IX Jornadas de Historia de las Izquierdas del CeDInCI (Nov. 2017 – Bs As)

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AGENDA-DIFUSIÓN

IX Jornadas de Historia de las Izquierdas del CeDInCI

A diecisiete años de su inicio, se lanzan las IX Jornadas de Historia de las Izquierdas del CeDInCI en el año del Centenario de la Revolución Rusa de Octubre de 1917.

Las Jornadas de Historia de las Izquierdas, desde su primera edición en el año 2000, se han consolidado como un punto de referencia y encuentro de investigaciones del continente dedicadas a la historia, la cultura y la política de las izquierdas de los últimos dos siglos.

El 23 y 24 de noviembre de 2017 se celebrará su novena edición bajo el título “100 años de Octubre de 1917. Peripecias latinoamericanas de un acontecimiento global”. Durante esos dos días se reunirán especialistas, investigadores e investigadoras y expondrán sus trabajos sobre distintas aristas de la Revolución Rusa y su impacto local.

En esta oportunidad, llegarán desde el exterior Bruno Groppo (CNRS, Francia), Dainis Karepovs (UNICAMP/CEMAP/Interludium, Brasil) y Ricardo Melgar Bao (INAH, México). Asimismo exponen: Martín Baña (UNSAM-CONICET), Martín Bergel (UNSAM/UNQ/CONICET), Vera Carnovale (CeDInCI-UNSAM/CONICET), Adrián Celentano (FaHCE-UNLP), Laura Fernández Cordero (CeDInCI-UNSAM/CONICET), Luciano García (UBA/CONICET), Claudio Ingerflom (EH-UNSAM), Ricardo Martínez Mazzola (UNSAM/CONICET), Adriana Petra (CeDInCI-UNSAM/CONICET), Augusto Piemonte (UBA/CONICET), Emiliano Gastón Sánchez (IEH-UNTREF/CONICET), Pablo Stefanoni (CHI-UNQ) y Horacio Tarcus (CeDInCI-UNSAM/CONICET).

Para mayor información se puede escribir a: <jornadas@cedinci.org> o FB/IX Jornadas de Historia de las Izquierdas.

Asistencia libre y gratuita hasta agotar la capacidad de la sala.

Nevins, Allan y Henry Steele Commager con Jeffrey Morris (1994) Breve Historia de los Estados Unidos

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Esta Breve Historia de los Estados Unidos permite al lector seguir paso a paso, con amenidad y profundidad, el tránsito del pueblo estadounidense desde aquélla mañana de abril de 1607 en que tres naves inglesas anclaron en Chesapeake y desembarcaron los primeros colonos, hasta la presidencia de George Bush, en un mundo ya radicalmente distinto, diferencia que no debe poco precisamente a los hechos aquí relatados.
Los Estados Unidos son una nación singular. En su breve historia han llegado a convertirse en la primera potencia mundial. Los sucesos que han marcado este vertiginoso ascenso son fruto de un espíritu vigoroso que encarna en aquéllos pioneros que sometieron a fuerza de trabajo y esfuerzo personal un vastísimo territorio, y en los estadounidenses de hoy, que reafirman en la vida nacional su individualidad y su valor personal frente a cualquier intento de sujeción.
Los autores agrupan los acontecimientos nacionales según cada período presidencial, estrategia que ayuda mucho a imprimirle a esta obra un claro tinte didáctico. Nada importante de la vida estadounidense escapa al análisis crítico de los autores: la injusticia hacia los negros, los descalabros de la política exterior, el desastre de la guerra de Vietnam, los rasgos positivos y negativos de cada uno de sus líderes, el análisis de las grandes empresas o la ingenuidad de los planteamientos políticos anticomunistas.
Allan Nevins, especialista en historia de los Estados Unidos, impartió cursos en las principales universidades de su país y obtuvo, además de otros premios, el Pulitzer de biografía en 1932 y 1937. Entre sus obras destacan “The War for the Union” y “Herbert H. Lehman an His Era”. Henry Steele COmmager posee también un amplio historial docente y es el reconocido autor de obras como “Major Documents of the Civil War” y de la monumental “The Rise of the American Nation”.

