Herramientas: Horacio Silva – Dias rojos, verano negro

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Por Carlos Godoy:

Si el imaginario social nos lleva a pensar que entre el gaucho y el obrero no sólo hay diferencias de enclave geográfico sino que son sujetos históricamente distintos, pues bien Horacio Silva, investigador especializado en movimiento obrero e historia del anarquismo, nos propone en Días rojos, verano negro. Enero de 1919, la semana trágica de Buenos Aires una nueva mirada sobre el gaucho y sobre las condiciones coyunturales para el nacimiento del movimiento obrero argentino.

El libro se articula en dos ejes. El primero es una tesis naturalista que involucra al gaucho y su paisaje pampeano, como componentes ideales para un sujeto que asume una vida anarco telúrica que no se desprende de las lecturas europeas de Bakunin o Kropotkin. Simplemente es consecuencia de una determinada realidad política y geográfica. El segundo eje, que se desprende del primero, narra la gesta del sindicalismo y su lucha creciente contra los propietarios de las empresas hasta el desencadenamiento de la Semana trágica. El punto de enclave que une a la teoría anarquista del viejo mundo con los paisanos o criollos, es un hecho, no menor en la historia agraria argentina: el inicio del alambrado de los campos a partir de 1855. La inmigración europea no sólo trajo oficios emprendedores para el desarrollismo de entonces, también trajo argumentos para la exclusión que sentían en ese momento los paisanos al no poder circular más libremente: el anarquismo. La tesis de Silva es: ni dios, ni rey, ni ley; los tres elementos distintivos que hacían de los paisanos o gauchos, auténticos sujetos anárquicos. Como si tal corriente ideológica hubiera estado esperando, desde sus inicios, a un sujeto teóricamente complementario a sus enunciados y lo hubiera encontrado cruzando el Atlántico en el momento preciso en el que, tal sujeto, a su vez, esperaba, y necesitaba, las palabras exactas para ponerle nombre a su incomprensible situación nacional.

El relato del libro avanza desde las estancias pampeanas, la llegada de los inmigrantes, pasando por las condiciones de vida en la ciudad, el barrio de Pompeya, la vida de Pietro Vassena un italiano de origen obrero que se cambió el nombre a Pedro Vasena cuando se instaló en Buenos Aires y llegó a ser un gran empresario metalúrgico. Hasta que, sin darnos cuenta, estamos en medio de una gran huelga en los talleres Vasena y finalmente somos testigos en primera fila del desencadenamiento de la masacre de 700 obreros durante la semana del 7 de enero de 1919. Para ello, el autor desglosa citas de los diarios de la época, anécdotas familiares y archivos de la Nación, en tres momentos: la construcción genealógica de los Vasena que es a la vez la historia del sindicalismo y de los inmigrantes en Buenos Aires; el día a día de la huelga que empezó el 2 de diciembre de 1919 en los talleres Vasena de Nueva Pompeya y la posterior interpretación y digestión de los acontecimientos, conocidos como “La semana trágica”.

AL LIBRO

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