El Tucuman antiguo en el presente: demolerían la Casa Sucar

Ni los yuyos ni el descuido le quitan el esplendor a la casa construida en 1923. Foto La Gaceta

Como si se tratara del último manotazo de un ahogado, la Municipalidad de la capital remitirá a la Comisión de Patrimonio de la Provincia el pedido de demolición de la Casa Sucar, una pieza singular del modernismo en nuestra ciudad. La solicitud de demolición fue realizada por el Grupo Lucci, propietaria del inmueble ubicado en el bulevar Salta 532. “En realidad, solamente podemos pedir información para estar seguros de si hubo o no algún tipo de avance en el último tiempo, pero lo concreto es que la Comisión se expidió en octubre de 2012 y decidió no hacer lugar al pedido de incluir la casa en el listado de bienes protegidos por la Ley de Patrimonio. Mucho más no se puede hacer”, lamentó Luis Lobo Chaklián, subsecretario de Planificación Urbana.

La única “protección” (valen las comillas) con la que cuenta la casona construida en 1923 es la de integrar el Inventario de bienes de interés municipal, lo que en este caso puntual reviste una categoría meramente declarativa, ya que sus propietarios no solicitaron que el inmueble sea acogido en el régimen de preservación propuesto por la Ordenanza Nº 1773/91 y su decreto reglamentario. Ese sistema prevé una serie de beneficios para el dueño de un bien de interés municipal, a cambio de su conservación, entre otras obligaciones. Sin embargo, la decisión siempre es del propietario.

Consultado por LA GACETA, un representante del Grupo Lucci confirmó el pedido realizado ante Catastro municipal. “Hemos solicitado autorización para demoler la casa, como cualquier ciudadano que ejerce su derecho sobre un bien que le corresponde. Se cumplieron todos los pasos administrativos y Patrimonio decidió no incorporarla al listado de bienes protegidos y tampoco desde el Gobierno provincial se mostró interés en expropiar, entonces tenemos derecho a disponer del bien”, explicó el representante, quien solicitó mantener su nombre en reserva. “No es nuestra intención polemizar. Simplemente ejercemos nuestro derecho”, concluyó.

La última chance

Agotadas todas las instancias administrativas iniciadas en enero de 2012 con varios pedidos de incluir la casa donde funcionó la Fundación Vicente Lucci a los bienes protegidos por la Ley de Patrimonio, la única posibilidad de que la ciudad no pierda esa joya modernista que integra un conjunto constructivo de reconocido valor cultural es que la Provincia lo someta a expropiación. La Dirección de Patrimonio hizo un pedido en ese sentido el año pasado, pero no ha obtenido respuesta. “La semana pasada volvimos a insistir mediante nota para saber si había alguna novedad respecto del pedido de expropiación, pero no hubo respuesta. Seguiremos insistiendo…”, anticipó Mercedes Aguirre, directora de esa cartera que depende del Ente Cultural.

El representante de la compañía a quien pertenece la casona prefirió no dar detalles sobre el posible uso de la parcela si se concreta la demolición, pero todo indica que estaría destinada a la construcción de un edificio en altura o un complejo de torres. En estos momentos, la casa se encuentra en estado de abandono, con pastos altos y basura acumulada.

Como un balde de agua fría n La noticia del nuevo pedido de demolición de la Casa Sucar cayó como un baldazo de agua fría entre quienes impulsaron su defensa en 2012. “Es increíble que ningún inversor tucumano reconozca la potencialidad de esa casa, donde se podrían hacer otras propuestas redituables, no solo un edificio de departamentos”, opinó la joven arquitecta Paula Iparraguirre.
Foto La Gaceta

La Casa Sucar tiembla por un nuevo pedido de demolición

La Dirección de Catastro elevó la solicitud a Planificación Urbana, ya que integra el inventario de Bienes de Interés Municipal. Una historia que comenzó en 2012 y que movilizó a la ciudadanía.

Un nuevo pedido de demolición pesa sobre la Casa Sucar, la señorial casona ubicada en el bulevar Salta 532. La solicitud ingresó a la Dirección de Catastro de la Municipalidad, pero la Comisión de Patrimonio insistirá en que sea expropiada debido a su reconocido valor patrimonial y cultural para la ciudad. En estos momentos, el trámite aguarda en el despacho de Luis Lobo Chaklián, subsecretario de Planificación Urbana, quien ya anticipó que lo elevará a Patrimonio.

El expediente que solicita su demolición fue iniciado por una empresa privada, propietaria del inmueble. Con esto, se retoma la polémica que se había encendido en enero de 2012 con un pedido similar y que provocó un férreo repudio ciudadano en defensa de esa emblemática casa que integra el Inventario de bienes de interés municipal. Justamente por esa condición Catastro no puede autorizar la demolición sin previa consulta. “Catastro no puede autorizar la demolición si no interviene previamente Planificación Urbana, porque se trata de un edificio de valor patrimonial”, explicó Isabel Salas, directora de Planificación Urbanística Ambiental (dependiente de Planificación Urbana).

Lobo Chaklián, por su parte, aseguró que remitirá el pedido a la Dirección de Patrimonio para que analice la situación de la casona. “Si bien se trata de una propiedad privada y, por lo tanto, no es mucho lo que nosotros podamos hacer, reconocemos que se trata de un bien que ha generado mucha sensibilidad pública, entonces vamos a buscar la opinión de la Comisión de Patrimonio”, informó el subdirector, aunque no pudo dar precisiones sobre el expediente porque aún no lo había analizado en detalle.