[TEXTO DE LA CONTRATAPA]

De facebook

Curso de posgrado Gestión del Patrimonio Cultural (Bs As)

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Curso de posgrado
Gestión del Patrimonio Cultural
Propuesta de formación que proporciona elementos conceptuales para el abordaje de la problemática patrimonial. Aporta herramientas concretas y prácticas para la formulación de programas, mecanismos y procedimientos para la protección del patrimonio, su manejo y gestión. Se imparten módulos teóricos y se abordan casos reales que se presentan en el ámbito laboral de los participantes, trabajados en una modalidad de taller con la orientación del cuerpo docente especializado en la materia.

Cierre de inscripción: 11 de agosto

Contacto: gestionculturalyterritorial@untref.edu.ar

Inicio: 18 de agosto

Día y horarios:
viernes de 10:00 a 13:00 hs. y de 14:00 a 17:00 hs.

Sede Centro Cultural Borges, 3er piso
Viamonte 525 – CABA

Seminario CeDInCI (17/8 – Todos los jueves – Bs As)

Gran seminario que dará nuestra colega y amiga Adriana Petra próximamente, para quien guste.

“Historia intelectual, historia de las izquierdas. Un recorrido en torno al caso de los intelectuales y la cultura comunista”. Desde el 17 de agosto, los jueves de 19 a 22 hs.

Historia intelectual, historia de las izquierdas. Un recorrido en torno al caso de los intelectuales y la cultura comunista
Adriana Petra (CeDInCI/UNSAM- CONICET).
17 de agosto al 26 de octubre de 2017
11 encuentros, 33 horas
Jueves de 19 a 22 horas

El programa completo puede verse aquí:  http://www.cedinci.org/PDF/Posgrados/3-Petra%20Programa%20CeDInCI%20UNSAM%202017.pdf

La Guerra Falsa

De Jesús García Barcala

Tiene varios nombres, dependiendo del idioma. Los ingleses la llamaron la Guerra Falsa, “Phoney War; para los franceses fue de broma, “Drôle de guerre”. Los alemanes la bautizaron como la “Sitzkrieg”, la Guerra Sentada. En castellano, puede ser la Guerra Falsa, de Coña o de Broma, o como a mí me gusta, el “Remedo de Guerra”.

Con esos apelativos nos referimos al periodo de tiempo que transcurrió entre las declaraciones de guerra de Gran Bretaña y Francia contra Alemania, el 3 y 4 de septiembre de 1939, respectivamente, y el inicio de las hostilidades reales, el 10 de mayo de 1940.

Durante ese tiempo en el que Alemania invadía y conquistaba Polonia, los aliados se preparaban para el combate. Pero guerra de lo que se dice guerra en el frente occidental, muy poca. Nadie se atrevía a dar el primer paso, pensando en que aún había posibilidades de paz. Ingenuos.

Phoney war, la guerra falsa

Mas en…http://www.cienciahistorica.com/2017/07/18/la-guerra-falsa-cona-broma/

Presentación del libro Policías escritores, delitos impresos (7 de agosto – Bs As)

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Una conversación con Dominique Kalifa, Marcos Bretas y Diego Galeano a propósito de la publicación de “Policías escritores, delitos impresos” (Diego Galeano y Marcos Bretas coords., Editorial Teseo). Modera: Lila Caimari

Lunes, 7 de agosto entre 16:00 y 19:00

Universidad de San Andrés – Sede Centro. Calle 25 de Mayo 586, Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Simposio “Movimiento obrero e izquierda en América Latina” (Noviembre 2017 – Córdoba)

V Jornadas Internacionales de Problemas Latinoamericanos: “Los Movimientos sociales frente a la restauración neoliberal: resistencias, oposición y re-construcción de perspectivas teórico-políticas emancipatorias”

Facultad de Filosofía y Humanidades y Facultad de Ciencias Sociales
Universidad Nacional de Córdoba
23 al 25 de Noviembre de 2017

Simposio

“Movimiento obrero e izquierda en América Latina.

