Bourdieu & Chartier – El sociologo y el historiador

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El sociólogo y el historiador
Pierre Bourdieu & Roger Chartier
Prólogo de Roger Chartier
Trad. de Paloma Ovejero Walfisch
Abada Editores
ISBN: 978-84-15289-22-7
98 págs.
Madrid, 2011

Así como me interesó mucho leer el año pasado Reflexiones sobre la postmodernidad. Una conversación, de David Sánchez Usanos y Fredric Jameson, en la editorial Abada, este año aun más me ha interesado, El sociólogo y el historiador, en la misma editorial y también una conversación entre Roger Chartier y Pierre Bourdieu. El formato de conversación dirigida acerca estos libros a un público más amplio y hace de ellos medios inmejorables para poder leer con más provecho las obras más específicas de los maestros. Señalar, en este sentido, para presentarlos, que en el primer caso, Fredric Jameson es una de los principales filósofos norteamericanos, que ha estudiado en profundidad el fenómeno de la Postmodernidad, y que en el segundo caso, el sociólogo y entrevistado es Pierre Bourdieu. Hoy día, es cierto que Roger Chartier ha desarrollado una bibliografía más que estimable en el campo de la Historia, pero estas entrevistas tuvieron lugar en 1988, cuando aún no era demasiado conocido fuera de determinados círculos en la Historia en Francia y dirigía un programa de radio sobre Historia, en la emisora France Cultura que se llamaba À voix nue. Si tuviéramos que buscar un referente cercano o semejante en España, tendríamos que acercarnos hasta aquellas mismas fechas y pensar en algunos programas de Radio 3.

De todas formas, aunque conozcamos a Chartier, hay que pensar que Bourdieu es uno de los grandes referentes del Pensamiento en la Europa, yo diría que del mundo, en la segunda mitad del siglo XX. Lamentablemente fallecido en 2002, había desarrollado una obra que podríamos dividir, por poner un eje aleatorio, uno de esos ejes que él también se veía obligado a usar con disgusto en sus investigaciones constantemente, el año de estas conversaciones. Y quizá lo que marque este año sea que ya estaba desarrollando investigaciones sobre Arte y Literatura, mientras antes trataba de temas mucho más específicos de la Sociología. Algunos me preguntarán: ¿pero hay temas que sean específicos de esa disciplina científica? Lo cierto es que atendiendo al amplísimo espectro de temas que trata en su obra Bourdieu, no sabría qué decir. Pero si anteriormente su trabajo se centraba en poblaciones concretas o en hábitos alimenticios, o en espectros de población (obispos, profesores), en 1988 ya está trabajando sobre autores como Manet, Flaubert o Moliere, lo que va a propiciar preguntas tan interesantes y comprometedoras de Chartier como: “¿buscas así una manera de legitimar todo tu trabajo orientándolo hacia los objetos más prestigiosos?”

Seguramente, esta pregunta molestaría, o al menos incomodaría, a muchos otros, sin embargo entre Chartier y Bourdieu no es así. Y no lo es porque establecen un debate científico, en el que, sí, son apasionados, pero ante todo saben que están ofreciendo al oyente, o al lector –en nuestro caso-, una serie de claves sobre la Sociología y sus relaciones con otras disciplinas científicas, como la Historia. Y para ello es necesario que se trate de un diálogo enriquecedor y verdadero, que abra en cada pregunta alguna incógnita interesante y, en cada respuesta, alguna luz que nos aclare algo más en qué mundo vivimos.

El libro se divide en cinco partes, introducidas con un prólogo que escribe el propio Chartier en 2009. Cada una de esas cinco partes se corresponde con uno de los cinco programas de radio, en los que este era presentador y Bourdieu el invitado. Los programas se realizaron en 1988, con motivo de la publicación en Francia, unos meses antes, de Cosas dichas, una serie, precisamente, de intervenciones también orales. El prólogo sitúa el momento en el que se emite el programa, con la bibliografía reciente, y la que aún está por publicarse.

Sociología y vida

Para Pierre Bourdieu, la vida era su trabajo. Sociología y vida iban de la mano y no siempre con gusto ni placer. Para él ese binomio significaba sufrimiento y pasión. Probablemente le hubiese gustado dedicarse a otra ciencia, porque entendía que la Sociología le llevaba a discusiones permanentes, incluso con sus amigos, incluso con las personas que más apreciaba. Al propio Chartier le decía que la Historia trabaja con materiales mucho más agradecidos, porque son del pasado, entonces es muy complicado herir susceptibilidades. (O no debería, claro, porque sabemos que sí ocurre). Mientras tanto, el sociólogo trabaja con el presente y sus investigaciones son resultado del estudio de la forma de vida de personas que, no sólo están vivas, sino que dependen de esos elementos que son objeto de estudio. Uno se queda con la impresión de que vivimos en el Tiempo de la Mentira. No, no sólo es así ahora. Siempre ha sido así, pero mucho más ahora que antes. Y dentro de ese culto a la mentira hay objetos, o como los llama Bourdieu: campos, que son mucho más propicios a mentir. El mundo del arte y el oficio de intelectual, serían dos buenos ejemplos. Se me ocurre un ejemplo aun más obvio: el crítico.

