29, 39, 45, 50, 56, 59, 60, 64, 67, 70, 86, 91, 100, 105, 109, 111, 129, 140, 146, 180

– Subterráneos: líneas C, D y B

Programa https://drive.google.com/file/d/0B2sCJh6iuMQycmxwQVE0bDItUlE/view

Todo es Historia cumple 50 años este año

Como leen en el título, la inmensa “Todo es Historia” cumple 50 años este 2017 y les dejamos una interesante nota que realizó Infobae a su directora: María Sáenz Quesada

“Todo es Historia”: los 50 años de la gran revista argentina

La publicación creada por Félix Luna cumple este año medio de siglo. Su actual directora, María Sáenz Quesada, habló con Infobae sobre las complejidades de la honestidad historiográfica y destacó: “Siempre hay que hacerle una contrainvestigación a la historia oficial”

Novedades en Americalee: IMAGO MUNDI

 

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Una gran noticia que nos acompaña en este sábado lluvioso tucumano…

Del facebook del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina

Novedades de marzo en
AMERICALEE. El Portal de Revistas Latinoamericanas del CeDInCI.

En esta oportunidad le contamos que ya se encuentra disponible la revista IMAGO MUNDI!!!

Dirigida por José Luis Romero entre 1953 y 1956, se trata de una publicación fundamental de la cultura argentina.

La acompañan también un índice y el conocido artículo de Oscar Terán aparecido en 1988 en Punto de Vista.

Queremos agradecer al sitio <jlromero.com.ar>, que generosamente nos ha cedido las imágenes.

Pasen y vean!

http://americalee.cedinci.org/portfolio-items/imago-mundi/

  • TÍTULO: IMAGO MUNDI. Revista de Historia de la Cultura.
  • FECHAS LÍMITE: nº 1 (septiembre 1953) – nº 11/12 (marzo/junio 1956).
  • LUGAR DE EDICIÓN: Buenos Aires.
  • DIRECTOR:  José Luis Romero.
  • CONSEJO DE REDACCIÓN: Luis Aznar, José Babini, Ernesto Epstein, Vicente Fatone, Roberto Giusti, Alfredo Orgaz, Francisco Romero, Jorge Romero Brest, José Rovira Armengol y Alberto Salas.
  • COLABORADORES: Rodolfo Mondolfo, José Juan Bruera, Víctor Massuh, Tulio Halperín Donghi, Juan Carlos Torchia Estrada, Nicolás Babini, Luis R. Vitale, Javier Malagón, León Dujovne, Juan Mantovani, Pedro Mártir y Oviedo, Claudio Sánchez Albornoz, Adolfo Prieto, Julio César González, José A. Gallo, Ramón Alcalde, Emma S. Speratti Piñero, Gregorio Weinberg, Mireya Reilly de Fayard, Carlos A. Fayard, José Ferrater Mora, Salvador Canals Frau, Ángela Romera (seud. de JLR), J. Kogan Albert, Laurette Séjourné, Arthur Whitacker, Adolfo Salazar, Abraham Rosenvasser, Paul Rivet, Juan J. Fitzpatrick, Magnus Morner, Aída A. Barbagelata, María del Carmen Belaunde, Risieri Frondizi, Marcel Bataillon, Juan Marichal, Luis Tobío, Jaime Culleré, Lorenzo R. Parodi, David Viñas, Regina Gibaja, Luis E. Noussan Lettry, Jorge J. Garat, Crane Brinton, Hugo Rodríguez Alcalá, Norberto Rodríguez Bustamante, Elena M. Chiozza, Ana María Barrenechea, María Luisa Biolcati Belou, Jorge Graciarena, Santiago Montserrat, Alfredo E. Roland, Rosa R. de Genijovich, Boleslao Lewin, Hernán Rodríguez, Mario Bunge, Celia Trigueros, Guillermo de Torre, E. F. Rubens, Blanca Stabile, José E. Vargas, Raimundo Lida,  E. Benito Ruano, Lydia A. de Newark, Esther Ermitte, Clara L. Vilaseca, Emilio P. Ravelo, Walter Goetz, Eduard Spanger, Jean Whal, Francisco Ayala, Sebastián Soler, Gino Germani, Renato Treves, Gustavo Beyhaut, P. O. Dudgeon, León Rozitchner, Marcos Victoria.
  • TEMAS: Historia cultural – Historia de las ideas – Cultura europea – Cultura argentina – Filosofía – Historia argentina – Liberalismo – Socialismo – Colegio Libre de Estudios Superiores – Bibliografías.
  • NOTAS: La digitalización fue cedida por Archivo Digital José Luis Romero.