Experiencias de organización y lucha en el siglo XX”

Coordinadores:

Hernán Camarero (UBA/CONICET/CEHTI) hercamarero@gmail.com

Alejandro Schneider (UBA/UNLP) aschne…@yahoo.com.ar

Diego Ceruso (UBA/CONICET/CEHTI) diegoceruso@gmail.com

Leandro Molinaro (UBA/ CEHTI) leandro…@gmail.com

Resumen:

El movimiento obrero ha sido un protagonista fundamental en la historia social y política de América Latina a lo largo del siglo XX. Como aporte a una mayor profundización del conocimiento acerca de la estructura y dinámica de este actor, en este simposio nos proponemos examinar el complejo vínculo tejido entre los trabajadores y las corrientes de izquierda, en el triple plano de la lucha, la organización y la representación ideológico-política.

Es indudable que la temática propuesta se entrelaza con nudos conceptuales (y empíricos) que no deben obviarse. Existe una relación entre el eje del simposio y la dinámica que se desenvuelve con el Estado y, también, con el Capital. Ambos elementos no deben escindirse para abarcar de manera satisfactoria la dinámica del movimiento obrero y la izquierda a través del siglo XX latinoamericano.

Además, incentivamos la presentación de trabajos que aborden experiencias en clave comparativa o que investiguen instancias regionales que trasvasen el estricto orden nacional con la intención de fomentar una mirada de integración desde la perspectiva de la lucha y la experiencia organizativa.

Presentación de Resúmenes

Los resúmenes se recibirán hasta el 1 de agosto de 2017. Los mismos deberán enviarse a través del sitio web de las Jornadas (http://jornadasproblemaslatinoamericanos2017.blogspot.com.ar/) cargándolo en los formularios en línea. En español o portugués, con hasta 250 palabras, que especifique la importancia del artículo, sus alcances, contribuciones y particularidades. Sin palabras clave.

Los coordinadores de los simposios evaluarán cada propuesta para decidir su aceptación. La divulgación de los resúmenes aprobados se comunicará antes del 25 de agosto de 2017.

Los resúmenes y artículos deberán incluir obligatoriamente la siguiente información:

1. Numero de Simposio;

2. Apellidos y nombres completos del (los) autor (es);

3. Institución de pertenencia;

4. Correo electrónico de contacto;

5. Título del trabajo: eventualmente, subtítulo aclarando / ampliando.

Presentación de Ponencias

Los trabajos podrán tener hasta tres autores y una extensión máxima de 60.000 caracteres con espacios, incluyendo citas y bibliografía, con fuente Times New Roman tamaño 12, a 1.5 espacio, márgenes de 2.5 simétricos, notas a pie de página y en formato Word (2003 o superior). Y deberán ajustarse estrictamente a las Normas Editoriales de las Jornadas. La fecha límite para el envío de ponencias a los coordinadores de simposio será el 1 de Octubre de 2017.

Alrededor del mundo ¿Buenos Aires? 1900: “Las envenenadoras”

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Siempre resulta interesante hojear revistas tipo Caras y Caretas, porque puede encontrarse con miradas de una época, en este caso del mundo criminal donde se hace una reseña de las “envenenadoras más célebres”. Pertenece a la revista “Alrededor del mundo”, ¿de Buenos Aires?

https://drive.google.com/file/d/0ByUqOM_57NyGaUp6S2t4Q2pYeW8/view

Los invito a visitar la página http://antiguosdocumentos.blogspot.com.ar/

 

Boureau, Alain. “Satan the Heretic. The birth of demonology in the medieval west”, Chicago, 2006