Imagínense ustedes a alguien que realmente pretendiera desmontar “científicamente” el chiringuito que tienen montado la mayoría de los críticos, y ahí da igual que se trate de lo que se ha llamado “crítica oficial” o la menos oficial, porque casi todos aspiran a ese título. Sería dilapidado sin piedad y, si puede ser, de modo ejemplar para que nadie más cayera en esa tentación. Bien, pues algo así vivía Bourdieu en estos tiempos, y no dejó de vivir así. Es interesante, además, todo lo que dicen al respecto ambos conversadores. Son conscientes de lo falsos que pueden llegar a ser los intelectuales, de cómo van a tratar de transformar el mundo para conseguir demostrar los objetivos que tengan. Y, sin embargo, saben que sólo estos intelectuales van a ser los verdaderos receptores de su trabajo. Es lo que llaman: “la esquizofrenia del sociólogo”. Por otra parte, Bourdieu asume un componente interesante en su personalidad, desde siempre: es polémico, siempre lo ha sido. La polémica es interesante, porque creo que es la manera de avanzar, pero no siempre es fácil de asumir. Por ejemplo, a Bourdieu en 1988 ya le habían llamado lindezas como “terrorista” o “indeseable”. Las ideologías dominantes montan una serie de tabúes y de ellos viven. ¿Cuántas bocas no se callaron en su momento por el miedo a la acusación, por ejemplo, de brujería? Hoy, en los inicios del siglo XXI, la brujería sería una acusación bastante estúpida, pero hay otras (todos sabemos cuáles) que producen el mismo efecto. De todo esto nace en su obra el concepto de la “violencia simbólica”, el sustento de muchas de las injusticias que hoy día tenemos que soportar.

La obra de Bourdieu está ahí, prácticamente editada toda en castellano. Creo que deberíamos conocerla y este librito, El sociólogo y el historiador, es una buena aproximación para quienes aún no lo tengan del todo claro.

http://minombre.es/rafasuarez/archives/1735

LIBRO

Contemporánea. La historia desde 1776 Miguel Artola & Manuel Pérez Ledesma

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Contemporánea. La historia desde 1776
Miguel Artola & Manuel Pérez Ledesma
584 p.
Alianza Editorial, 2005

LINK [63 MB]

Contemporánea es la historia de lo que está vigente en nuestros días. El constitucionalismo representa el fenómeno más generalizado del mundo actual. Por tanto, el punto de partida de este manual se sitúa en 1776, cuando se promulgaron las primeras Constituciones modernas en algunas colonias británicas de América. A partir de esa fecha, se analizan los principales cambios que tuvieron lugar en el siglo xix —entre ellos, las revoluciones liberales, la industrialización y el desarrollo del capitalismo, el nacionalismo, los cambios sociales y la aparición del movimiento obrero, la secularización y el auge de las concepciones científicas, o la expansión colonial de las potencias europeas—, así como los grandes acontecimientos del siglo xx, desde la Guerra Mundial y la revolución rusa hasta la caída del comunismo y el predominio de los Estados Unidos. Plenamente actualizada, la obra examina en sus últimos capítulos los procesos en curso en el mundo globalizado del siglo xxi. Completan el libro un buen número de documentos (tablas, tratados, textos jurídicos y doctrinales), así como una serie abundante de mapas y figuras que ayudan a visualizar los hechos del pasado. [Texto tomado de la contratapa]

Past & Present anuncia la próxima publicación de la correspondencia entre E.P. Thompson y Natalie Zemon Davis

De Historia Global Online

La revista británica Past & Present anuncia la próxima publicación de la correspondencia entre E.P. Thompson y Natalie Zemon Davis. Dichas cartas fueron intercambiadas a raíz del borrador que Davis le enviara a Thompson de una investigación suya en 1970, y que terminaría siendo su estudio sobre los charivaris y los carnavales en la Francia del siglo XVI. Como especialista en folklore y revueltas, Thompson realizó comentarios al ensayo y generó el intercambio de mensajes.

Pueden leer aquí un adelanto de estas cartas.

http://pastandpresent.org.uk/thompson-davis-letters/

Cátedra España 2017: España Medieval (Universidad Javeriana)

La Cátedra España (organizada por la Pontificia Universidad Javeriana, el Banco Santander y esta Consejería Cultural) inició en 2016 y se desarrolla a lo largo de dos módulos anuales cada uno de 15 días de duración, en los que cuatro invitados, dos por cada módulo, realizan actividades con estudiantes universitarios y público en general en relación con sus temas de trabajo. Durante 2016 se abordó el período de Atapuerca a Roma en la Historia de España.

En 2017, Cátedra España se acercará al periodo visigodo, a la dominación musulmana y a la reconquista del territorio por parte de los reinos cristianos. A continuación se relacionan las actividades a desarrollar durante 2017.

 

Módulo III: De la España visigoda a Al-Andalus (

17 – 28 de abril de 2017)

  • Primera Semana, 17 al 21 de abril: Los visigodos y el Reino de Toledo.

Invitada: Rosa Sanz Serrano, Universidad Complutense de Madrid.

  • Segunda Semana, 24 al 28 de abril: Origen, formación y transformación de una sociedad musulmana en la Edad Media: Al-Andalus.

Invitado: Eduardo Manzano Moreno, CSIC.

