La Historia a un click: digitalizan documentos del Congreso

Ya se puede consultar en Internet casi 130.000 expedientes, de 1862 a 1955. Hay un pedido para cobrar lo consumido por el Ejército en 1859 o una presentación por el voto femenino, entre muchas otras cosas.

POR JULIETA ROFFO

REVISTA Ñ

Cuando empezó a funcionar, en 1854, la Cámara de Diputados sesionaba en Paraná. Llevaba registro de su trabajo –era mediados del siglo XIX- a mano, con prolija caligrafía a pluma. Los funcionarios se reunieron en sesiones preparatorias antes de que el 22 de octubre de ese año Justo José de Urquiza, que presidía el país, abriera las sesiones ordinarias, un ritual que en nuestros tiempos se cumple cada 1° de marzo. Discutían cómo iban a organizarse, qué comisiones harían falta, sorteaban quiénes serían los primeros en retirarse, tras dos años, para que se renovara la Cámara.

Durante la Segunda Guerra Mundial, mientras el nazismo cometía crímenes de lesa humanidad y, a la vez, ganaba simpatías entre extremistas de todo el mundo, en Diputados sesionaba la Comisión Especial Investigadora de Actividades Anti-Argentinas. Funcionó entre 1941 y 1943, y se dedicó a revisar la incidencia de la ideología nacional-socialista en publicaciones, reuniones y hasta funcionarios públicos: por allí pasó, por ejemplo, una especie de censo que realizó la numerosa comunidad alemana de Misiones, localidad por localidad, para pedir formalmente que no se los considerara a todos seguidores de Adolf Hitler, argumentando que ese sector no alcanzaba el 10 por ciento del total del grupo. Pasaron también denuncias que daban cuenta de las escuelas que reproducían propagandas nazis, y traducciones de revistas que alentaban el antisemitismo. Ese material es parte de los casi 130.000 expedientes que ya están disponibles online enel sitio web de la Dirección de Archivo, Publicaciones y Museos de la Cámara de Diputados.

El Programa de Digitalización de la Documentación Histórica de la Cámara empezó en 2012 con el relevamiento de su archivo físico: según Matías Peña Onganía, a cargo de la Dirección de Archivo, se estimó la existencia de unos 6 millones de documentos.

Se trata, entre otras cosas, de una nueva fuente de consulta para los historiadores –y para los curiosos-. Al momento, se digitalizó todo el material producido entre 1862 y 1955: puede encontrarse, por ejemplo, el proyecto que pide que se declare feriado nacional el día de la muerte de José de San Martín, o la petición de un estanciero santafecino, que en 1869 solicitó una recomposición por la hacienda que había consumido un ejército durante la batalla de Cepeda, diez años antes. Pueden verse los libros de sesión –que en el archivo físico de la Cámara hay que tocar con guantes de tela- de toda la segunda mitad del siglo XIX, y consultar algunas sesiones secretas, que muchas veces trataron la compra de armamento en medio de algún conflicto limítrofe. Puede consultarse un tema específico, y entonces saber que ya en 1940 una agrupación feminista hizo una presentación ante Diputados para exigir el derecho a sufragar. O puede seguirse el trabajo de algún legislador, consultando su apellido y viendo su participación: “Es una forma de poder evaluar la labor legislativa de los Diputados, va a poder verse quiénes trabajaron más, quiénes trabajaron menos. En qué temas se interesaron. Y, a lo largo de la Historia, cómo se fueron abordando distintos temas”, sostiene Peña Onganía.

“Para los historiadores esto implica poder acceder desde cualquier lado y, por supuesto, baja el costo que tiene hacer una investigación. Pero implica además que uno puede chequear la fuente que encontró citada en un libro o en otra investigación, ir al documento de primera mano. Cualquier proceso de digitalización es para celebrar porque permite estar en contacto con documentos que, además, el tiempo deteriora”, explica el historiador Jorge Gelman, actual director del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”. Según el autor y docente, “es importante que el archivo estatal se amplíe porque hay allí una información que no hay en ningún otro lado”.

Según Peña Onganía, la digitalización de los documentos, que abarca hasta 1955, costó entre 8,5 y 9 millones de pesos. A través de la firma de un nuevo convenio con la Universidad de Tres de Febrero –el trabajo inicial se hizo por un convenio con la UBA- la Cámara aspira a digitalizar “por lo menos hasta 1983”. Eso incluiría los documentos de la Comisión Asesora Legislativa (CAL) que funcionó durante la última dictadura: “Es material en su gran mayoría administrativo y estará disponible dentro de las Comisiones Especiales”, adelanta el funcionario. Eso sí, corren tiempos de elecciones, y entonces advierte: “Continuar con el programa es una decisión política y estamos ante un cambio de gestión”.

Anuncios

Puedes comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s