 

Entrevista a Roberto Pucci: Historia, posmodernismo y racionalidad

2 abril, 2017 http://tramarevista.com.ar/entrevista-a-roberto-pucci-historia-posmodernismo-y-racionalidad/

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¿En qué consiste el quehacer de la Historia? ¿Se trata de la búsqueda de verdades últimas acerca del pasado o es apenas el intento de interpretar lo que ocurrió de la manera más satisfactoria posible? El historiador y ensayista tucumano Roberto Pucci, en conversación con Manuel Martínez Novillo, reflexiona en torno a los problemas epistemológicos de la disciplina y repasa su vínculo personal con el oficio.

Historia. Erudición, interpretación y escritura (Biblos, 2016), su libro más reciente, que trata extensamente sobre estos temas, será presentado el próximo viernes 7 de abril en el Aula Magna de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT.

Quien no ha escuchado a Roberto Pucci dar clases, conferencias o hablar en público se está perdiendo de algo verdaderamente poco común. Pucci es como uno de esos intelectuales antiguos que podían pensar delante del auditorio y desarrollar espontáneamente, y con verdadera solidez, argumentos complejos. Yo lo escuché por primera vez en la Facultad de Filosofía y Letras de Universidad Nacional de Tucumán durante un curso extracurricular (que organizaba la agrupación estudiantil en la que yo militaba en aquel entonces) sobre el socialismo utópico y los pensadores socialistas anteriores a Marx.

En cierto momento de esa clase él se cuestionaba sobre la legitimidad de ejercer la violencia radical para imponer el orden socialista y lo hacía dando como ejemplo la Revolución Rusa. No pronunciaba afirmaciones tajantes, sino que más bien planteaba los dilemas que el asunto tenía. Creyendo que lo impresionaría, yo le pregunté (o quizás afirmé) si no era un caso como el ruso justamente aquel en el que la violencia servía para acabar con el sufrimiento y las injusticias. “Yo también he escuchado decir que se sufrió bastante más después de esa revolución”, me contestó y siguió con su exposición. Ese fue el primer intercambio de palabras que tuve con él. Ahora nos juntamos cada tanta a conversar como amigos, pero hasta entonces no habíamos charlado nunca.

A mí me llevó un tiempo notar que había una cortesía en esa respuesta, a pesar de que había sido proferida con la agudeza de un cuchillo. En verdad él no había “escuchado decir” eso; lo había leído en kilómetros de literatura histórica que yo, en ese momento, no sabía ni que existían. Pero no me dijo eso, no me dijo “yo, que leí infinitamente más que vos, te puedo decir que no fue tan así”. Tampoco quiso adoctrinarme ni refutarme. La enseñanza de Roberto Pucci era -y es- mucho más sabia y simple; lo confirmé en el tiempo y en el resto de mis encuentros con él. Él pareciera estar diciéndote veladamente siempre: “Seguí leyendo”. Y no lo dice como un maestro Siruela; lo dice como alguien que de verdad “sigue” leyendo y no “terminó” de leer nada, que descubre más cosas en la lectura y vive para esos descubrimientos.

Roberto Pucci nació en Tucumán en 1951 e ingresó a la carrera de historia en 1970. Según él, no fue un buen estudiante, porque estaba “demasiado metido en política”. En 1972 fue un protagonista determinante de las primeras elecciones estudiantiles en seis años y se convirtió en el Secretario de Cultura del flamante Centro Único de Estudiantes de Filosofía y Letras (CUEFyL). En 1973, con apenas veintiún años, fue candidato a intendente de la ciudad de San Miguel de Tucumán por el Frente de Izquierda Popular (FIP), el partido que dirigía a nivel nacional el historiador Jorge Abelardo Ramos. “Debo haber sacado doce votos”. El intelectual conspicuo, con el que me encuentro hoy una vez más, fue a pesar de su juventud un muy reconocido y respetado político de la izquierda tucumana de los años setenta.

Roberto me vuelve a contar (porque yo le pregunto) que permaneció en Tucumán durante el Proceso y siguió su actividad como dirigente político de manera clandestina en esos años. Por ello cayó preso “cuatro o cinco veces”. Una ocurrió en Buenos Aires cuando se dirigía a una reunión secreta del FIP -que no llegó a hacerse- y fue detenido junto a sus compañeros a la salida de un bar en Avenida de Mayo. Todos fueron a parar la Brigada de Investigaciones de la Policía Federal. “Esa vez fue la más siniestra. Pensaba que no salíamos, pero salimos”, recuerda ahora. ¿Por qué salieron?, le pregunto. “No sé. Hubo una gran cuota de casualidad, supongo. Pero hoy en día pienso que un rasgo muy importante que habría que reconocerle a Ramos como líder político era la claridad y el énfasis con que rechazó siempre la lucha armada. De eso hablamos hace poco con Carlos Zurita, un amigo que conservo de aquellos años. Ramos no era vago ni confuso en este asunto. Es de pensar que de algún modo esos policías que nos detuvieron sabían que si éramos del FIP no estábamos en la guerrilla.”