Módulo IV: La Reconquista y el Arte Peninsular  (25 de septiembre – 6 de octubre de 2017)

 

  • Primera semana, 25 – 29 de septiembre: Imágenes de la reconquista.

Invitado: Armando Besga Marroquín, Universidad de Eusto.

  • Segunda semana, 2 – 6 de octubre: Arte medieval.

Invitado: Juan Carlos Ruiz Souza, Universidad Complutense de Madrid.

Además, dentro de los eventos extraordinarios de la cátedra se encuentra España y la Revolución Rusa que se llevará a cabo del 16 al 20 de octubre con Susana Torres de la IE University.

Consulta la programación completa aquí.

Te invitamos a conocer detalladamente el perfil de cada profesor aquí.

La entrada es libre y para asistir solo hay que inscribirse al correo catedra.espana@gmail.com

Te invitamos a leer sobre Cátedra España en el periódico La Vanguardia aquí.

 

Fecha: 17 – 28 de abril y del 25 de septiembre al 6 de octubre de 2017.

Lugar: Universidad Javeriana, Cra. 7 No. 40-62, Bogotá.

V Congreso colombiano de estudiantes de Historia (U. del Valle – 30710 – 3/11)

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V CONGRESO COLOMBIANO DE ESTUDIANTES DE HISTORIA: las ciencias histórico-sociales en Colombia, problemas, restos y posibilidades

El Departamento de Historia de la Universidad del Valle se complace en invitar a los interesados en compartir sus reflexiones e investigaciones académicas sobre temas relacionados con la Historia y las Ciencias Sociales, a participar en el V Congreso colombiano de estudiantes de Historia. Este Congreso se realizará en la ciudad de Cali, en la sede Meléndez de la Universidad del Valle, los días comprendidos entre el 30 de octubre y 3 de noviembre de 2017.

Este evento, que desde el año 2013 ha venido constituyéndose en un espacio de integración de todos los jóvenes historiadores del país, en esta quinta versión ofrece como tema central: “Los retos, posibilidades y problemas de las Ciencias Histórico-Sociales en Colombia”. Desde este escenario académico esperamos poder contribuir de manera conjunta en torno a la reflexión acerca del estado actual de nuestras disciplinas en el país, sus limitaciones, características y posibilidades de desarrollo.

Dado que nuestro objetivo es discutir acerca de los nuevos retos que se presentan en el ámbito de la investigación, no sólo en el campo propio de la Historia sino también en el de las demás Ciencias Sociales, planteamos la posibilidad de aceptar ponencias sobre temas relacionados con la Sociología, la Antropología, la Geografía y la Economía, en aras de posibilitar un análisis interdisciplinario del contexto académico regional y nacional.

Dudas dirigirse a info5cceh@gmail.com

Difusión de libro: Marcelo Barcaro – Olga o Mito (en portugues)

Daniel Pereira

Olga o mito. El “Estado Novo” y la represión a los comunistas…

O livro é a análise do processo de repressão aos comunistas tendo Olga Benário e Luiz Carlos Prestes os símbolos desta repressão. A obra analisa as imagens do Presidente Getúlio Vargas, suas dicotomias políticas propagandeadas por ambos os lados “Pai” dos pobres, um nacionalista e suas ligações com o totalitarismo nazista.
Olga Benário marcou um momento histórico do Brasil, sua militância e posterior ligamento com os movimentos comunistas lutava para acabar com as desigualdades e injustiças sociais. Foi designada a trazer para o Brasil o ex militar Luiz Carlos Prestes que contestava a política varguista.

Olga, foi hostilizada por ser mulher, judia e comunista. Nunca foi julgada pelos seus atos e sim pelo que representava. O Professor Marcelo Green Barcaro olha mais uma vez para uma época conturbada e que o tempo tende trazer a luz a análise de parte da História do Brasil, em um dos momentos conturbados que recebera o nome de Estado Novo.

O livro pode ser  utilizado por leitores simpatizantes ao tema, e indica um projeto a ser utilizado em sala de aula a alunos do 3º ano do Ensino Médio, onde o tema faz parte do currículo oficial do Estado. (caderno do aluno-volume 1).

 

Barcaro, Marcelo Green (Org.)

Olga, o mito: O Estado Novo e a repressão aos comunistas-um estudo de caso na sala de aula/Marcelo Green Barcaro – Jundiaí,SP: Editora In House,2017

ISBN 978-85-7899-464-80

  1. Literatura, Brasil   2. História I Título

CDD – B869

 

EDITORA IN HOUSE
Diretor: Márcio Martelli
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Novedades en Americalee: IMAGO MUNDI

 

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Una gran noticia que nos acompaña en este sábado lluvioso tucumano…

Del facebook del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina

Novedades de marzo en
AMERICALEE. El Portal de Revistas Latinoamericanas del CeDInCI.

En esta oportunidad le contamos que ya se encuentra disponible la revista IMAGO MUNDI!!!

Dirigida por José Luis Romero entre 1953 y 1956, se trata de una publicación fundamental de la cultura argentina.

La acompañan también un índice y el conocido artículo de Oscar Terán aparecido en 1988 en Punto de Vista.

Queremos agradecer al sitio <jlromero.com.ar>, que generosamente nos ha cedido las imágenes.

