Investigadora del CONICET declaró y aporto 14 fotografías de Lehmann Nitsche del día de la masacre a la investigación por Napalpí

Con el objetivo de promover la apertura de un juicio por la verdad,  la Unidad Derechos Humanos de la Fiscalía Federal del Chaco inició en 2014 una investigación para reconstruir los hechos que tuvieron lugar en la denominada “Masacre de Napalpí” el 19 de julio de 1924. En aquel episodio, más de 300 personas, en su mayoría  integrantes de comunidades indígenas y algunos criollos, que realizaban una huelga en reclamo por una justa retribución por la cosecha de algodón, fueron acribillados por parte la Policía Nacional y grupos civiles armados que respondían a la orden del gobernador del territorio chaqueño, Fernando Centeno.
En este marco, el 3 de febrero prestó declaración Mariana Giordano, Doctora en Historia, Investigadora Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas de la Argentina (CONICET), docente de la UNNE y actual directora del Instituto de Investigaciones Geohistóricas (CONICET – UNNE).
La historiadora, que ha desarrollado diversas investigaciones sobre los discursos e imágenes de los indígenas del Gran Chaco, con referencias al caso Napalpí, entre las que se destaca sus tesis doctoral “Discurso e Imagen sobre el indígena chaqueno” publicada en 2004, sostiene que la prensa hegemónica de la época ocultó la explotación de indígenas y criollos que ejercían los sectores dominantes en los campos de cosecha, así como el conflicto desatado por la desigualdad social. La situación se vio recrudecida con los reclamos que derivó en la huelga de 1924, llamada por el Estado y  el periodismo oficial como “sublevación” de Napalpí.
No obstante, indicó que hay otros discursos que revelan huellas del sometimiento y la violencia estatal. Específicamente refirió a El Heraldo del Norte/Heraldo chaqueño como “un periódico censurado por el gobierno que dio cuenta de la acción armada del Estado territoriano como respuesta a la huelga” y otros relatos recabados por la investigadora.
Principalmente, Giordano se explayó en la descripción del rol que tuvo la fotografía en la construcción de representaciones del “control” y la “mansedumbre” de las comunidades indígenas y en la justificación de los proyectos estatales de expropiación de tierras y explotación laboral.
Refirió especialmente a un conjunto de 14 imágenes tomadas por el antropólogo Robert Lehmann Nitsche el día de la Masacre en la Reducción de Napalpí y  que fueron relevadas por la investigadora en  el  Instituto Iberoamericano de Berlin (IAI). Insistió en  la “ausencia” de referencia de “violencia explícita” en las imágenes y como contrapartida la reproducción de “un ambiente pacífico con indígenas ‘amigos’ -disciplinados-”.
Sin embargo indicó que pueden referenciarse “ciertas ‘marcas’ o “huellas” de esa violencia  a través del trabajo con la comunidad actual”. Es decir a partir  del análisis de las imágenes en relación al relevamiento de testimonios y la recepción de fotografías en las comunidades que es parte del trabajo que la investigadora ha realizado.
“Los brazaletes blancos que tienen varios de los hombres y mujeres son recordados en la memoria de familiares de los sobrevivientes como la marca que la administración de la Reducción obligaba a poner a los indígenas ‘buenos’, es decir, aquellos que no estaban “sublevados”. Este paño se usó con anterioridad y posterioridad al día de la matanza”, explicita Giordano respecto a una de las imágenes.
Asimismo, la historiadora se detiene una fotografía del conjunto y afirma que remite a la matanza.  La imagen  “muestra un avión con el piloto en la cabina sobre el que se distingue la inscripción ‘2 Chaco’  y delante de él funcionarios, policías con fusiles Winchester y el mismo Lehmann Nitsche”, detalla y en vinculación a ella acota que en prensa opositora al gobierno han referido  justamente “a la presencia de un avión de Aerochaco 2 que sobrevoló la zona en la que se encontraban tobas y mocovíes a la espera de promesas de resolución del conflicto planteado al gobierno territoriano”.
En esas instancias, por tierra y por aire, se perpetró el cruento fusilamiento de los indígenas y criollos cuya lucha y memoria histórica ahora busca ser reivindicada con la apertura de un juicio que podría enmarcar el caso como un crimen de lesa humanidad.
El testimonio de Mariana Giordano se suma al de los sobrevivientes, descendientes y los materiales e investigaciones de otros los historiadores, antropólogos, periodistas y documentalistas citados por la fiscalía  que también investiga la masacre de El Zapallar, ocurrida en 1933.
En esta declaración, la Dra. Giordano entregó al Fiscal diversos textos y materiales a los fiscales para que puedan incorporarse a la documentación probatoria a la investigación. Entre estos se destacan las copias del material fotográfico del legado de Lehmann. Nietsche, con autorización del Instituto Iberoamericano de Berlin (IAI) y una copia en DvD  del documental producido por CONICET “Historias Fotosensibles” (dirigido por Pablo Kuhnert, 2010) que incluye el trabajo de las imágenes con las comunidades.
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