9 de Julio de 1816: 199 años y contando

Escribimos una reseña acerca del 9 de Julio para el diario digital tucumano VO-VE

Aquí la pueden leer, pero se la transcribimos

Es mucha tinta la que corrió tras un hecho tan significativo a la historia de Tucumán y del país como el 9 de julio de 1816. La independencia, a 199 años de su concreción, vuelve a ser motivo de pujas entre distintas formas de ver y hacer historia.

Sin embargo, antes de reflexionar acerca de los debates actuales alrededor de la independencia, se hace necesario comentar brevemente el suceso. El 9 de julio puede ser considerado tanto un punto de llegada como de partida ¿por qué? Hablar de ese día como un punto de llegada nos lleva a la necesidad de entender cómo se produjo el hecho de independizarse, y para ello debemos volver a las invasiones inglesas de 1806 – 1807, suceso insospechado que colaboró en el desencadenamiento de la crisis política que desembocó en 1810, revelando la fragilidad del orden colonial por el comportamiento sumiso del Cabildo ante la invasión y la inexistencia de un cuerpo de defensa, organizándose por primera vez, cuerpos milicianos.[i]

Hasta el 25 de mayo de 1810 se irán sucediendo una serie de acontecimientos que acabarán con la legitimidad del virrey Cisneros y con la implementación de una ley de la tradición hispánica, la cual hacía referencia a que si el monarca se encontraba incapacitado de ejercer su autoridad[ii], la soberanía que éste representaba volvía al pueblo. Ese día, las Provincias Unidas del Río de la Plata conformaban su primer gobierno, la Primera Junta, como depositarios de la soberanía hasta que retornara el rey al trono.[iii] La independencia no se concreta y el trayecto hasta 1816 va a ser tumultuoso.

Ya hacia 1812 un Triunvirato estaba a cargo del gobierno de las Provincias Unidas, pero su autoridad se había visto cuestionada por la negativa de Manuel Belgrano a abandonar Tucumán a merced del ejército realista. Esto provocó una agitación política de la mano de José de San Martín y la logia Lautaro, quienes buscando privilegiar la declaración de la Independencia, tomaron la Plaza de la Victoria (hoy Plaza de Mayo) y presionaron para la creación de un Segundo Triunvirato afín a sus intereses. La iniciativa política más importante fue el llamado a la Asamblea General Constituyente de 1813, donde en su juramento queda excluida la fidelidad a Fernando VII y se declara la “independencia de toda autoridad eclesiástica existente fuera del territorio, ya fuese de nombramiento o de presentación real”.[iv] A pesar de las intenciones, no se cumplieron los objetivos de dictar una Constitución ni declarar la Independencia, entre otras cuestiones debido a las disensiones internas y conflictos externos.[v]

La Asamblea creó el cargo de Director Supremo de las Provincias Unidas del Rio de la Plata como un órgano ejecutivo del territorio. Carlos María de Alvear desplazará a comienzos de 1815 a Gervasio Posadas del cargo, ateniéndose a la coyuntura internacional, despegándose del pueblo y de la clase política urbana. Durante este año, la Banda Oriental al mando de José Gervasio Artigas cobrará mayor influencia al nuclear dentro de su órbita a Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes en la llamada Liga de los Pueblos Libres. El Ejército del Norte se autogobernada apoyado por los pueblos del noroeste, y Cuyo era comandado por San Martín, contrario a la política de Buenos Aires. Estos conflictos crearon un malestar dentro del poder político provocando su caída a manos de Ignacio Álvarez Thomas, siendo designado como Director Supremo sustituto a través de un estatuto provisional, que si bien no entró en vigencia, promulgaba el llamado a diputados de las provincias para reunirse en Tucumán a dictar la Independencia y una Constitución que rigiera los destinos del territorio. La situación se hacía urgente ya que la guerra se había vuelto endémica por los nuevos embates realistas debido al retorno de Fernando VII al trono.