Luego Ramos perdió esa claridad, me cuenta. Se adhirió fervorosamente a la guerra de Malvinas propulsada por el “forajido” General Galtieri y les rechazó al FIP de Tucumán un comunicado escrito por el propio Roberto en que el que se decía, según recuerda, que “más que argentinizar las Malvinas, hay que malvinizar la Argentina: lo que significa traer definitivamente la justicia, la libertad y la democracia a estas tierras”. Después de eso Pucci se fue del FIP. Volvió a la Universidad en 1984 y trabajó como docente desde entonces. Escribió Historia de la destrucción de una provincia. Tucumán 1966 (2007) donde cuenta la historia trágica de Tucumán y sus ingenios azucareros bajo la dictadura de Onganía. Ese libro se agotó y tuvo una segunda edición. Y a pesar del “silencio de radio” con el que fue recibido en un principio por los círculos académicos de Tucumán y el país, actualmente es usado en las carreras de grado y posgrado de la UBA y el Instituto Di Tella, entre otras instituciones. Realizó la selección de textos y el estudio preliminar de la Antología conmemorativa de Juan Bautista Alberdi (2011), una excelente muestra en dos tomos de la obra del prócer tucumano que imprimió limitadamente la Cámara de Diputados de la Nación y que merecería una reedición y una tirada nacional. Y en Pasado y presente de la universidad de Tucumán (2013) reunió un conjunto de ensayos que muestran su posición aguda y crítica con respecto a la historia de su alma mater, la UNT.

Su nuevo libro Historia. Erudición, interpretación y escritura, que vio la luz el año pasado, no es un libro de historia, sino una reflexión sobre el quehacer de la historia. Un tema que, según su propio testimonio, lo obsesiona desde siempre y lo ocupa hace más de treinta años en el trabajo diario de la asignatura que enseña: Metodología de la Historia. Pero Historia no es nada parecido a un manual de epistemología. Es mucho más que eso. Se trata de una reflexión sobre la actitud que los seres humanos tienen -y/o deberían tener- al momento de preguntarse y recuperar el pasado que vivieron los demás seres humanos. Pucci critica severamente a los pensadores posmodernos que piensan que hacer historia es simplemente crear relatos y que no tiene nada que ver con buscar una verdad y una coherencia en el pasado. Pero tampoco confía en los solemnes profetas que creen que el pasado de los hombres guarda caminos velados que la historia puede descubrir y esculpir en mármol como verdaderas finales sobre la vida en la tierra. Él cree, en síntesis, que hay que buscar con seriedad, interpretar con inteligencia y escribir con claridad. Y, como me dijo veladamente a mí aquella vez, seguir haciéndolo todo tiempo: seguir leyendo, seguir interpretando y seguir escribiendo. Él mismo, en el libro, lo explica así: “En la historia no existen la verdades reveladas y absolutas, sino apenas aquellas interpretaciones que, para un momento dado en la evolución de la disciplina demuestran ser las más sólidas, profundas e iluminadoras (y nótese que todos estos adjetivos, u otros que quieran añadirse, no modificarán en nada la condición de interpretación, es decir de esto es lo mejor que sabemos o creemos saber hoy)”.

En el último párrafo del prólogo de Historia él agradece a personas que lo ayudaron en el proceso de escritura del libro. Y dos cosas llaman la atención: por un lado, el hecho de que una pequeñísima parte de esas personas son catedráticos de historia; por otro, ninguna de ellas figura como perteneciendo a una institución, ya sea educativa, universitaria o científica. A mí siempre Pipo (que es como todo el mundo lo conoce a Roberto en Tucumán) me pareció un outsider en los ámbitos académicos y este fragmento pareciera darme la razón.

¿Esta suerte de lejanía que se percibe en vos de esos ámbitos es una elección personal?

Roberto Pucci: En caso de ser cierta esa lejanía que percibís resultaría un tanto paradójica ya que, descontando ciertos oficios que practiqué, obligado por el exilio interior durante los años de plomo y de mi exclusión forzada de la vida universitaria (como improvisado técnico electricista, artesano talabartero, militante efímeramente rentado de un pequeño grupo de izquierda, administrador de fincas y hasta agricultor en pequeño, por cierto fracasado), me considero simplemente como un universitario característico, dedicado ininterrumpidamente a la docencia y a la investigación desde mi reincorporación en 1984. Y esto como actividad exclusiva y hasta excluyente de otros ámbitos de la vida, quizás más ricos, y probablemente también más venturosos. He trabajado durante décadas, y aún lo hago, como docente e investigador del llamado “sistema científico”, tanto universitario como extrauniversitario, con subsidios de la institución, del CONICET y también internacionales. Vale decir que integro plenamente el “sistema”, pero con la convicción de que el conocimiento crítico, el que verdaderamente importa para que la sociedad se piense a sí misma y se mejore (en caso de que tal cosa sea posible), exige que uno conserve, a toda costa, la independencia intelectual. El libro mismo es el fruto de ese prolongado ejercicio, balance y a la vez liberación de obsesiones intelectuales que nos asedian.