Pasen y vean!

http://americalee.cedinci.org/portfolio-items/imago-mundi/

  • TÍTULO: IMAGO MUNDI. Revista de Historia de la Cultura.
  • FECHAS LÍMITE: nº 1 (septiembre 1953) – nº 11/12 (marzo/junio 1956).
  • LUGAR DE EDICIÓN: Buenos Aires.
  • DIRECTOR:  José Luis Romero.
  • CONSEJO DE REDACCIÓN: Luis Aznar, José Babini, Ernesto Epstein, Vicente Fatone, Roberto Giusti, Alfredo Orgaz, Francisco Romero, Jorge Romero Brest, José Rovira Armengol y Alberto Salas.
  • COLABORADORES: Rodolfo Mondolfo, José Juan Bruera, Víctor Massuh, Tulio Halperín Donghi, Juan Carlos Torchia Estrada, Nicolás Babini, Luis R. Vitale, Javier Malagón, León Dujovne, Juan Mantovani, Pedro Mártir y Oviedo, Claudio Sánchez Albornoz, Adolfo Prieto, Julio César González, José A. Gallo, Ramón Alcalde, Emma S. Speratti Piñero, Gregorio Weinberg, Mireya Reilly de Fayard, Carlos A. Fayard, José Ferrater Mora, Salvador Canals Frau, Ángela Romera (seud. de JLR), J. Kogan Albert, Laurette Séjourné, Arthur Whitacker, Adolfo Salazar, Abraham Rosenvasser, Paul Rivet, Juan J. Fitzpatrick, Magnus Morner, Aída A. Barbagelata, María del Carmen Belaunde, Risieri Frondizi, Marcel Bataillon, Juan Marichal, Luis Tobío, Jaime Culleré, Lorenzo R. Parodi, David Viñas, Regina Gibaja, Luis E. Noussan Lettry, Jorge J. Garat, Crane Brinton, Hugo Rodríguez Alcalá, Norberto Rodríguez Bustamante, Elena M. Chiozza, Ana María Barrenechea, María Luisa Biolcati Belou, Jorge Graciarena, Santiago Montserrat, Alfredo E. Roland, Rosa R. de Genijovich, Boleslao Lewin, Hernán Rodríguez, Mario Bunge, Celia Trigueros, Guillermo de Torre, E. F. Rubens, Blanca Stabile, José E. Vargas, Raimundo Lida,  E. Benito Ruano, Lydia A. de Newark, Esther Ermitte, Clara L. Vilaseca, Emilio P. Ravelo, Walter Goetz, Eduard Spanger, Jean Whal, Francisco Ayala, Sebastián Soler, Gino Germani, Renato Treves, Gustavo Beyhaut, P. O. Dudgeon, León Rozitchner, Marcos Victoria.
  • TEMAS: Historia cultural – Historia de las ideas – Cultura europea – Cultura argentina – Filosofía – Historia argentina – Liberalismo – Socialismo – Colegio Libre de Estudios Superiores – Bibliografías.
  • NOTAS: La digitalización fue cedida por Archivo Digital José Luis Romero.

 

Perry Anderson – Los orígenes de la posmodernidad

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¿Qué ideas tenemos acerca de las raíces de lo posmoderno? ¿Quién la concibió primero, quién o quiénes la desarrollaron? ¿Cómo han cambiado sus significados? ¿A qué propósitos obedece? Tales son las preguntas abordadas en Los orígenes de la posmodernidad. Las respuestas nos llevan desde Lima a Angkor, de París y Múnich, de China a las estrellas. En el centro de la historia, la figura imponente de Fredric Jameson, el teórico supremo de la posmodernidad. ¿Qué sucede con el arte, el tiempo o la política en la era del espectáculo? ¿Qué ha terminado, y qué comenzado?

Mordaz y panorámica, Los orígenes de la posmodernidad traza la génesis, consolidación y resultados de la idea «posmoderna». Un apasionante recorrido intelectual que arranca en el ámbito hispánico de los años treinta, continúa con los cambios de significado y de uso del concepto en la década de 1970, cuando Jean-François Lyotard y Jürgen Habermas reacuñan y popularizan la idea de posmodernismo. Capítulo especial merece el análisis de Fredric Jameson, cuyo trabajo representa hoy la más destacada teoría general de la posmodernidad.

APORTE DE CARLOS GONZALEZ

Entrevista a Roberto Pucci: Historia, posmodernismo y racionalidad

2 abril, 2017 http://tramarevista.com.ar/entrevista-a-roberto-pucci-historia-posmodernismo-y-racionalidad/

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¿En qué consiste el quehacer de la Historia? ¿Se trata de la búsqueda de verdades últimas acerca del pasado o es apenas el intento de interpretar lo que ocurrió de la manera más satisfactoria posible? El historiador y ensayista tucumano Roberto Pucci, en conversación con Manuel Martínez Novillo, reflexiona en torno a los problemas epistemológicos de la disciplina y repasa su vínculo personal con el oficio.

Historia. Erudición, interpretación y escritura (Biblos, 2016), su libro más reciente, que trata extensamente sobre estos temas, será presentado el próximo viernes 7 de abril en el Aula Magna de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT.