De esta forma, el Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sudamérica, comenzó a sesionar en marzo de 1816, sin la presencia de las provincias integrantes de la Liga de los Pueblos Libres,  designando a Juan Martín de Pueyrredón como nuevo Director en mayo.[vi] Las discusiones entre los diputados fueron arduas, por ejemplo en lo que hizo a la forma que adoptaría el nuevo gobierno.[vii] Estas disputas se hicieron extensivas hasta el 9 de julio cuando se declaró la Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica con la afirmación de la voluntad de “investirse del alto carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli”.[viii] Buenos Aires manejó en gran medida el destino de este Congreso, y es así que la promulgación de la Constitución en 1819, de fuerte carácter centralista, es rechazada por las provincias creando una serie de conflictos que derivaron en un vacío de poder en 1820 con una situación conocida como la “anarquía del año XX” cuando los ejércitos federales de Santa Fe y Entre Ríos derrotan al ejército del Directorio en Cepeda, disolviendo el órgano Ejecutivo y el Congreso. Como se puede ver entonces, el 9 de julio fue el punto de llegada de un extenso proceso que a priori puede seguirse desde las invasiones inglesas para culminar con este día, el de la Independencia. En tanto que, como punto de partida, será de un sinfín de conflictos internos, de luchas entre unitarios y federales, hasta llegar a la organización nacional, como país en 1860 luego del Pacto de San José de Flores

Discusiones nuevas, problemas antiguos

 

La forma en la cual los historiadores tomaron al 9 julio de 1816 entre fines del siglo XIX y la actualidad fue muy variada, ateniéndose a intereses de carácter personal y político, sobre todo a comienzo del siglo XX cuando se trataba de crear una historia nacional. Siempre existió una mirada céntrica acerca de la Independencia, que le quitó por mucho tiempo preponderancia al papel de las provincias del norte durante todo este proceso. Investigadores de la talla de Ricardo Levene o Emilio Ravignani buscaron abrir un poco la perspectiva con estudios provinciales, realizados en Córdoba, Mendoza o Tucumán, siempre en correlación al relato nacional. Sin embargo, fue la historia regional la que trajo nuevos enfoques a la disciplina, ya que comenzaba a dársele un papel más preponderante al espacio particular (en este caso el noroeste), analizando ciertas cuestiones que estuvieron dejadas de lado y permitieron rever la situación de cada provincia, con las particularidades que el contexto local brindaba y creando un espacio vivo, con una intencionalidad política y social.

Las recientes afirmaciones en torno a la proclamación de la independencia de los Pueblos Libres de Artigas en 1815[ix], implican una nueva mirada que puede ser debatida, ya que resulta aventurado llegar a una conclusión tan tajante sin apoyarse en documentos que afirmen ese carácter resolutivo. Por ello, sostenemos el valor del 9 de julio como la única declaración de la Independencia en nuestro país, y por ello, es necesario revisar a fondo nuestra historia regional para entenderla y revalorizar su importancia histórica como parte de una región activa durante estos años difíciles del siglo XIX.

[i] Goldman, Noemí (directora), Nueva Historia Argentina, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, Tomo 4, 1998, página 31

[ii] En 1808 Napoleón Bonaparte invadió la península Ibérica provocando la abdicación del rey Fernando VII por medio de un hecho conocido como la “farsa de Bayona”. Esto le permitió colocar a Jose Bonaparte, su hermano, en el trono de España, creando una serie de conflictos de gran magnitud.

[iii] Existen discusiones que se refieren a esto bajo el nombre de la “mascara de Fernando”, un apoyo de la Junta que algunos historiadores consideraron una falsedad, un primer paso la Independencia.

[iv] Nueva Historia Argentina, Tomo 4, p. 52

[v] Entre 1810 y 1816 se produjeron las llamadas guerras de la independencia, en las cuales el gobierno central con gran ayuda de las provincias del norte argentino debieron resistir los embates de los ejércitos realistas provenientes del Virreinato del Perú.

[vi] Nueva Historia Argentina, Tomo 4, p. 55

[vii] Manuel Belgrano instaba a la conformación de una monarquía Inca.

[viii] Nueva Historia Argentina, Tomo 4, p. 55

[ix] Un revisionista activo visibiliza la Primera Declaración de la Independencia Argentina en 1815, en Telam, 19 de junio de 2015, http://www.telam.com.ar/notas/201506/109553-un-revisionista-activo-visibiliza-la-primera-declaracion-e-independencia-argentina-en-1815.html

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