La increíble historia de Vadim Kozin, el rey del tango de la Unión Soviética que sobrevivió a Siberia

Vadim Kozin
Image captionKozin cantó con los mejores músicos de esa época.

Vadim Kozin fue uno de los cantantes más famosos en la década del 30 en la Unión Soviética, pero en 1944 desapareció, olvidado en Siberia.

Medio siglo después el cantante britántico Marc Almond escuchó algunas grabaciones de Kozin que habían sobrevivido y se volvió un seguidor fanático. Juntos, él y yo, nos lanzamos a descubrir la extraña vida de este personaje.

Marc Almond no sabía nada de Kozin cuando se encontró con su música por primera vez en una gira de conciertos en Rusia en 1992.

“No tenía idea ni de Rusia ni de la Unión Soviética en ese momento”, dice Almond y añade: “Fuimos a Siberia, a Omsk y a Novosibirsk. Era invierno y tocamos en en esos lugares helados, con pintura descascarada en las paredes, un piano de mala calidad con un bombillo colgando arriba. Pero las audiencias eran geniales. La gente venía después del show y me daba lo que tenía, un frasco de mermelada, un ramo de flores, también un cassette. Era mágico. Abrió un mundo nuevo para mí”.

En una de esas cintas se podían escuchar grabaciones distorsionadas de la voz pura y peculiar de Kozin.

Kozin interpretaba tangos y canciones románticas.

Él se hizo un nombre cantando en vivo, pero la difusión de música grabada extendió su fama a través de la radio y los gramófonos a una audiencia masiva.

Su nombre se volvió parte de la industria cultural soviética.

Herencia gitana

Nacido en San Petesburgo en 1903, Kozim provenía de una familia de comerciantes que se quedó fuera del mundo de los negocios durante la Revolución Rusa.

Vadim Kozin
Image captionKozin heredó el toque artístico de su madre.

Su madre, Vera, era una cantante de origen gitano y Kozin se volvió el sustento familiar a los 19 años cuando su padre murió. Consiguió un trabajo como pianista en un cine y comenzó a componer sus baladas estilo gitano.

Sabíamos que Kozin empezó a escribir un diario personal por 1929, aunque casi todo ha desaparecido y pocas son las pistas que quedan sobre estos primeros años.

Sí encontramos algunas fotografías en un album familiar. Éstas muestran a Kozin en un grupo de jazz junto a Leonid y Boris Zhukov en la década del 20.

Estas fotos revelan una floreciente atmósfera musical antes del ascenso de Stalin al poder.

La sociedad estaba aún relajada y, por lo que parece Kozin vivía legal y abiertamente como homosexual, algo que era posible hasta que la homosexualidad se volvió un crimen en 1934.

Con su estilo íntimo para cantar, Kozin era tan popular que para medidados de los años 30 la policía tenía que controlar a las multitudes en los conciertos.

Las nuevas compañías grabadoras soviéticas lo identificaron como una estrella en ciernes.

Las tapas de esos primeros discos lo muestran cantando con algunos de los músicos más originales de su tiempo como Boris Krupeshev y su orquesta hawaiana.

En 1937, Kosin dio otro gran salto y viajó hacia la capital, Moscú, donde su éxito fue inmediato.

“Mi abuela fue a escuchar a Kozin en 1938 y tuvo suerte de conseguir entradas”, recuerda el coleccionista de discos Mikhail Kunitzen.

“Kozin cantó en el hotel Metropol, un lugar con mucho estilo, y al final del concierto mi abuela y él fueron por un café y él le regaló algunos discos que aún conservo”.

Mikhail busca entre cientos de albums y extrae su gramófono para hacernos escuchar una hermosa canción de amor interpretada por Kozin, aún brillante y maravillosa 75 años después.

La suerte cambia

Cuando los nazis invadieron la Unión Soviética en 1941, los cantantes populares se pusieron al servicio de la campaña bélica. Viajaron enormes distancias para visitar ciudades hambrientas e incluso el frente de batalla.

Kozin cantó el amado clásico “La bufanda azul” y compuso una serie de canciones sobre Leningrado, donde dos y medio millones de personas estaban sitiadas por el ejército invasor. Su madre y sus hermanas vivían aún ahí.

Disco de Kozin
Image captionLos discos de Kozin desaparecieron de circulación.

Él era tan famoso que, al igual que su colega Alexander Vertinsky, se mudó a vivir al hotel Metropol.

Quizás estaba en ese glamoroso lugar cuando supo que su madre y su pequeña hermana habían muerto de hambre en Leningrado.

“Anoche vi a mi madre enferma en mis sueños, sentí pena por ella. Una vida de sufrimiento, una muerte horrible. Nunca me perdonaré no haberlas sacado. Perdónenme, mi querida madre, Nadia y mi pequeño Mosechka”, escribió Kozin.

Una y otra vez volverá sobre esas muertes en las pocas páginas del diario que han sobrevivido.

La policía secreta, la NKVD, fue por Kozin unos meses antes del fin de la guerra.

“Cualquiera podía ser detenido por cualquier cosa en aquellos tiempos”, recuerda Sergei Lukashevsky, director del Centro Sajarov en Moscú.

“Uno podía ser un ministro o un granjero, no importaba. El tribunal se tomaba unos 15 minutos en condenarte. No había una audiencia o un registro adecuado”.

Es imposible saber cuántos hombres fueron arrestados por homosexualidad en aquellos años.

Los archivos que aún existen sólo pueden ser consultados por los descendientes de los condenados, lo que implica que la información sobre personas que no contrajeron matrimonio suelen ser imposibles de acceder.

Cualquiera podía ser detenido por cualquier cosa en aquellos tiempos. Uno podía ser un ministro o un granjero, no importaba”.