Quien no ha escuchado a Roberto Pucci dar clases, conferencias o hablar en público se está perdiendo de algo verdaderamente poco común. Pucci es como uno de esos intelectuales antiguos que podían pensar delante del auditorio y desarrollar espontáneamente, y con verdadera solidez, argumentos complejos. Yo lo escuché por primera vez en la Facultad de Filosofía y Letras de Universidad Nacional de Tucumán durante un curso extracurricular (que organizaba la agrupación estudiantil en la que yo militaba en aquel entonces) sobre el socialismo utópico y los pensadores socialistas anteriores a Marx.

En cierto momento de esa clase él se cuestionaba sobre la legitimidad de ejercer la violencia radical para imponer el orden socialista y lo hacía dando como ejemplo la Revolución Rusa. No pronunciaba afirmaciones tajantes, sino que más bien planteaba los dilemas que el asunto tenía. Creyendo que lo impresionaría, yo le pregunté (o quizás afirmé) si no era un caso como el ruso justamente aquel en el que la violencia servía para acabar con el sufrimiento y las injusticias. “Yo también he escuchado decir que se sufrió bastante más después de esa revolución”, me contestó y siguió con su exposición. Ese fue el primer intercambio de palabras que tuve con él. Ahora nos juntamos cada tanta a conversar como amigos, pero hasta entonces no habíamos charlado nunca.

A mí me llevó un tiempo notar que había una cortesía en esa respuesta, a pesar de que había sido proferida con la agudeza de un cuchillo. En verdad él no había “escuchado decir” eso; lo había leído en kilómetros de literatura histórica que yo, en ese momento, no sabía ni que existían. Pero no me dijo eso, no me dijo “yo, que leí infinitamente más que vos, te puedo decir que no fue tan así”. Tampoco quiso adoctrinarme ni refutarme. La enseñanza de Roberto Pucci era -y es- mucho más sabia y simple; lo confirmé en el tiempo y en el resto de mis encuentros con él. Él pareciera estar diciéndote veladamente siempre: “Seguí leyendo”. Y no lo dice como un maestro Siruela; lo dice como alguien que de verdad “sigue” leyendo y no “terminó” de leer nada, que descubre más cosas en la lectura y vive para esos descubrimientos.

Roberto Pucci nació en Tucumán en 1951 e ingresó a la carrera de historia en 1970. Según él, no fue un buen estudiante, porque estaba “demasiado metido en política”. En 1972 fue un protagonista determinante de las primeras elecciones estudiantiles en seis años y se convirtió en el Secretario de Cultura del flamante Centro Único de Estudiantes de Filosofía y Letras (CUEFyL). En 1973, con apenas veintiún años, fue candidato a intendente de la ciudad de San Miguel de Tucumán por el Frente de Izquierda Popular (FIP), el partido que dirigía a nivel nacional el historiador Jorge Abelardo Ramos. “Debo haber sacado doce votos”. El intelectual conspicuo, con el que me encuentro hoy una vez más, fue a pesar de su juventud un muy reconocido y respetado político de la izquierda tucumana de los años setenta.

Roberto me vuelve a contar (porque yo le pregunto) que permaneció en Tucumán durante el Proceso y siguió su actividad como dirigente político de manera clandestina en esos años. Por ello cayó preso “cuatro o cinco veces”. Una ocurrió en Buenos Aires cuando se dirigía a una reunión secreta del FIP -que no llegó a hacerse- y fue detenido junto a sus compañeros a la salida de un bar en Avenida de Mayo. Todos fueron a parar la Brigada de Investigaciones de la Policía Federal. “Esa vez fue la más siniestra. Pensaba que no salíamos, pero salimos”, recuerda ahora. ¿Por qué salieron?, le pregunto. “No sé. Hubo una gran cuota de casualidad, supongo. Pero hoy en día pienso que un rasgo muy importante que habría que reconocerle a Ramos como líder político era la claridad y el énfasis con que rechazó siempre la lucha armada. De eso hablamos hace poco con Carlos Zurita, un amigo que conservo de aquellos años. Ramos no era vago ni confuso en este asunto. Es de pensar que de algún modo esos policías que nos detuvieron sabían que si éramos del FIP no estábamos en la guerrilla.”

Luego Ramos perdió esa claridad, me cuenta. Se adhirió fervorosamente a la guerra de Malvinas propulsada por el “forajido” General Galtieri y les rechazó al FIP de Tucumán un comunicado escrito por el propio Roberto en que el que se decía, según recuerda, que “más que argentinizar las Malvinas, hay que malvinizar la Argentina: lo que significa traer definitivamente la justicia, la libertad y la democracia a estas tierras”. Después de eso Pucci se fue del FIP. Volvió a la Universidad en 1984 y trabajó como docente desde entonces. Escribió Historia de la destrucción de una provincia. Tucumán 1966 (2007) donde cuenta la historia trágica de Tucumán y sus ingenios azucareros bajo la dictadura de Onganía. Ese libro se agotó y tuvo una segunda edición. Y a pesar del “silencio de radio” con el que fue recibido en un principio por los círculos académicos de Tucumán y el país, actualmente es usado en las carreras de grado y posgrado de la UBA y el Instituto Di Tella, entre otras instituciones. Realizó la selección de textos y el estudio preliminar de la Antología conmemorativa de Juan Bautista Alberdi (2011), una excelente muestra en dos tomos de la obra del prócer tucumano que imprimió limitadamente la Cámara de Diputados de la Nación y que merecería una reedición y una tirada nacional. Y en Pasado y presente de la universidad de Tucumán (2013) reunió un conjunto de ensayos que muestran su posición aguda y crítica con respecto a la historia de su alma mater, la UNT.