Una idea tuya que aparece a lo largo de todo el libro es la descripción de una corriente intelectual empeñada en realizar una “falsa querella contra el positivismo”. ¿Podrías explicar brevemente esa idea? ¿Cuáles son algunas de las consecuencias que tiene esta errónea interpretación del positivismo en las disciplinas humanísticas?

RP: El trasfondo intelectual de las corrientes filosóficas imperantes en el siglo XX, que une a la derecha y la izquierda, es su común aversión hacia la Ilustración, la razón y a lo que se dio en llamar “modernidad”, es decir la sociedad contemporánea. Su mayor triunfo es haber impuesto una particular imagen negativa de la Ilustración, resumida mediante la etiqueta del positivismo, al que convirtieron en un cajón de sastre en el cual el discurso “antipositivista” arroja todos los desperdicios. Pero dicha operación procede mediante una grosera distorsión de la Ilustración y del mismo positivismo, según expongo en el libro.

Estas corrientes comparten el culto de Nietzche y su crítica radicalmente conservadora de los valores occidentales: el liberalismo, la democracia y los derechos fundamentales del individuo, tanto políticos como sociales. Derechos que fueron conquistados muy trabajosamente  por  las sociedades contemporáneas y que, en no pocas ocasiones, hemos tenido la desdicha de ver debilitados y hasta borrados.

Quienes cultivan esas ideas practican la apología de las emociones, de las pasiones y de lo irracional. Ludwig Klages, por ejemplo, en un libro de finales de la década del veinte (El intelecto como antagonista del alma) desarrolló la incongruente noción de que lo correcto es pensar con los afectos y no con los conceptos. Luego Heidegger lo copiará sentenciando que “el intelecto es el más feroz enemigo del pensamiento”. Gran parte de la reflexión contemporánea sigue atrapada ahí.

Aunque la historia no es un saber último y absoluto, para vos, es claramente un saber posible, verdadero y perfectible.  El idealismo lingüístico trata a los que piensan como vos de positivistas. Los positivistas, sin embargo, te tratarán de relativista. ¿Dónde te ubicás vos? ¿Por qué no podés estar en uno de los dos lugares y persistís en una posición que parece molestarle a ambos?

La historia académica o profesional producida en las universidades es mucho menos que “científica”. Algo que, paradójicamente, muchos universitarios -que se declaran antipositivistas- proclaman hacer con absoluta falta de pudor. No, su rasgo más notorio es que se trata de una historia esencialmente ideológica, atada a una serie de fanatismos y de  “escuelas”, que predican algún ismo. Las principales son el marxismo crítico de la Escuela de Frankfurt, el constructivismo social y algunas ramas del estructuralismo y el post-estructuralismo. Algunas de ellas han hecho grandes aportes a la investigación histórica, pero ninguna constituye un espejo de la realidad.

No me resulta satisfactorio etiquetarme, pero como no huyo de las definiciones -siempre  necesarias- si insistís con la pregunta diría que soy un realista crítico o un relativista moderado, que no ignora que el conocimiento se funda en ciertos principios internos del saber formulados por quienes se enfrentaron al mundo teocrático para construir una ciencia laica, pero también es fruto de condicionamientos históricos y sociales. La tarea de quien procura elaborar conocimiento es mantenerse alerta frente a esa doble y ambigua condición, perfectamente comprensible por lo demás, puesto que deriva de nuestra falible condición humana.

Finalmente, una pregunta más general. En el libro hay una expresa defensa de ciertas formas del pensamiento racional (pero no absolutista) en contra de formas del nihilismo y el irracionalismo intelectual que vos relacionás con corrientes intelectuales como el estructuralismo, el neo estructuralismo y ciertos ámbitos del psicoanálisis. Tu preocupación con respecto a su surgimiento y éxito excede lo puramente intelectual y hace pie en consecuencias perniciosas que estas ideas podrían tener en la política democrática. ¿Tuvieron consecuencias? ¿Cuáles son y cómo influyeron en el devenir de la historia contemporánea?

RP: Las doctrinas posmodernas postularon anular toda distinción entre verdad y falsedad, entre razón y locura, entre el crimen y la decencia; hasta les pareció banal trazar la diferencia de fundar una sociedad en la injusticia y la arbitrariedad en lugar de en el derecho y la ley. Proclamaron asimismo la nesciencia, nuestra supuesta radical incapacidad de generar cualquier tipo de conocimiento válido. Elaboraron diversas variantes de lo que se dio en llamar doctrinas del velo, que se enraízan en el gnosticismo cristiano-herético y medieval, postulando un saber de tono místico y superior, el saber de un mundo que estaría más allá del mundo al que pertenecemos, al que nadie puede conocer salvo ellos mismos. Se colocaron en la posición oracular de quien ha sido llamado para revelar lo que no está al alcance de nosotros los mortales, son hermeneutas-mensajeros de un verbo de tono divino, o sobrenatural.