“A nosotros todavía no nos han llegado las actuaciones, pero sabemos que existe el pedido de demolición y que nos lo van a remitir. Cuando eso suceda, lo vamos a elevar a la Comisión de Patrimonio para su inmediato tratamiento”, adelantó Mercedes Aguirre, directora de Patrimonio de la Provincia. “Vamos a insistir con el pedido de expropiación, una medida que debe tomar la Legislatura y que ya hicimos oportunamente, pero aún no hemos tenido respuesta”, informó la funcionaria.

Defensa popular

La alarma por la posible demolición de la casona que ocupaba la Fundación Vicente Lucci se encendió por primera vez en enero de 2012, cuando se corrió la voz de la presunta venta del inmueble ubicado en Salta al 500. A partir de ese momento, un grupo de ciudadanos comenzó a movilizarse para impedir que la histórica casa cayera bajo la piqueta. Incluso, por esos días llegó a constituirse una informal “guardia ciudadana” en las puertas de esa singular construcción. También se organizaron marchas y acciones artísticas convocadas a través de las redes sociales.

De aquellas manifestaciones participaron, además de ciudadanos “comunes”, profesionales defensores del patriomonio arquitectónico de la ciudad. La arquitectaDaniela Moreno, en ese entonces directora del Instituto de Historia de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, había advertido en esa oportunidad que no estaba en juego sólo la casa Sucar en particular, sino la calidad ambiental de la zona. “La casa integra un conjunto y, si se la demuele, se pierde el todo. Además está restaurada y rehabilitada hace poco, así que está en muy buen estado de conservación, cumpliendo una función cultural (por la labor de la Fundación Vicente Lucci) lo cual era un avance, y ahora se daría un retroceso”, había expresado. “Tucumán ha ido perdiendo tanto la vivienda popular como las viviendas de mayor valor en el patrimonio arquitectónico. Lo grave es que no se han ido reemplazando por arquitectura significativa, analizó en aquel momentoSilvia Rossi, también arquitecta especializada en patrimonio.

Declaración preventiva

El reclamo popular apuró reuniones de la Comisión de Patrimonio, algunos de cuyos miembros se encontraban de vacaciones y debieron suspenderlas. Tras el debate, el cuerpo dictaminó que la casa fuese declarada preventivamente como bien de valor patrimonial, impidiendo cualquier modificación u operación comercial sin el consetimiento expreso de la Comisión.

Pero en octubre de 2012, cumplidos los plazos administrativos, la declaración preventiva quedó sin efecto y la Comisión, por cuatro votos positivos contra tres negativos, dio via libre para que sus propietarios dispusieran del bien.

Finalmente, en marzo de 2014 el Ente Cultural de Tucumán elevó las actuaciones a la Legislatura para solicitar la expropiación de la Casa Sucar, trámite que hasta al momento no obtuvo respuesta.

Un informe redactado por Ana Lía Chiarello, magíster arquitecta, destaca la casa Sucar como un singular ejemplo del movimiento modernista. Según consta en ese trabajo, la casona fue construida en 1923 por la familia Barbieri, y se la conoce por el nombre de la última familia que la habitó, los Sucar. Intervinieron en el diseño el arquitecto Luis Lucena y los artesanos italianos Perinotti y Colotti. “Tiene innegables valores arquitectónicos y se destaca por su alta calidad de resolución”, destaca el informe.

Punto de vista
Estilo, arte y testimonio
Ana Lía Chiarello – Dir. Inst. de Historia y Patrimonio (FAU-UNT)

¿Qué perdemos los tucumanos si perdemos la Casa Sucar? Obra del arquitecto Luis Lucena, en ella convergen valores que le otorgan particular importancia para la memoria colectiva de nuestra ciudad. Por una parte, es testimonio -junto con otras importantes residencias que aún se conservan- de los modos de vida de la burguesía inmigratoria tucumana de principios de siglo XX. Este chalet pintoresquista refleja una transición entre las costumbres formales y rigurosas propias del siglo XIX y una vivienda más informal y en contacto con la naturaleza que anticipa modos de habitar más intimistas y descontracturados, propios de la modernidad.

El edificio tiene innegables valores arquitectónicos al representar el estilo modernista, corriente de la que quedan pocos ejemplares en Tucumán, lo que otorga un valor de singularidad. Además, se destaca por una alta calidad de resolución: pueden también asignársele valores artísticos, producto de la participación de destacados escultores italianos en su ejecución, que resolvieron con gran maestría muchos de los estilemas formales propios de la corriente modernista.

Cambios en la ley 7.535
La Casa Sucar mostró una importante falla en la ley de patrimonio, que fue modificada

El caso de la Casa Sucar develó una profunda falla en la Ley Nº 7.535, bautizada como “Ley de Patrimonio”, e impulsó su modificación. El texto original estipulaba que si un bien de dominio privado (como en este caso) era declarado parte del Patrimonio Cultural de la Provincia, sería declarada también su utilidad pública y sujeción a expropiación. Ambas medidas exceden las facultades de la Comisión de Patrimonio, lo que convertía la cláusula en inconstitucional. A partir de la modificación, la Comisión solicita esas medidas a la Legislatura, adjuntando el informe que justifica el pedido.

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