Su nuevo libro Historia. Erudición, interpretación y escritura, que vio la luz el año pasado, no es un libro de historia, sino una reflexión sobre el quehacer de la historia. Un tema que, según su propio testimonio, lo obsesiona desde siempre y lo ocupa hace más de treinta años en el trabajo diario de la asignatura que enseña: Metodología de la Historia. Pero Historia no es nada parecido a un manual de epistemología. Es mucho más que eso. Se trata de una reflexión sobre la actitud que los seres humanos tienen -y/o deberían tener- al momento de preguntarse y recuperar el pasado que vivieron los demás seres humanos. Pucci critica severamente a los pensadores posmodernos que piensan que hacer historia es simplemente crear relatos y que no tiene nada que ver con buscar una verdad y una coherencia en el pasado. Pero tampoco confía en los solemnes profetas que creen que el pasado de los hombres guarda caminos velados que la historia puede descubrir y esculpir en mármol como verdaderas finales sobre la vida en la tierra. Él cree, en síntesis, que hay que buscar con seriedad, interpretar con inteligencia y escribir con claridad. Y, como me dijo veladamente a mí aquella vez, seguir haciéndolo todo tiempo: seguir leyendo, seguir interpretando y seguir escribiendo. Él mismo, en el libro, lo explica así: “En la historia no existen la verdades reveladas y absolutas, sino apenas aquellas interpretaciones que, para un momento dado en la evolución de la disciplina demuestran ser las más sólidas, profundas e iluminadoras (y nótese que todos estos adjetivos, u otros que quieran añadirse, no modificarán en nada la condición de interpretación, es decir de esto es lo mejor que sabemos o creemos saber hoy)”.

En el último párrafo del prólogo de Historia él agradece a personas que lo ayudaron en el proceso de escritura del libro. Y dos cosas llaman la atención: por un lado, el hecho de que una pequeñísima parte de esas personas son catedráticos de historia; por otro, ninguna de ellas figura como perteneciendo a una institución, ya sea educativa, universitaria o científica. A mí siempre Pipo (que es como todo el mundo lo conoce a Roberto en Tucumán) me pareció un outsider en los ámbitos académicos y este fragmento pareciera darme la razón.

¿Esta suerte de lejanía que se percibe en vos de esos ámbitos es una elección personal?

Roberto Pucci: En caso de ser cierta esa lejanía que percibís resultaría un tanto paradójica ya que, descontando ciertos oficios que practiqué, obligado por el exilio interior durante los años de plomo y de mi exclusión forzada de la vida universitaria (como improvisado técnico electricista, artesano talabartero, militante efímeramente rentado de un pequeño grupo de izquierda, administrador de fincas y hasta agricultor en pequeño, por cierto fracasado), me considero simplemente como un universitario característico, dedicado ininterrumpidamente a la docencia y a la investigación desde mi reincorporación en 1984. Y esto como actividad exclusiva y hasta excluyente de otros ámbitos de la vida, quizás más ricos, y probablemente también más venturosos. He trabajado durante décadas, y aún lo hago, como docente e investigador del llamado “sistema científico”, tanto universitario como extrauniversitario, con subsidios de la institución, del CONICET y también internacionales. Vale decir que integro plenamente el “sistema”, pero con la convicción de que el conocimiento crítico, el que verdaderamente importa para que la sociedad se piense a sí misma y se mejore (en caso de que tal cosa sea posible), exige que uno conserve, a toda costa, la independencia intelectual. El libro mismo es el fruto de ese prolongado ejercicio, balance y a la vez liberación de obsesiones intelectuales que nos asedian.

Una idea tuya que aparece a lo largo de todo el libro es la descripción de una corriente intelectual empeñada en realizar una “falsa querella contra el positivismo”. ¿Podrías explicar brevemente esa idea? ¿Cuáles son algunas de las consecuencias que tiene esta errónea interpretación del positivismo en las disciplinas humanísticas?

RP: El trasfondo intelectual de las corrientes filosóficas imperantes en el siglo XX, que une a la derecha y la izquierda, es su común aversión hacia la Ilustración, la razón y a lo que se dio en llamar “modernidad”, es decir la sociedad contemporánea. Su mayor triunfo es haber impuesto una particular imagen negativa de la Ilustración, resumida mediante la etiqueta del positivismo, al que convirtieron en un cajón de sastre en el cual el discurso “antipositivista” arroja todos los desperdicios. Pero dicha operación procede mediante una grosera distorsión de la Ilustración y del mismo positivismo, según expongo en el libro.

Estas corrientes comparten el culto de Nietzche y su crítica radicalmente conservadora de los valores occidentales: el liberalismo, la democracia y los derechos fundamentales del individuo, tanto políticos como sociales. Derechos que fueron conquistados muy trabajosamente  por  las sociedades contemporáneas y que, en no pocas ocasiones, hemos tenido la desdicha de ver debilitados y hasta borrados.