La primera generación de pensadores posmodernos, los estructuralistas como Levi-Strauss o Lacan, todavía presumía de cobijar aspiraciones científicas, pretendiendo incluso la matematización de sus disciplinas respectivas, pero con resultados absurdos por cierto. Lacan ensayó la conservación de un concepto rudimentario de lo “real”, pero apenas como un “imposible” que no puede ser significado, descubierto ni examinado, es decir como la esfera de lo incognoscible y de lo inefable. Paul Feyerabend, curioso epistemólogo sostuvo que la ciencia vale igual que la magia o la astrología. Y Foucault retomará a Nietzche para decir que la verdad ha dejado de ser tal, que no es más que la voluntad del Poder.

¿Si estas ideas afectaron el devenir histórico del mundo? Por supuesto que sí. La propuesta abstracta de confundir la verdad con el poder, por ejemplo, ayudó a borronear el hecho concreto de que la forma más perversa del poder, el autoritario o totalitario que prevaleció y prevalece en la historia entera del último siglo, es un generador de mentiras, de crímenes y de injusticias inenarrables, y no precisamente de verdades. Aunque a los intelectuales posmodernos les cueste reconocerlo, la apología de lo irracional y el repudio de la democracia moderna, con el pretexto de sus indudables imperfecciones, contribuyó a cimentar el poder arbitrario y a agrandar el horror provocado por las utopías revolucionarias devenidas en pesadillas. Oponerse radicalmente a la racionalidad y a la democracia es oponerse a los valores que se proponen asegurar el imperio de la justicia, del derecho y de la libertad.

La presentación de Historia. Erudición, interpretación y escritura se llevará a cabo el día viernes 7 de abril a las 20:00 en el Aula Magna de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT, calle 25 de mayo 471. El historiador Luis Alberto Romero y el periodista Álvaro Aurane disertarán acerca del libro y conversarán con el autor. La entrada es libre y gratuita.

Imágenes: Revista Trama.

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A 35 años de Malvinas, las historias de los 23 tucumanos que fallecieron

Sus rastros quedaron desperdigado por la geografía tucumana y por otros rincones del país. A 35 años del inicio de la guerra, es tiempo de rescatar esa memoria.

Pasan los años y los recuerdos van borrándose. Ya son 35 desde que se abrió la herida de Malvinas, guerra que se cobró 649 vidas argentinas. Entre esos caídos había 23 tucumanos. Las preguntas se acumulan: ¿quiénes eran? ¿En qué rincón de la provincia nacieron? ¿Qué fue de su infancia, de su adolescencia, de su juventud? ¿Cuáles eran sus ideas, sus aspiraciones sus sueños? Esos tucumanos eran hijos, hermanos, amigos, en varios casos esposos, y también padres. ¿Quién los recuerda? ¿Cómo? ¿Cuál es su legado?

El primer dato es sorprendente: los 23 murieron a bordo del Crucero Belgrano. No hubo tucumanos caídos en las islas. Ninguno fue víctima de las balas inglesas, no hay tumbas en el cementerio de Darwin que remitan a Tucumán; todos sucumbieron ante los misiles del submarino aquella madrugada de horror y tragedia. Por eso no hay cuerpos, los muertos se hundieron junto con el Belgrano. Salvo, quizás, el de Miguel González. El féretro que reposa en Monteagudo puede entregar alguna sorpresa. Jamás lo abrieron.

El desafío periodístico, irresistible, quedó planteado: investigar caso por caso, rastrear a los 23, encontrar a sus familias. Muchas quedaron enraizadas en el interior -profundo y rural- de la provincia. Otras levantaron vuelo y se radicaron muy lejos. La tecnología ayudó a acelerar los contactos, pero la naturaleza del tema, tan delicada, impuso el cara a cara. Por medio de esos diálogos, pausados y reflexivos, las memorias empezaron a fluir. Primero con datos, después con anécdotas, al final con aperturas absolutas de los corazones. Aparecieron las fotos, las medallas, los objetos y las preciadas cartas.

Narrar las 23 historias demandó sumergirse en el clima de la época y traerla a este presente, tan distante, tan diferente. Para conocer, para descubrir, para comprender. Y, sobre todo, para mantener viva la memoria.