Una traducción de “Satan heretique”, del año 2004. En este trabajo Alain Boureau intenta rastrear los orígenes de la demonología radical (es decir, el pensamiento teologal que le daba un respaldo teórico a la persecución brujeril) observando la cuidadosa relación, en el pensamiento clerical, entre la figura del demonio y las herejías. En efecto, en la medida en que se consideraba que las herejías eran en última instancia invenciones diabólicas para engañar a los creyentes, ¿acaso el aumento del fenómeno herético en la Europa bajomedieval no podría haber conllevado también un aumento en la importancia de la figura satánica en las mentes y teorizaciones clericales?
Ahora bien, un momento peligroso del texto es cuando este autor francés comienza a plantear que en el siglo XIV encontramos una ruptura total en la forma en que los aparatos represivos de la Iglesia entendían a la herejía. Según Boureau, estaríamos presenciando cómo la categoría de “herejía” pasa de ser la mera ‘sententia’ errónea (un “error” de pensamiento, un pecado de pensamiento) a ser analiza desde la perspectiva de la praxis pura (bajo la forma del ‘factum hereticale’). Es decir, pasa de pensarse en una “herejía de pensamiento” cuyo ‘sujeto’ serían intelectuales aislados, a pensar en una “herejía de la práxis” cuyo ‘sujeto’ serían grupos colectivos o sociales.

Sin embargo, podemos establecer que la tradición eclesiástica ya había dado muestras de no restringir la herejía al campo de lo meramente intelectual-individual. En el Liber Extra de Gregorio IX, por ejemplo, encontramos que aparecen catalogados como “pecados” actos tales como la simonía (la mercantilización de los cargos eclesiásticos). Incluso la definición de Grossatesta, un teólogo medieval que parecería darle la razón al esquema de Boureau, encontramos que el pecado interno-‘mental’ se emparenta con su expresión en una práctica concreta. Se suele citar a Grossatesta para plantear que la Iglesia hasta el siglo XIV consideraba que la herejía era la defensa obstinada de la sententia errónea, pero tal “defensa obstinada” está ligada necesariamente a una difusión pública. Es decir, sin un acto que exteriorice, no hay herejía.

Esta “individualización” del hereje de tiempos pre-modernos constituye el anacronismo que Guerreau denomina “doble fractura”: La naturalización de categorías ilustradas del pensamiento (que, como tal, son históricas) por parte del historiador.
“El creyente premoderno no puede distinguir aquello que llamamos ‘religión’ como una esfera de la vida social, dado que la fides se concibe como la práctica que precisamente estructura toda su vida social, una praxis de intercambios temporalizados que cimienta la sociedad en todas sus instituciones y que asegura la correcta ligazón entre sus miembros en tanto colectivo interlocutor de un diálogo con el Otro divino. La creencia es ante todo un creer encarado como norma social. De esta forma, lejos está de la adhesión individual a un listado de enunciados dogmáticos que clasifica a un creyente como perteneciente a una religión o a otra (operación ilegítima en un mundo que no reconoce la pluralidad de cultos desde un punto de vista ontológico). Si esta perspectiva de la creencia medieval es correcta, entonces las faltas a la creencia tampoco pueden configurarse en el plano doctrinario o debe contemplarse para su detección el aspecto práctico, social y de intercambio que define al creer.” (Morín, Alejandro. “La herejía medieval entre la sententia errónea y la pura praxis” [Actas del III Simposio Internacional sobre Religiosidad, Cultura y Poder], Buenos Aires, Argentina, 25 al 27 de agosto de 2010, p 5).

