Las Trece rosas

Las Trece rosasPlaca que recuerda en el cementerio de la Almudena a las Trece Rosas, trece jóvenes militantes de las Juventudes Socialistas fusiladas frente a la tapia de la que fuera cárcel de mujeres de Ventas de Madrid el 5 de agosto de 1939, con motivo del 68 aniversario del fusilamiento. (Hemeroteca)

‘Voy a morir con la cabeza alta sólo te pido que quieras a todos y que no guardes nunca rencor a los que dieron muerte a tus padres, eso nunca. Las personas buenas no guardan rencor Enrique. Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la cimentaron a mí, hijo. Hasta la eternidad’.

Así se despedía Blanca Brisac Vázquez, ya en capilla, de su único hijo de once años, aquella desoladora noche del 5 de agosto de 1939. Pocas horas después, la joven madre de 29 años, la mayor de todas ellas, la única casada, era fusilada en compañía de doce de sus compañeras de la madrileña cárcel de las Ventas ante las tapias del cementerio del este. El tribunal de las Salesas las había juzgado el día anterior. La sentencia decía: ‘Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.246, que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados (…) responsables de un delito de adhesión a la rebelión (…) Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados (…) a la pena de muerte’. Cuarenta y ocho horas después, las trece mujeres, entre 18 y 29 años, fueron fusiladas. Eran las “13 rosas”.

‘Juro aplastar y hundir al que se interponga en nuestro camino’, amenazaba Franco, ebrio de poder, en sus discursos. Habían pasado cuatro meses desde que el dictador se había proclamado vencedor. Los tres años de la Guerra Civil habían dejado Madrid destruida. La desolación alcanzaba tanto a vencedores como a vencidos, marcados unos y otros por hondas secuelas físicas y psicológicas. El nuevo régimen no contribuyó a aminorarlas. Bien al contrario, instauró un clima de flagrante represión.El Generalísimo estaba decidido a depurar la sociedad, de forma que las redadas, detenciones y ejecuciones sumarias, fruto de la infiltración de espías, estaban a la orden del día. A las privaciones a las que se hallaba sometida la sociedad española se sumó el malestar y el resquemor generado por la presión del régimen sobre la ciudadanía. Las delaciones eran moneda corriente: vecinos, amigos e incluso familiares podían convertirse en auténticos enemigos.

Cuatro de las trece rosas fusiladas en madrid en agosto de 1939. De izquierda a derecha y de arriba abajo: ANA LÓPEZ GALLEGO, LUISA RODRIGUEZ DE LA FUENTE, MARTINA BARROSO Y BLANCA BRISAC Las Trece Rosas, nombre colectivo que se le dio a un grupo de trece jóvenes, la mitad de ellas miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fusiladas por el régimen franquista en Madrid, el 5 de agosto de 1939, poco después de finalizar la Guerra Civil Española.
Cuatro de las trece rosas fusiladas en madrid en agosto de 1939. De izquierda a derecha y de arriba abajo: ANA LÓPEZ GALLEGO, LUISA RODRIGUEZ DE LA FUENTE, MARTINA BARROSO Y BLANCA BRISAC Las Trece Rosas, nombre colectivo que se le dio a un grupo de trece jóvenes, la mitad de ellas miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), fusiladas por el régimen franquista en Madrid, el 5 de agosto de 1939, poco después de finalizar la Guerra Civil Española. (Hemeroteca)

En junio se habían iniciado los ajusticiamientos a mujeres, pero el de las “13 rosas” fue el más execrable de los cometidos por los vencedores. En teoría la ejecución obedecía a la punición por el asesinato de un comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón, su hija y su chófer el 27 de julio anterior. Pero las detenidas se hallaban ya en prisión en esa fecha. Todo parece indicar que los vencedores se hallaban determinados a ‘limpiar’ el país de toda simiente roja y aquellas trece mujeres, elegidas al azar entre las 4.000 reclusas hacinadas en las Ventas, saciaron con su muerte las ansias de supremacía del dictador.

Ocho de ellas eran menores de edad: modistas, una pianista, una secretaria, una sastre… Sólo tres de ellas eran activistas de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), algo de lo que también se las acusaba. Las trece fueron víctimas inocentes, auténticas heroínas, de la posguerra de la cruenta Guerra Civil que asoló el país.

En nuestros oídos resuena el eco de la voz de Ana López Gallego, de 21 años, modista, militante de las JSU, secretaria de Radio Chamartín durante la contienda, detenida el 16 de mayo y conducida a la cárcel de las Ventas el 6 de junio. Se cuenta que, tras permanecer con vida después de la primera descarga, inquirió con bravura a sus ejecutores: “¿Es que a mí no me matan?”

Así hablaba una de las trece rosas cortadas en la flor de la vida, que demostraba su gallardía hasta el último instante. Todas ellas permanecerán en nuestro recuerdo para siempre. Hasta la eternidad.

http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20160805/403707796381/las-trece-rosas-guerra-civil-espana-fusiliamientos-mujeres-rojas.html

Anuncios

Puedes comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s