Los 23: sus hogares natales, sus historias

Víctor Antonio Nieva / AGUILARES

Juan Carlos Reguera /TARUCA PAMPA – BURRUYACU

Oscar Quipildor / TAFÍ VIEJO

Miguel González / MONTEAGUDO – SIMOCA

Francisco Alfredo Gálvez / CAPITAL

Claudio Nieve Condorí / RODEO GRANDE – TRANCAS

José Alberto Romero / BELLA VISTA

Juan Edelmiro Barrionuevo / MONTAÑITA – FAMAILLÁ

Juan Rolando Galván / RÍO SECO

José del Carmen Orellana / SAUCE HUACHO – GRANEROS

Marcelino Guerrero / TALA POZO – BURRUYACU

Jorge Luis Vélez / SIN DATOS

René Antonio Escobar / LAS TALITAS

Manuel Alberto Medina / SIN DATOS

Enrique Maciel Talavera / FAMAILLÁ

Omar Madrid / SIN DATOS

Ángel Ricardo Juárez / LA FAVORINA – CRUZ ALTA

Néstor Corbalán / LA POSTA – LA COCHA

Mario Luis González / ATAHONA – SIMOCA

Roque Ramón Quintana / SANTA ROSA DE LEALES

Miguel Roberto Paz
/ CAPITAL

Mario Enrique Flores / CÓRDOBA

José Humberto Rodríguez / TRANCAS

Los hechos

– La guerra entre Argentina y Gran Bretaña se desarrolló del 2 de abril al 14 de junio de 1982. Murieron 649 argentinos.

– El 2 de mayo de 1982, dos misiles disparados por el submarino nuclear Conqueror hundieron al Crucero ARA General Belgrano en el Atlántico sur. Murieron 323 tripulantes.

– El Belgrano había servido en la Armada de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial con el nombre de Phoenix. Adquirido por Argentina, se incorporó a la Marina el 9 de abril de 1951.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/724283/actualidad/destino-heroes-historias-23-tucumanos-murieron-malvinas.html

Noticias de importantes de nuestra RED

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Como sabrán, junto al Boletín Histórico Sociedad Historia y Geografía de Chile y su entidad, la Sociedad de Estudios Históricos, Arqueológicos y Geográficos de Chile comenzamos a surcar una alianza de reciprocidad, una pequeña red de colaboración mutua que para el próximo boletín suyo y número nuestro comenzará a dar sus frutos.

En el próximo número de RHPT van a poder disfrutar de un artículo del Boletín en formato original y en el Boletín Histórico el artículo publicado en nuestro nº4  “Disciplinamiento e incorporación laboral de la mano de obra indígena en la industria azucarera del noroeste argentino a finales del siglo XIX y principios del siglo XX” Andrés Felipe Pabón Lara

Sucesivamente continuaremos realizando este ejercicio de colaboración para profundizar nuestros lazos

IX CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN DE ESTUDIOS BOLIVIANOS (24-28/7 Sucre)

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IX CONGRESO DE LA ASOCIACIÓN DE ESTUDIOS BOLIVIANOS

Sucre, 24 -28 de julio de 2017.

Del  virreinato del Río de la Plata a las Provincias (Des) Unidas de América del Sur. Vínculos entre Charcas, el Tucumán y el Río de la Plata (1776-1852).

Coordinadores:

Gabriela Paula Lupiañez

Universidad Nacional de Tucumán. Tucumán, Argentina.

gabriela.lupianez@filo.unt.edu.ar

Mario Castro Torres

Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier. Sucre, Bolivia.

El propósito de esta mesa es visibilizar un espacio de circulación amplio de personas e ideas que “trascendía” las actuales fronteras nacionales entre Argentina y Bolivia, inexistentes e impensables a comienzos de siglo XIX. Para ello se presta atención a tres coyunturas políticas diferentes: las respuestas a las reformas borbónicas bajo la monarquía hispana, la guerra civil y de independencia y los cambiantes vínculos durante la invención y consolidación de las nuevas naciones. Subyace en este objetivo la intención de ir más allá del tradicional enfoquehistoriográfico centrado en la construcción del estado nacional.

Se aceptará trabajos que estudien cambios y continuidades entre Charcas/Bolivia y el Tucumán a la vez vinculados y fragmentados por “relaciones transversales” (regionales)  con y sin Buenos Aires entre 1776 -1852.

Información del congreso: https://drive.google.com/file/d/0B2a3O5QoFVjUT0oybEhYV3FXc0UxOUNoOVBTS0pPcWVKNGtj/view?usp=sharing

Polonia reescribe su historia de la II Guerra Mundial

Un instituto oficial publica una lista con casi 9.000 guardias de Auschwitz, casi todos alemanes, que siembra dudas entre los historiadores

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Guardias de la SS en el campo nazi de Auschwitz. YAD VASHEM

¿Se puede ser víctima y verdugo en un mismo conflicto? Polonia se enfrenta desde hace años a ese dilema: fue uno de los países que más sufrió en la Segunda Guerra Mundial, pero, a la vez, ciudadanos polacos cometieron actos atroces contra judíos durante el conflicto. Sin embargo, los historiadores que han tratado de sacarlos a la luz se han enfrentado a duras campañas, incluso a problemas legales, desde la llegada al poder del Gobierno ultraconservador de Ley y Justicia (PiS). El Instituto Polaco de la Memoria Nacional (INR), promovido desde el Estado, difundió  recientemente en su web los nombres de casi 9.000 guardias que trabajaron en el campo de exterminio nazi de Auschwitz. La lista ha sido bien recibida por historiadores y juristas, que consideran que representa una oportunidad para señalar y perseguir a los perpetradores, pero también ha generado ciertas dudas sobre las motivaciones políticas que esconde.