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THOMPSON, E.P. Agenda para una historia radical.

agenda-para-una-historia-radical-e-p-thompson_MLA-F-3153192452_092012Un nuevo volumen del historiador británico E. P. Thompson, procedente de una antología publicada en Inglaterra póstumamente, es un compendio de ensayos de diferente naturaleza y es una muestra de las espléndidas maneras y procedimientos del investigador anglosajón. Cuando ya nadie lo esperaba, cuando únicamente la muerte había acallado su voz rebelde de individuo y de historiador, cuando ya sólo nos resignábamos a releerlo, justamente en ese momento de desamparo y de orfandad, E.P. Thompson regresaba al mercado español. En efecto, hacia finales del año 2000, la editorial Crítica entregaba a sus lectores todo un presente, un volumen que no era mera reedición y que reunía trabajos menores o circunstanciales del gran investigador británico. Se trataba de un compendio de ensayos de diferente naturaleza, unos de índole biográfica y otros, por el contrario, analíticos, metodológicos o, incluso, autobiográficos. Imaginemos a un joven historiador que, estando interesado por Thompson, lo ignorara todo o casi todo acerca de este libro, que no supiera su naturaleza y su procedencia. ¿Un nuevo volumen del británico?, se preguntará. ¿Pues no había muerto en 1993? Quizá sea ésta una obra que dejara inédita —podría decirse nuestro joven lector— y que sólo ahora, varios años después, haya podido editarse en castellano. Revisa en su interior, echa un vistazo a sus páginas, comprueba el pie de imprenta, busca un prólogo justificativo, examina los paratextos que se incluyen en la contracubierta, hace un esfuerzo indagatorio, pero nada de eso le resuelve su ignorancia, sus dudas y su desconcierto. Nada, en efecto, se aclara y lo único que le resta a este lector contumaz es aceptar el título (Agenda para una historia radical), informarse de la cronología de los ensayos –que, salvo en un caso, sí que se incluye en la primera plana de cada uno de los capítulos–, hacer averiguaciones extratextuales y, a la postre, confiarse a la lectura del volumen. ¿Y qué descubre? No hay equivalente inglés de este libro, es decir, no hay una obra que cuyo epígrafe sea Agenda for a Radical History; pero sí que hay un volumen póstumo de E.P. Thompson al que podemos tomar como su remota fuente y que lleva por título Making History: Writings on History and Culture, un volumen aparecido en Merlin Press inmediatamente después del fallecimiento de su autor. Ese libro contenía veinte ensayos de desiguales extensión y objeto, de diferentes propósito y esfuerzo, ensayos que el historiador había ido entregando a lo largo de tres décadas a publicaciones tales como Dissent, The Times Literary Supplement o The London Review of Books. En las páginas de Making History se amalgamaban trabajos sobre Mary Wollstonecraft, sobre Eleanor Marx, sobre Tom Maguire, sobre William Morris, sobre Peterloo o sobre la familia británica. Además, para hacer más heterogénea, más variada y más rica la antología, el volumen añadía un extenso poema (“Powers and Names”), testimonio de su condición de versificador y ejemplo de la dedicación literaria en la que también se empeñaron su padre y su hermano. El libro, en fin, acababa con un brevísimo ensayo titulado -ahora sí- “Agenda for a Radical History.”  La obra española, la obra cuya epígrafe reza así (Agenda para una historia radical) carece de indicaciones, está desprovista de instrucciones editoriales, no cuenta con un prólogo informativo y silencia el origen remoto del que este texto sería su traducción parcial. De este hecho sorprenden dos cosas. La primera, la amputación misma; la segunda la carencia de paratextos y de noticias que adviertan al lector español de su procedencia y de las circunstancias personales, biográficas, y de los ensayos reunidos. Ignoramos por qué el editor español adelgaza la obra inglesa, algo extraño si tenemos en cuenta que el fallecimiento del británico cierra definitivamente su producción y que, por tanto, cualquier texto inédito en castellano y del que Crítica pueda hacerse con los derechos se convierte en una lección póstuma, un legado post mortem, en la joya que se rescata del ilustre investigador; e