Quienes cultivan esas ideas practican la apología de las emociones, de las pasiones y de lo irracional. Ludwig Klages, por ejemplo, en un libro de finales de la década del veinte (El intelecto como antagonista del alma) desarrolló la incongruente noción de que lo correcto es pensar con los afectos y no con los conceptos. Luego Heidegger lo copiará sentenciando que “el intelecto es el más feroz enemigo del pensamiento”. Gran parte de la reflexión contemporánea sigue atrapada ahí.

Aunque la historia no es un saber último y absoluto, para vos, es claramente un saber posible, verdadero y perfectible.  El idealismo lingüístico trata a los que piensan como vos de positivistas. Los positivistas, sin embargo, te tratarán de relativista. ¿Dónde te ubicás vos? ¿Por qué no podés estar en uno de los dos lugares y persistís en una posición que parece molestarle a ambos?

La historia académica o profesional producida en las universidades es mucho menos que “científica”. Algo que, paradójicamente, muchos universitarios -que se declaran antipositivistas- proclaman hacer con absoluta falta de pudor. No, su rasgo más notorio es que se trata de una historia esencialmente ideológica, atada a una serie de fanatismos y de  “escuelas”, que predican algún ismo. Las principales son el marxismo crítico de la Escuela de Frankfurt, el constructivismo social y algunas ramas del estructuralismo y el post-estructuralismo. Algunas de ellas han hecho grandes aportes a la investigación histórica, pero ninguna constituye un espejo de la realidad.

No me resulta satisfactorio etiquetarme, pero como no huyo de las definiciones -siempre  necesarias- si insistís con la pregunta diría que soy un realista crítico o un relativista moderado, que no ignora que el conocimiento se funda en ciertos principios internos del saber formulados por quienes se enfrentaron al mundo teocrático para construir una ciencia laica, pero también es fruto de condicionamientos históricos y sociales. La tarea de quien procura elaborar conocimiento es mantenerse alerta frente a esa doble y ambigua condición, perfectamente comprensible por lo demás, puesto que deriva de nuestra falible condición humana.

Finalmente, una pregunta más general. En el libro hay una expresa defensa de ciertas formas del pensamiento racional (pero no absolutista) en contra de formas del nihilismo y el irracionalismo intelectual que vos relacionás con corrientes intelectuales como el estructuralismo, el neo estructuralismo y ciertos ámbitos del psicoanálisis. Tu preocupación con respecto a su surgimiento y éxito excede lo puramente intelectual y hace pie en consecuencias perniciosas que estas ideas podrían tener en la política democrática. ¿Tuvieron consecuencias? ¿Cuáles son y cómo influyeron en el devenir de la historia contemporánea?

RP: Las doctrinas posmodernas postularon anular toda distinción entre verdad y falsedad, entre razón y locura, entre el crimen y la decencia; hasta les pareció banal trazar la diferencia de fundar una sociedad en la injusticia y la arbitrariedad en lugar de en el derecho y la ley. Proclamaron asimismo la nesciencia, nuestra supuesta radical incapacidad de generar cualquier tipo de conocimiento válido. Elaboraron diversas variantes de lo que se dio en llamar doctrinas del velo, que se enraízan en el gnosticismo cristiano-herético y medieval, postulando un saber de tono místico y superior, el saber de un mundo que estaría más allá del mundo al que pertenecemos, al que nadie puede conocer salvo ellos mismos. Se colocaron en la posición oracular de quien ha sido llamado para revelar lo que no está al alcance de nosotros los mortales, son hermeneutas-mensajeros de un verbo de tono divino, o sobrenatural.

La primera generación de pensadores posmodernos, los estructuralistas como Levi-Strauss o Lacan, todavía presumía de cobijar aspiraciones científicas, pretendiendo incluso la matematización de sus disciplinas respectivas, pero con resultados absurdos por cierto. Lacan ensayó la conservación de un concepto rudimentario de lo “real”, pero apenas como un “imposible” que no puede ser significado, descubierto ni examinado, es decir como la esfera de lo incognoscible y de lo inefable. Paul Feyerabend, curioso epistemólogo sostuvo que la ciencia vale igual que la magia o la astrología. Y Foucault retomará a Nietzche para decir que la verdad ha dejado de ser tal, que no es más que la voluntad del Poder.

¿Si estas ideas afectaron el devenir histórico del mundo? Por supuesto que sí. La propuesta abstracta de confundir la verdad con el poder, por ejemplo, ayudó a borronear el hecho concreto de que la forma más perversa del poder, el autoritario o totalitario que prevaleció y prevalece en la historia entera del último siglo, es un generador de mentiras, de crímenes y de injusticias inenarrables, y no precisamente de verdades. Aunque a los intelectuales posmodernos les cueste reconocerlo, la apología de lo irracional y el repudio de la democracia moderna, con el pretexto de sus indudables imperfecciones, contribuyó a cimentar el poder arbitrario y a agrandar el horror provocado por las utopías revolucionarias devenidas en pesadillas. Oponerse radicalmente a la racionalidad y a la democracia es oponerse a los valores que se proponen asegurar el imperio de la justicia, del derecho y de la libertad.

La presentación de Historia. Erudición, interpretación y escritura se llevará a cabo el día viernes 7 de abril a las 20:00 en el Aula Magna de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNT, calle 25 de mayo 471. El historiador Luis Alberto Romero y el periodista Álvaro Aurane disertarán acerca del libro y conversarán con el autor. La entrada es libre y gratuita.