“Las autoridades polacas están llevando a cabo una política histórica radical, que tanto dentro como fuera del país presenta una visión muy idealizada del pasado nacional”, explica el historiador Jan Grabowski. Polaco exiliado durante la dictadura comunista, hijo de un superviviente del Holocausto, profesor de la Universidad de Ottawa (Canadá) y uno de los grandes historiadores del exterminio, Grabowski ha publicado un libro sobre el antisemitismo en Polonia durante la Segunda Guerra Mundial, Caza de judíos. Traición y asesinato en la Polonia ocupada por los nazis, traducido a varios idiomas y que recibió en 2014 el premio Internacional del Yad Vashem, institución oficial israelí constituida en memoria de las víctimas del Holocausto.

La positiva recepción internacional de su ensayo, sobre todo en Alemania, provocó un aluvión de críticas por parte de la web ultraconservadora Fronda.pl, contra la que ganó una querella por difamación. Ese mismo medio calificó de “antipolaca” la película Ida, ganadora del Oscar en 2015, que también trataba el antisemitismo en la Polonia ocupada por los nazis. Jan T. Gross, profesor de la universidad estadounidense de Princeton y gran pionero en el estudio del antisemitismo polaco con su libro Vecinos, padeció también una ofensiva desde el Gobierno –con amenazas de querellas por parte del fiscal general incluidas– por haber escrito que “los polacos mataron más judíos que alemanes durante la guerra”.

“De acuerdo con un número interminable de declaraciones, conferencias y publicaciones apoyadas por las autoridades polacas, la principal característica de esa sociedad durante el Holocausto fue la ayuda que proporcionaron a sus conciudadanos, judíos perseguidos. Eso es, naturalmente, totalmente falso”, prosigue Grabowski desde Ottawa en una entrevista por correo electrónico. “En Polonia existía muy poca simpatía hacia los judíos que estaban siendo asesinados en masa, y la gente que se arriesgó a ocultarlos se enfrentaba ante todo a una posible denuncia por parte de sus vecinos”.

Preguntado sobre si los historiadores que tratan estos asuntos sensibles pueden acabar siendo perseguidos en Polonia, respondió: “Todavía no, pero el Parlamento está tramitando una ley sobre la historia que impondrá penas de hasta tres años de prisión a quienes se atrevan a sostener que la sociedad polaca fue cómplice con la Shoah”. Esta norma prevé también la persecución de aquellos que utilicen la expresión “campos de exterminio polacos” en vez de “campos de exterminio nazis en Polonia”. Históricamente, no hay duda de que la segunda expresión es la correcta, porque los polacos no tuvieron nada que ver ni con la instalación ni con el funcionamiento de estos campos de la muerte. Sin embargo, el debate no está en torno a lo que ocurrió en los seis campos de exterminio nazis en Polonia –Chelmno, Belzec, Sobibor, Treblinka, Auschwitz-Birkenau (parte del complejo de Auschwitz) y Majdanek–, sino a lo que ocurrió fuera de ellos, que es lo que narran Gross o Grabowski en sus obras.

Cazas de judíos

En Caza de judíos, el historiador asentado en Canadá se basa en documentos de diferentes archivos que recogen procesos en los que se juzgaron casos de crímenes antisemitas durante la ocupación, perpetrados por ciudadanos polacos. Narra también lo que se conoció como Judenjagd, o Cazas de judíos, cometidas casi siempre por polacos, en las que participaron desde bomberos hasta campesinos. Según Grabowski, fueron asesinados así más de 200.000 judíos.

Para muchos observadores, la publicación de la lista de guardias de Auschwitz se enmarca en esta polémica porque la inmensa mayoría de los nombres que aparecen en ella son alemanes. En cambio, según el Instituto Polaco de la Memoria Nacional, el objetivo es señalar a los culpables del peor centro de la muerte del Holocausto, en el que fueron asesinadas 1,1 millones de personas, la inmensa mayoría judíos, y subrayar el fracaso de la justicia internacional en la persecución de los crímenes nazis. “Hemos publicado la lista más amplia y creíble con datos de los SS que trabajaron en Auschwitz, que incluye 8.502 nombres de guardias. Han sido necesarios años de investigación”, señalan fuentes del Instituto. “El sistema internacional de justicia ha fracasado en la persecución de los crímenes que se cometieron en Auschwitz. La mayoría de los culpables nunca fueron procesados”.