ignoramos también por qué Agenda para una historia radical no cuenta con el acostumbrado prefacio de Josep Fontana, el historiador que ha sido el prologuista habitual de Thompson desde la primera edición, en 1977, de La formación histórica de la clase obrera (The Making of the English Working Class). El primer hecho -el de la amputación-, con ser extraño, no es infrecuente en la edición peninsular de Thompson. En efecto, las obras de este británico esencial han tenido averías en España, como fue el caso de la defectuosa traducción de la Formación que Laia publicara con el aval del historiador catalán y que habría justificado una nueva versión para Crítica en 1989, con prólogo de Fontana otra vez; o como ha sido el caso de las ediciones incompletas, por ejemplo, de The Poverty of Theory and Other Essays, un volumen del que la edición española eliminó los other essays. El segundo hecho -la falta de un prólogo justificativo- es propiamente un arcano sobre el que no podemos pronunciarnos, pero que, a la postre, daña la edición española. ¿A qué puede deberse?, se preguntará nuestro joven lector. ¿Al conocimiento ya universal de Thompson? Si ésta es la razón, en ese caso deberíamos preguntarnos por qué la edición en Crítica de la Intervista sul nuovo secolo, de Hobsbawm, un volumen contemporáneo al de la Agenda, se introducía con un prólogo entusiasta y polémico de Fontana. Alguien podría oponer a nuestro historiador joven e inquisitivo que éstos sólo son datos materiales, datos circunstanciales de la publicación española, pero lejos de ser nonadas o irrelevancias, esos hechos debemos tomarlos como condiciones de lectura, como instrucciones que el editor nos da o nos ahorra y que facilitan o dificultan la recepción de las obras. Por tanto, cabe reprocharle a Crítica esa falta de prólogo o la delgadez misma del volumen, sólo un pálido reflejo del libro inglés, y cabe reprochar esas carencias como averías de la difusión española de E. P. Thompson. ¿Aun así vale la pena leer esta obra?, se preguntará nuestro interlocutor. Por supuesto, Thompson es siempre una fiesta del pensamiento y de la escritura, una joya de la investigación y de la reflexión, un autor en el que incluso sus desvaríos y sus obstinaciones son interesantes. El volumen es misceláneo y la urdimbre es dificultosa, dado que sus retales son de varia procedencia y de distinta confección. Sin embargo, podrá hacerse una lectura significativa y provechosa de esta obra si seguimos una perspectiva historiográfica. Más que empeñarse en validar, defender, corregir o refutar los datos concretos que contienen estos ensayos, más que confirmar o enmendar las informaciones que se dan, el joven lector, ese historiador in pectore que aspira a aprender de sus mayores, hará bien en averiguar su perfil general y el atributo principal que los caracteriza. ¿Y cuál es éste? En el conjunto de la obra domina lo biográfico y lo propiamente autobiográfico, sea esto último de modo explícito o implícito. Hay personajes que se exhuman, personajes de la tradición radical británica, personajes que pertenecieron a una colectividad más vasta y de la que fueron vestigio, resultado y desmentido; personajes que siendo hijos de su tiempo supieron, sin embargo, hacerse a sí mismos comomaking-history-writings-on-history-and-culture individuos peculiares, heroicos y dañados, individuos que se obstinaron en elegir su vida por encima del destino que se les tenía reservados y que debieron hacer frente a las injurias de la historia y de los contemporáneos. Hay personajes a los que Thompson regresa evitando la arrogancia tan común del biógrafo sabelotodo y parlanchín, la jactancia de quien ha vivido después y se siente capaz de juzgar sus errores y sus empecinamientos. Es ésta una excelente lección que nuestro joven historiador no debería desestimar, pues aunque no son propiamente biografías, esos capítulos –que antes fueron ensayos, conferencias o reseñas— revelan respeto y ternura, erudición, empatía y buen juicio. Ya lo dijo el propio Thompson al principio de la Formación: no deberíamos tener como único criterio de evaluación histórica el que las acciones de un hombre se justifiquen o no a la luz de lo que ha ocurrido después. Es decir, el buen historiador