Sergei Lukashevsky

Parece que Kozin fue acusado de homosexualidad y de actividades anti-soviéticas y sentenciado a ocho años de prisión en la ciudad de Magadan, en el este de Siberia, parte de una inmensa región llamada Kolyma, cuya mayor parte del territorio se encuentra en el Círculo Ártico.

Los discos de Kozin fueron sacados de circulación, sus fotos desaparecieron de las tiendas y su voz de la radio.

Simplemente dejó de existir como sujeto público.

“Mi abuela pensó que había muerto, todos los pensaron. Básicamente se desvaneció”, recuerda Mikhail Kunitzen.

Su vida en Siberia

En este punto de nuestra investigación tuvimos un golpe de suerte.

Un viejo amigo de Kozin, Boris Savchenko, aceptó reunirse con nosotros. Savchenko es de Siberia y su primer encuentro con Kozin se produjo en la década del 60. Es él quien conserva lo que sobrevivió del diario de Kozin.

“Llegó en un barco de vapor en 1945. Ellos sacaban a los prisioneros, de cinco en cinco, con perros guardianes vigilando a los costados”.

Marc Almond
Image captionMarc Almond se volvió un fanático de Kozin.

Pero cuando Kozin apareció, Alexandra Gridasova, la mujer del general a cargo de Kolyma, lo estaba esperando.

“Ella lo condujo en su automóvil, lo colocó en una residencia individual y de esa manera lo salvó”, dice Savchenko.

Debido a que los campos de trabajo tenía como misión, supuestamente, reformar a los prisioneros, los comandantes eran alentados a montar espectáculos y obras improvisadas.

Oficiales de campos rivales incluso competían por quién albergaba a los mejores espectáculos. Pero Alexandra Gridasova tenía mejores conexiones que ninguno de ellos y logró reunir a una constelación de estrellas para entretener a los altos rangos.

Las purgas de músicos después de la guerra, cuando el jazz y otros géneros musicales perdieron el favor oficial, significó que muchos artistas conocidos terminaran en el teatro de Magadan, incluyendo el celebrado trompetista Adi Rosner, a quien se identifica en ocasiones como el “Louis Armstrong blanco”.

La sentencia de Kozin se cumplió en 1953, el año de la muerte de Stalin.

A él, como a tantos condenados que sobrevivieron, se le prohibió vivir en la Rusia europea, y entonces se mudó a su propio departamento en Magadan.

Junto con la gente del teatro, realizó giras a través de las inmensas distancias del Ártico, desde los límites con China hasta el Volga.

Cantó sus más recordados éxitos de los viejos tiempos a prisioneros y guardias, pastores y mineros, siempre en escenarios como estaciones de trenes, fábricas y campos.

Nueva detención

Kozin estaba en libertad pero no era libre, como lo demuestran algunas anotaciones en su diario. Ésta es del 14 de julio de 1955.

“Ellos dicen que cante. Que cante donde ellos me dicen que cante. Que cante aquí pero no allá. A lo que yo respondo: piérdanse. Los gobernantes vienen y se van. Yo no voy a humillarme frente a ellos y denigrarme. No soy culpable de nada”.

Diarios de Kozin
Image captionLos diarios de Kozin lo pusieron en aprietos.

El diario de Kozin es un registro único de la Rusia de los 50`s, lleno de críticas al sistema político imperante.

El 12 de septiembre de 1955 escribió: “Kemerovo, que lugar desolado. El agua escacea aunque corre por el río Tom. Hay poco pan. La manteca rara vez aparece. Se producen largas colas cada vez que surgen productos básicos. Es lo mismo en muchas ciudades soviéticas. No hay duda de que la Unión Soviética produce suficiente comida, pero no le llega a la gente”.

Cuando la policía secreta, ahora llamada KGB, encontró el dairio, Kozin fue nuevamente arrestado.

“Fue su segundo arresto lo que implicaba un punto de no retorno. Antes de eso él pensaba que algún día podía regresar a Moscú o Leningrado, pero luego dejó de hacerlo. Él reconoció que moriría en Magadan”, indica Savchenko.

Kozin se quedó en Siberia durante toda la Guerra Fría, en toda la era de Brezhnev.

Cuando las tropas soviéticas invadieron Afganistán en 1979 él seguía allía.

Recuerdo tardío

Luego, cuando la Unión Soviética comenzó a desfallecer y a desintegrarse en los años 80´s, su nombre se hizo nuevamente conocido.

Celebridades comenzaron a viajar a Magadan para conocerlo, cantar con él y tomarse una fotografía con este viejo pensionado, una silueta flaca enfundada en inmensas botas y un sweater agarrado con alfileres.

Se había vuelto el último hombre de pie en una generación de músicos perseguidos.

Ellos dicen que cante. Que cante donde ellos me dicen que cante. Que cante aquí pero no allá. A lo que yo respondo: piérdanse”.

Vadim Kozin

En 1993, las autoridades de Magadan prepararon una magnífica fiesta para los 90 años del artista, un concierto de seis horas en un teatro plagado de estrellas que volaron de Moscú y San Petersburgo especialmente para la ocasión.

Distintos coros alzaron su voz y los presentes hicieron cola para entregar sus regalos frente a un trono subido en el escenario.

Kozin había cantado en miles de escenarios en cada esquina del país, bajo los gobiernos soviéticos por tres generaciones.

Cantó como una joven promesa, una celebridad, un prisionero y un pensionado.

Pero esta vez decidió no presentarse.

Se quedó en su casa, compartiendo un trago con sus amigos, comprometido hasta el final.

Ese mismo año Rusia descriminalizó la homosexualidad.

Kozin no murió mucho después, fue al final de 1994.

Nacido antes de la creación de la Unión Soviética, vio todos sus años en el poder y la sobrevivió.

BBC

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