Imágenes: Revista Trama.

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A 35 años de Malvinas, las historias de los 23 tucumanos que fallecieron

Sus rastros quedaron desperdigado por la geografía tucumana y por otros rincones del país. A 35 años del inicio de la guerra, es tiempo de rescatar esa memoria.

Pasan los años y los recuerdos van borrándose. Ya son 35 desde que se abrió la herida de Malvinas, guerra que se cobró 649 vidas argentinas. Entre esos caídos había 23 tucumanos. Las preguntas se acumulan: ¿quiénes eran? ¿En qué rincón de la provincia nacieron? ¿Qué fue de su infancia, de su adolescencia, de su juventud? ¿Cuáles eran sus ideas, sus aspiraciones sus sueños? Esos tucumanos eran hijos, hermanos, amigos, en varios casos esposos, y también padres. ¿Quién los recuerda? ¿Cómo? ¿Cuál es su legado?

El primer dato es sorprendente: los 23 murieron a bordo del Crucero Belgrano. No hubo tucumanos caídos en las islas. Ninguno fue víctima de las balas inglesas, no hay tumbas en el cementerio de Darwin que remitan a Tucumán; todos sucumbieron ante los misiles del submarino aquella madrugada de horror y tragedia. Por eso no hay cuerpos, los muertos se hundieron junto con el Belgrano. Salvo, quizás, el de Miguel González. El féretro que reposa en Monteagudo puede entregar alguna sorpresa. Jamás lo abrieron.

El desafío periodístico, irresistible, quedó planteado: investigar caso por caso, rastrear a los 23, encontrar a sus familias. Muchas quedaron enraizadas en el interior -profundo y rural- de la provincia. Otras levantaron vuelo y se radicaron muy lejos. La tecnología ayudó a acelerar los contactos, pero la naturaleza del tema, tan delicada, impuso el cara a cara. Por medio de esos diálogos, pausados y reflexivos, las memorias empezaron a fluir. Primero con datos, después con anécdotas, al final con aperturas absolutas de los corazones. Aparecieron las fotos, las medallas, los objetos y las preciadas cartas.

Narrar las 23 historias demandó sumergirse en el clima de la época y traerla a este presente, tan distante, tan diferente. Para conocer, para descubrir, para comprender. Y, sobre todo, para mantener viva la memoria.

Los 23: sus hogares natales, sus historias

Víctor Antonio Nieva / AGUILARES

Juan Carlos Reguera /TARUCA PAMPA – BURRUYACU

Oscar Quipildor / TAFÍ VIEJO

Miguel González / MONTEAGUDO – SIMOCA

Francisco Alfredo Gálvez / CAPITAL

Claudio Nieve Condorí / RODEO GRANDE – TRANCAS

José Alberto Romero / BELLA VISTA

Juan Edelmiro Barrionuevo / MONTAÑITA – FAMAILLÁ

Juan Rolando Galván / RÍO SECO

José del Carmen Orellana / SAUCE HUACHO – GRANEROS

Marcelino Guerrero / TALA POZO – BURRUYACU

Jorge Luis Vélez / SIN DATOS

René Antonio Escobar / LAS TALITAS

Manuel Alberto Medina / SIN DATOS

Enrique Maciel Talavera / FAMAILLÁ

Omar Madrid / SIN DATOS

Ángel Ricardo Juárez / LA FAVORINA – CRUZ ALTA

Néstor Corbalán / LA POSTA – LA COCHA

Mario Luis González / ATAHONA – SIMOCA

Roque Ramón Quintana / SANTA ROSA DE LEALES

Miguel Roberto Paz
/ CAPITAL

Mario Enrique Flores / CÓRDOBA

José Humberto Rodríguez / TRANCAS

Los hechos

– La guerra entre Argentina y Gran Bretaña se desarrolló del 2 de abril al 14 de junio de 1982. Murieron 649 argentinos.

– El 2 de mayo de 1982, dos misiles disparados por el submarino nuclear Conqueror hundieron al Crucero ARA General Belgrano en el Atlántico sur. Murieron 323 tripulantes.

– El Belgrano había servido en la Armada de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial con el nombre de Phoenix. Adquirido por Argentina, se incorporó a la Marina el 9 de abril de 1951.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/724283/actualidad/destino-heroes-historias-23-tucumanos-murieron-malvinas.html

Noticias de importantes de nuestra RED

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Como sabrán, junto al Boletín Histórico Sociedad Historia y Geografía de Chile y su entidad, la Sociedad de Estudios Históricos, Arqueológicos y Geográficos de Chile comenzamos a surcar una alianza de reciprocidad, una pequeña red de colaboración mutua que para el próximo boletín suyo y número nuestro comenzará a dar sus frutos.

En el próximo número de RHPT van a poder disfrutar de un artículo del Boletín en formato original y en el Boletín Histórico el artículo publicado en nuestro nº4  “Disciplinamiento e incorporación laboral de la mano de obra indígena en la industria azucarera del noroeste argentino a finales del siglo XIX y principios del siglo XX” Andrés Felipe Pabón Lara

Sucesivamente continuaremos realizando este ejercicio de colaboración para profundizar nuestros lazos

CLAVES PARA ENTENDER NUESTRO TIEMPO