es aquel que reconstruye en contexto y sabe que ese hecho, ese dato o esa conducta forman parte de una cadena de significados copresentes para el biografiado. Pero hay más. Las bellas páginas que Thompson dedica a Mary Wollstonecraft, por ejemplo, son retazos de una autobiografía encubierta o, si se quiere, un modo de autoanálisis. Lo que valora de ella, lo que la hace memorable a ojos del historiador británico, es lo que mejor le caracteriza a él: individualismo contumaz, altruismo noble y elegante y benevolencia moral, arrojo ético, radicalismo y obstinación frente a la fatalidad, y, en fin, coraje intelectual de pensar por sí misma, el coraje de quien no quiere abandonarse a la pereza de lo ya sabido. Lo que celebra en Wollstonecraft, en William Morris o en Christopher Caudwell es lo que les distingue, lo que les hace diferentes y que es resultado no de la fatalidad, sino de la autodeterminación, lo que les hace ser peculiares dentro de su comunidad moral oponiéndose a las rutinas y cegueras de la colectividad política o de las tradiciones intelectuales. Ésta es, desde luego, otra enseñanza espléndida para nuestro joven lector, para nuestro historiador in spe. Por eso justamente, los ensayos dedicados a la historia radical o a las relaciones de la disciplina con la antropología no son un repertorio de instrucciones a seguir ni un compendio de directrices a respetar. Son sobre todo un apuesta en favor de la innovación historiográfica, en favor del estudio de la costumbre y del folklore como formas de la cultura popular, o en favor del microanálisis de lo atípico como revelador de la norma o de lo evidente que no se percibe. Pero esos ensayos son también una invitación a luchar contra los malos hábitos y los lugares comunes de la profesión, como, por ejemplo, la superstición del cuantitativismo, el culto que rendimos a la cifra y al anonimato; son, en fin, un reto a la tradición marxista de la que él procedía y que para Thompson no era ni podía ser autosuficiente ni fundarse en dogmas estériles (base/superestructura, por ejemplo). El joven lector lo debe saber: no hay ni hubo privilegio para la historia marxista ni para la historia radical; no hay ni debe haber prerrogativas para la historia académica: como decía en un ensayo de 1985 y ahora reproducido, la historia que postulo “pide los niveles más exigentes de la disciplina histórica. La historia radical debe ser buena historia. Debe ser tan buena como la historia pueda ser”. Se trata, en efecto, de una historia que aborda con audacia sus objetos, que los crea y no los da por supuestos, que observa a los antepasados con ternura y con camaradería, con la misma distancia y condescendencia con que estamos dispuestos a contemplarnos a nosotros mismos; una historia que rompe las tradiciones, que sortea las barreras de las ciencias y que se sirve intuiciones, de materiales y documentos muy diversos con los que emprender exégesis y evaluación; se trata de una disciplina, en fin, que hace de la prosa histórica un momento de creación, un momento de la más alta literatura, la expresión de un acto comprensivo gracias al cultivo de la excelencia escrita. Nuestro joven lector ya lo sabe: así se es historiador.

[Justo SERNA. “Cómo ser historiador”, in Ojos de Papel, sábado 24 de febrero de 2001]

https://introduccionalahistoriajvg.wordpress.com/2013/06/29/%E2%9C%8D-agenda-para-una-historia-radical-1994/

LIBRO

 

¡Feliz día del historiador!

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Hoy en Argentina se celebra el día del historiador, asi que, feliz día a todas aquellas personas que hacen que nuestra disciplina crezca y se profundice día a día con sus investigaciones. ¡Feliz día!

Ley 25.566
Declárase Día del Historiador el 1° de julio de cada año.
Sancionada: Marzo 14 de 2002.
Promulgada: Abril 4 de 2002.
El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. sancionan con fuerza de Ley:
ARTICULO 1º — Declarar Día del Historiador el 1º de julio de cada año a los efectos de recordar y homenajear el esfuerzo que han realizado y realizan los escritores, investigadores, profesores y aficionados dedicados al estudio, propagación y análisis de los acontecimientos de carácter histórico.

CLAVES PARA ENTENDER NUESTRO TIEMPO