En cuanto al hecho de que todos los nombres que aparecen en la lista sean alemanes, las mismas fuentes responden: “Todos los guardias de las SS eran alemanes y sus orígenes y familias eran comprobados por una oficina especial, responsable de la pureza racial de las SS en la Alemania nazi”.

Efraim Zuroff, uno de los últimos cazadores de nazis, responsable de la oficina en Jerusalén del Centro Simon Wiesenthal, afirma: “En principio, es positivo que se haya difundido la lista, aunque el motivo real es aparentemente político y forma parte de una campaña del Gobierno polaco para enfatizar que Auschwitz era un campo nazi, no polaco, y que no sirvió allí ningún polaco”. Zuroff asegura que, efectivamente, la mayoría de los guardias de Auschwitz eran alemanes, aunque también había Volksdeutsche, personas de origen alemán que vivían en Europa del Este. La lista, recalca, es importante desde un punto de vista penal, porque una legislación alemana reciente decreta que el solo hecho de haber trabajado en un campo de exterminio es un delito en sí, cuando antes había que demostrar que se hubiese participado en crímenes concretos.

En otras palabras, antes había que demostrar con testigos y documentos que habían cometido asesinatos, ahora basta con demostrar que estuvieron en Auschwitz. En cualquier caso, tanto la lista como la polémica llegan muy tarde para los verdugos, la mayoría de los cuales han muerto sin haber sido procesados, y sobre todo para las víctimas de uno de los periodos más negros de la historia de la humanidad, que nunca acaba de cerrarse.

http://cultura.elpais.com/cultura/2017/03/01/actualidad/1488388189_648943.html

24 de marzo: Dia de la memoria

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El 24 de marzo de 1976, en Buenos Aires, Argentina; tras un clima de enorme tensión interna que venía desarrollándose desde 1973, el Ejército argentino, con el general Rafael Videla al mando, da un golpe de Estado deponiendo a la presidente Isabel Martínez de Perón (Vicepresidente original que ocupó el cargo tras el fallecimiento de su esposo); implantando desde entonces una férrea y sangrienta dictadura militar que durará hasta 1983. Argentina, desde 1973 estaba hundida en conflictos internos con fuerte tinte ideológico, que tras la muerte de Juan Domingo Perón, derivaron en una escalada de conflictos y persecuciones internas. Grupos de izquierda encabezados por el ERP formaron guerrillas en el norte del país, mientras en las ciudades se conformaba la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina), todo esto entre medio de una frágil democracia que Martínez de Perón no supo sostener en ningún momento. El secuestro de empresarios, sindicalistas, la desaparición de activistas políticos y militantes marco una de las épocas previas más duras del país, generándose un ambiente de malestar enorme. En las grandes ciudades comenzaron a darse ataques con bombas por parte de guerrilleros y ejecuciones sumarias por militares y paramilitares, creando un clima insoportable.
A eso se sumó que a fines de 1975 se produjo un brutal ajuste económico conocido como el “Rodrigazo” que destruyo el bolsillo de la clase media y ahogo aún más a las clases bajas. Ante esta situación interna, las Fuerzas Armadas, que esperaban y participaron de ese entorno desestabilizador, tomaron finalmente la decisión de derrocar el gobierno de Isabel Martínez, por lo que acto seguido se cerró el Congreso y se decretó la creación de la Junta militar bajo el nombre de “Proceso de Reorganización Nacional” durante la cual, estudiantes, sindicalistas, intelectuales y otros profesionales serán secuestrados, torturados, asesinados o simplemente “desaparecerán”, tal y como afirmaría meses más tarde el propio Rafael Videla.
El golpe se dio en un contexto donde casi toda América del Sur estaba gobernada por grupos militares, en especial todos los vecinos de Argentina que tenían por aquel entonces férreas dictaduras en parte apoyadas por la CIA estadounidense dentro del denominado “Plan Cóndor”. Los vuelos de la muerte o los centros de detención fueron escenarios históricamente probados del horror de aquella época. El periodo se excusará con traer orden pero hacia 1978 todas las agrupaciones armadas ya habían sido desarticuladas. La dictadura continuará varios años más; y traerá una sombra económica marcada por la alta inflación y el elevado endeudamiento que sufrió el país así como el cierre de varios cordones industriales en el Gran Buenos Aires y el Interior del país. Este terrible ciclo, se cerrará de la peor de las formas: el conflicto de Malvinas en 1982 cuando la Junta para sostenerse en el poder, envié a la muerte directa a 649 soldados en las islas. Los militares abandonaran el país en 1983, cuando asuma el mando el Dr. Raúl Alfonsín.

UN DIA COMO HOY EN LA HISTORIA